lunes, 19 de mayo de 2014

Amigos...


Son las seis de la tarde, es un día lluvioso, como anticipándose al desenlace de ese trágico amanecer, no es un día como cualquier otro, es el día en que se definen muchas cosas, es cuando finalizan otras, es cuando inicia para algunos  una nueva historia.
 
Esta sentado en la sala de espera de un hospital de maternidad, junto a él esta su mejor amigo, tienen más de veinte años de conocerse, han compartido gran parte de sus alegrías, de sus problemas, se han apoyado mutuamente y ahora en ese momento comparten la emoción más grande para cualquier ser humano, la paternidad que por primera vez llega a su vida.
 
El parto se ha complicado, no le permitieron estar junto a su esposa por lo que no le quedó otra que esperar, desesperado, en la sala de espera, junto a su amigo, quien en todo lo momento lo alienta.
 
Ellos se conocieron en Cuba, de donde es originario el amigo, él fue de vacaciones, buscando la aventura, en una tierra donde es sabido que abundan las mujeres bellas.
 
Llegando conoció a un taxista que lo llevo a conocer todos los rincones de la Isla, se hicieron inseparables, cuando regreso a su tierra siguieron en contacto, el movió sus influencias y consiguió un permiso de trabajo que hizo salir a su nuevo amigo de la Isla, trabajo con él, para él, muchos de sus conocidos veían a su caribeño amigo como alguien que se aprovechaba de su bondad, el nunca hizo caso a esos mal intencionados comentarios, lo que importaba era que tenía a un buen amigo, alguien con quien confiar, alguien con quien platicar, alguien que siempre estaba dispuesto a escuchar.
 
Él era muy blanco del color de su piel, su amigo Cubano era un mulato con un tono de piel muy oscuro, lo contrastante del color de su piel era una causa de bromas eternas entre ellos, eran un perfecto domino donde todas sus piezas encajaban.
 
Su negocio prosperó y su inseparable amigo en todo momento lo acompaño, conoció a una bella mujer de la cual se enamoró, tuvieron un breve noviazgo que termino en una formidable boda.
 
Su fiel amigo le sirvió de organizador del evento, cuidando cada detalle para lograr una boda de ensueño.
 
Los nuevos esposos se cambiaron a una casa en una propiedad muy grande, a un costado mando hacer una casa pequeña para que la ocupara su fiel amigo, quien desde el inicio había hecho muy buena amistad con la guapa esposa.
 
Ahora también a ella le servía de acompañante cuando su importante esposo salía en sus constantes viajes de negocios. Los esposos eran un matrimonio modelo, con un amigo mutuo, inseparable y demostrando más de una vez, la gran estima el que sentía por ambos.
 
El amor de los esposos dio paso a un embarazo, que lleno de ilusión una casa que ya de por si estaba llena de amor, fue un embarazo complicado, donde la joven madre tenía que estar en constante cuidado, en reposo obligado, los inseparable amigos se turnaban para cuidarla siempre.
 
Los meses pasaron, los cuidados lograron que el embarazo se lograra y ahora ahí estaban, en esa tarde lluviosa, esperando ambos en la sala de espera a que les dieran noticias, muy nerviosos ambos, dándose aliento mutuamente, los grandes amigos ahora estaban más unidos, por compartir ambos todo los cuidados del embarazo, eran como si fueran dos padres esperando sus respectivos bebes, el nerviosismo era igual para los dos, quien no los conociera no podría distinguir cuál de los dos era realmente el padre de la criatura.
 
Después de cuatro horas se les acercó la enfermera que auxiliaba al médico que atendió el parto, solo les comunico que el doctor tuvo que partir de emergencia a otro parto complicado, les confirmo que la mamá estaba bien y que ahora él era padre de un saludable hijo.
 
Solo se escuchó un grito de júbilo, ambos amigos soltaron la tensión de tantas horas y se abrazaron como dos grandes hermanos, la enfermera les comento que la mama estaba bien, pero en el área de recuperación por lo que no la podían ver, al bebe estaban por pasarlo al área de cuneros, por lo que podrían verlo en unos minutos.
 
El nuevo papa no cabía en sí de felicidad, abrazo de nuevo a su amigo, por la prisa había olvidado su celular en la casa, le pidió a su amigo que fuera por el para tomar las primeras fotografías de su primer heredero y compartir las imágenes con el mundo entero.
 
Su amigo, contagiado con la gran felicidad que tenía el nuevo papa fue a la casa por el celular olvidado y el nuevo papa partió al área de cunas para conocer a ese nuevo ser que tantas horas le había dado de desvelos y preocupaciones. Llego a la ventana destinada para ver a los bebes pero su hijo aún no había llegado, solo vio a una cuna con su nombre, pero vacía, se inquietó un poco al verla así pero de inmediato se calmó, había esperado por tanto tiempo la llegada que nada le iba a pasar por esperar unos minutos más. En eso vio entrar a una enfermera, llevaba entre sus brazos aun bebe bien envuelto, tapado completamente, llego a la cuna, dándole la espalda al papa que ya estaba desesperado por ver al bebe, lo acomodo con toda la paciencia del mundo y lentamente se alejó, no sin antes voltear de nuevo para asegurarse que lo había dejado bien.
 
Cuando la enfermera se alejo pudo ver al bebe, sintió como la sangre se le bajaba del cuerpo, sus piernas perdían su fuerza, se apoyó con las manos en la ventana para no caer...
 
a Través del cristal pudo ver a un hermoso bebe, con unas facciones muy finas, muy delicadas, perfectamente envuelto en unas sábanas muy blancas, tan blancas que parecían brillar cuando contrastaban con lo oscuro de la piel de ese hermoso bebe, sintió como sus piernas ya no lo pudieron sostener, quedando hincado recargado en la ventana de los cuneros, viendo a esa criatura que era el ejemplo del gran amor que su mujer sentía por él, el fruto de la dedicación y entrega que su amigo le había demostrado en todos esos meses del embarazo, una criatura con la piel tan oscura como la del que le había jurado una gran fidelidad y al que le dio toda su confianza, un gran amigo del que nunca dudo, ni cuando faltaba dinero en su cuenta del banco, ni cuando sus contadores le decían que solo le robaba, al igual que nunca dudo de su esposa, cuando nunca quiso acompañarlo en sus viajes de negocios, siempre asegurándole que no se preocupara por ella cuando viajaba, porque gracias a su gran amigo.... Ella nunca estaba sola cuando él la dejaba.