sábado, 15 de octubre de 2016

La respuesta

Y la repuesta me llegó, justo en el momento en que tenía que me tenía que llegar, en el momento en que más la necesitaba. Cuando más tiempo pasábamos juntos, cuando ya compartíamos los fines de semana, cuando hasta las salidas más vulgares se volvían algo importante. Cuando contigo me reía de las cosas más simples, cuando lo más simple lo celebrábamos como el evento del año.

Justo en ese momento me llegó la respuesta, cuando con una gran sonrisa en tu bella cara me decías que me empezabas a querer, que yo me estaba convirtiendo en algo importante en tu vida. Me llegaba la respuesta cuando me dabas ese abrazo que arropaba mis palabras con mis pensamientos, callando una contestación que tú nunca me pediste, pero que yo a mí mismo me exigía, cuando abrazado a ti, veía en el fondo de tu mirada… A tan solo una gran amiga.


Sintiéndome impotente ante este déjà vu, donde ahora me tocaba a mí estar del otro lado del espejo, de ese lado donde tantas veces me vi reflejado, suplicando por el ser amado. Desde el lado donde solo vemos las consecuencias, pero que no somos participes de los actos. Ahora yo me veo de ese otro lado del espejo, donde se refleja a quien ahora tengo en mis brazos, donde se refleja una mujer feliz de sentirse enamorada de mí, donde ese reflejo no refleja lo mismo que ella empieza a sentir, porque al reflejo de su espejo… Ahora le toco no sentir, como tantas veces anteriores a él, le toco vivir.