jueves, 21 de agosto de 2014

En alguna noche…

Estaba una niña llorando, sentada en la banqueta, sin nadie a su lado, sola con una muñeca que no dejaba de abrazar, la gente la veía al pasar, pero nadie se detenía para ver por qué lloraba, por qué estaba sola, el día así pasó, la niña sentada llorando sin que nadie se le acercara, llegó la noche y esa niña desapareció.
 
Al día siguiente una señora lloraba amargamente, preguntaba por su hija a todos los que pasaban, decía que ahí se había quedado cuando fue arrestada por la policía, ella estaba bebiendo en la calle, caminando con su hija, cuando una patrulla la vio y se paró, cuando los policías se acercaron para preguntarle qué estaba tomando, recibieron como respuesta un botellazo, le  dijeron que se calmara, pero solo sirvió para que los agarraran a patadas, la detuvieron, forcejearon, la subieron a la patrulla tras varios golpes y se la llevaron, ninguno de ellos reparó en la niña, ni la mamá ni los policías.
 
Ahora la mamá, ya liberada tras pagar una fianza, buscaba desesperada a su hija, con una angustia incrementada por la resaca, con el remordimiento de saber que no era la primera vez que perdía a la niña, ya le había pasado otras veces, pero siempre la había encontrado...
 
Ahora caminaba por todos lados buscándola, preguntando a todos los que pasaban, a los que vivían por esa calle, a los comerciantes ambulantes, todos le decían que la habían visto ahí sentada, pero nadie vio cuándo se había ido, con quién se había ido, por qué se había ido...
 
Así pasó el día, caminando cientos de veces lo ya caminado, pasó por todos los hospitales, clínicas de urgencias, albergues para menores, a la misma policía que la había detenido, pero nadie había visto a la niña, nadie sabía de ella, todo el día llorando por su hija, llorando por ella, llorando ahora que ya no la tenía.
 
El día así continuó y anocheció, llegó el nuevo día y ya nadie volvió a ver a esa madre afligida.
 
En la ciudad hay una nueva familia, donde dos padres que antes estaban resignados a no poder tener familia, ahora colman de atención y cuidados a una nueva hija que llegó a su hogar, un ángel que llegó sin avisar, que fue depositado en su puerta por alguien que no dio ninguna respuesta, alguien que solo les comentó que llego con ellos por una recomendación, que sabía que eran una familia que buscaban a un hijo en adopción...
 
En las cantinas hay una mujer que siempre cuenta la misma historia, de una hija perdida, de su mala fortuna, siempre ahogada de borracha, con un voluminoso vientre anunciando un avanzado embarazo, un embarazo de un padre desconocido. Un nuevo embarazo de un hijo concebido en alguna noche… Que perdió el sentido.