sábado, 27 de septiembre de 2014

Una niña…

Una niña estaba sentada en el suelo, con su vista fija en sus pequeños dedos de los pies, jugando con ellos, no hay nadie más con quien jugar, antes había buscado por todas partes, llamando a sus padres, pero nunca los encontró, veía a gente que estaba dormida, pero nadie se le hacía conocida, intentó hablar con otras personas que veía sentadas, pero ninguna le contestaba, ninguna le dedicaba por lo menos una mirada... Cansada de buscar se dio por vencida y ahí, solita, se sentó para jugar por lo menos con sus propios pies.
 
Ella era de tez blanca, de no más de seis años, con el cabello castaño claro, tiene sus mejillas sucias, como manchadas de aceite, tiene puesto un suetercito que está rasgado en un hombro, un pantalón de mezclilla que también se aprecia como manchado de grasa, no tiene puesto nada más, sus zapatos en algún momento los perdió, ahora solo jugaba con sus dedos mientras tarareaba una canción que le habían enseñado en la escuela...
 
Estaba en medio de un bosque, por un lado se aprecian muchos árboles caídos, siguiendo una línea recta, como si hubieran sido arrancados para intentar hacer una camino, un camino que no llegaba a ningún lado, un camino en donde solo se veía al final un avión despedazado en varias partes, algunas de ellas aun cubiertas con fuego, se veían cuerpos regados por todos lados, algunos, aun sujetos con cinturones de seguridad, continuaban sentados en sus asientos, otros estaban tirados, eso solo de los que estaban completos, porque también se veían torsos sin brazos ni piernas...
 
El caos pasó en un instante, el avión estaba volando normalmente cuando repentinamente cayó en picada, el piloto había intentado planearlo, pero todo sucedió muy rápidamente, los gritos y las explosiones ya habían quedado atrás, ahora sólo se escuchaba el silencio del viento haciendo coro, a una suave melodía que cantaba una niña, sentada en medio de la nada... Mientras la noche anunciaba su llegada.