martes, 30 de septiembre de 2014

El drama ideal...

Tenía más de dos horas con la vista perdida en la inmensidad del océano, estaba perdido en sus pensamientos, armando una historia, la historia de la que sería su primera novela, ya la tenía toda armada, incluyendo un fuerte final para darle el toque especial a ese tan deseado proyecto...
 
Pensó en mil personajes, en cientos de nombres para ponerles, hasta llegar a los cinco principales que formaban el drama, tenía toques de comedia, lo que iba a conseguir que fuera más amena su lectura, pero sin perder la esencia de la historia principal.
 
De solo pensarla una y otra vez, sabía que sería un éxito seguro, tenía un buen argumento, capaz de atrapar al lector desde el primer instante, todo perfectamente armado en su mente.
 
La historia era sobre un joven deportista al que siempre le gustaron los deportes extremos, siempre había llevado una vida sana, no bebía ni fumaba, cuidaba mucho los niveles de grasa en sus alimentos, siempre atento a los niveles de calentamiento previos a cualquier actividad física, siempre atento a todos los detalles, por lo menos a todos aquéllos que se pudieran controlar.
 
Al protagonista de su historia le sucedía un accidente mientras escalaba unas montañas que lo habían dejado parapléjico, sin movimientos de la cintura para abajo, el golpe en el cuello también había dañado sus cuerdas vocales por lo que no podía hablar, solo se podía comunicar con un el movimiento de sus párpados, intentando hacer un lenguaje del tipo morse, pero con un vocabulario aún muy limitado.
 
Ese personaje tenía intacta su capacidad intelectual, su forma de pensar y razonar no solo estaba igual, sino que ahora estaba más aguda, más perceptible a los libros a los que les dedicaba horas en lecturas diarias, era lo único a lo que se dedicaba todos los días...
 
Ese era el personaje principal, también aparecía la mamá, que con todo el cariño, amor y paciencia que solo puede dar una madre, lo ayudó a aceptar el nuevo destino. Otro personaje era la enfermera, que desde que tuvo el accidente lo atendió, hasta que la contrataron para que fuera su enfermera privada. Estaba también su mejor amigo, su compañero de aventuras, el mismo que lo acompañaba cuando sufrió la caída y por último aparecía la que fuera su novia, una muy guapa joven que aún lo acompañaba, unida por el gran amor que le tenía, mucho más allá, que las limitantes que tenía su novio por la inmovilidad después de su caída...
 
Ya tenía lista la historia, bien completa, con capítulos que estrujaban el alma, con la capacidad de estremecer hasta al más duro de los lectores y con capítulos con tal genialidad, que podían sacar carcajadas espontáneas que se mezclaban con lágrimas, según avanzaba la historia, ya estaba todo listo, todo ya bien pensado, planeado y organizado, con un inicio que atrapaba y un final que nadie esperaba, una primera novela que estaba seguro, iba a resultar todo un Best Seller.
 
Estaba perdido en sus pensamientos cuando una voz lo trajo de regreso... ¿Quieres que te ponga a la sombra? Él volteó los ojos para ver a quién le habían hablado, era una enfermera que concentrada lo veía, él cerro una vez los parpados para decir que sí, ella movió su silla de ruedas para sacarlo del balcón del hospital, estaba sujeto de la cabeza y del pecho a una silla de ruedas, su cuerpo no tenía ningún movimiento del cuello para abajo, había tenido un accidente cuando manejaba ebrio de una cantina a su casa, el golpe con el volante le había destrozado la boca, dejando su lengua como carne molida, perdiendo toda capacidad de hablar, su mejor amigo había muerto en el accidente, la familia de él había firmado el perdón, sabían que su condición era el peor de los castigos que el Cielo le podía dar, su novia lo había abandonado en cuanto supo que había quedado paralizado y, su madre, desde que era un niño, lo había abandonado.
 
Ahora que lo llevaban para ponerlo a la sombra, iba con una gran sonrisa, satisfecho en su vanidad por su capacidad de crear, feliz de que había podido imaginar el más fuerte de los relatos, estaba convencido de que su inspiración le había generado el drama ideal... Sin nada que se le comparara a cualquier suceso de la vida real.