miércoles, 13 de mayo de 2015

Liberado...


Estaba a la orilla de una terraza, en el último piso de un edificio de quince niveles, con el viento despeinando su cabello, con los brazos abiertos y los ojos cerrados, sintiendo como la libertad rozaba todo su cuerpo, sintiendo como si volara.

Ahora atrás quedaban sus problemas, en ese momento estaban olvidados; ya no importaba que lo hayan abandonado, que haya perdido su empleo, que todos sus ahorros se hubieran esfumado junto con su bella esposa y sus adorados hijos.

Ahora solo importaba sentir el aire corriendo por su cuerpo, el cabello agitado al viento. Viento que primero empezó como una brisa, y que ahora es como un huracán que agita con fuerza su ropa. Él se siente liberado, carcajeándose con todas su fuerzas, como un orgulloso Superman cruzando el cielo... Hasta que el pavimento de la calle detuvo su vuelo.