lunes, 7 de abril de 2014

El sillón café…

Está en su cuarto, es un sábado, no hay clases, sus padres están por salir y lo van a dejar solo en la casa toda la tarde, se ha puesto de acuerdo con su chica para ver juntos una película, sin haberlo hablado se han puesto de acuerdo, ese día va a ser su primera vez, para ambos, después de unos meses de noviazgo saben que ese es el día.
 
Está muy nervioso, ante todos siempre se ha mostrado como una persona de mundo, conocedor de todos los temas, lleno esta su perfil de amigos de la escuela pero también de muchos que son virtuales, con todos platica, de todo hablan, sus pláticas entre hombres expertos todos ellos pubertos le han dicho como debe hacerlo, las cientos de posiciones que son recomendables, ha visto videos, varios de ellos de sus propios amigos cuando se filmaron haciéndolo.
 
Ella en su casa, también se prepara, sus amigas en su mayoría ya han tenido esa primera experiencia, hay algunas que aún no lo han hecho, entre ellas platican los temas de una forma más profunda, todas de acuerdo en que solo tenga sexo seguro, algunas le han dicho de cómo debe tocarlo, de lo que se siente, las más atrevidas de hacerlo oralmente, siempre ha sido abierta en esos temas, con otro novio que tuvo llegaron a mucho, pero no lo culminaron, el novio se conformaba con  que ella solo lo masturbara, cuando él se sentía satisfecho ya nada más importaba, ella en ese entonces no sabía que también tenía derecho a que la atendieran...
 
Con sus amigas ha visto un centenar de videos, la mayoría de las veces guiadas por morbo puro, sin verlos por el solo placer de excitarse, solo de burlarse de lo que ahí veían, de cómo lo hacían, de las caras que ponían, del asco de ver a las mujeres todas batidas...
 
Los minutos pasan, ambos en sus respectivas casas esperan el momento, se envían textos, continuamente con puros mensajes mantienen esa llama incipiente todo el momento encendida, ahora no hay amigos ni amigas, son solo dos personas que están decididas.
 
Ella recibe un mensaje, ya los padres de su novio han salido, ya está confirmado que está solo en su casa, ella siente un vacío en el estómago, está emocionada, está nerviosa, tiene miedo... Pero no se arrepiente.
 
Toma su inseparable mochila y sale a la casa del novio, está a solo unas cuadras, son vecinos desde niños, prácticamente se conocen de toda la vida, sus padres son grandes amigos, es un noviazgo que ha sido a ellos ocultado.
 
Va andando, cada paso era como una paleada en tierra fresca donde tenia enterrados recuerdos, de palabras que están saliendo, algunas de su madre, en esas primeras platicas de sexo, intentos vanos de darle una educación sexual que se quedaba extremadamente corta en comparación con toda la información disponible en la red. Las palabras del consejero de la escuela que le daba una materia para introducir a todos los alumnos en el tema, con métodos de protección, de anticoncepción, pláticas sobre enfermedades veneras, embarazos no deseados, consejos de todo eso que cuando se está en el momento por lo regular se olvida. Las palabras de las tías, de la abuela, que entre broma y broma siempre le advertían que tuviera cuidado, que cuando pasara fuera con el indicado, que lo hiciera por amor, que nunca lo hiciera solo por curiosidad, que por piedad no se fuera a embarazar...
 
Mas pasos, mas paleadas sacando recuerdos, las palabras, las indicaciones, los consejos, los videos, las pláticas, todo lo que se iba acumulando en su mente desde que entrara a la pubertad, cuando su cuerpo le enseño que había nuevos tipos de necesidad, cuando sintió por primera vez lo que puede provocar una mirada, cuando asombrada conocía y disfrutaba como se reflejaba en otras partes de su cuerpo el simple roce de unas manos, cuando sintió por primera vez como se le escapaba la fuerza en las piernas, provocada por la oleada de calor que la invadió cuando su boca dejo de estar cerrada, cuando permitió el entrar de una lengua acompañada de manos inexpertas que recorrían su piel, cuando esa sensación era mayor por el miedo que eso nuevo provocaba, cuando el miedo dejo de serlo, cuando unos besos y caricias dejaron de ser suficientes...
 
Sentía un calor en su ingle que se iba incrementando con los pasos que daba, con el roce de la tela, con lo que sabe que le espera, los mensajes de texto no paran, urgiendo a que ya llegue.
 
Él está sentado en una ventana, vigilando la calle, esperando por ella, tiene puestos unos audífonos que no emiten sonido, su mente está perdida entre miles de pensamientos, está muy nervioso, los cientos de consejos dados por sus expertos amigos de nada le han servido, el temor de fallar, de no poder, de no saber qué hacer lo tienen lleno de nervios... En eso la ve aparecer, ya viene por la esquina de su calle, se levanta y de inmediato va a la puerta, se queda inmóvil parado esperando a que toque, eterno se le hizo el momento cuando tocaron a la puerta.
 
Abrió, sonriendo se hizo a un lado para dejarla pasar, la siguió hasta un gran sillón café donde estaba la televisión, ahí ambos se sentaron, los dos con las manos en sus rodillas, sin decirse nada, el prendió la tele, puso el canal de videos, bromearon sobre lo que estaban viendo, sus cuerpos les urgían a empezar, pero ninguno de los dos sabia como iniciar...
 
Ella tomo la iniciativa, se acercó un poco más, él pudo vencer sus nervios y volteo a verla para besarla, abrieron sus labios para darle oportunidad al instinto de hacer su trabajo, se fueron relajando, fueron recorriendo sus cuerpos, suaves jadeos se empezaron a escuchar, los noveles amantes se empezaron a desabrochar sus ropas para tener el acceso a todo su cuerpo, ella siempre tomando la iniciativa, el siguiendo sus pasos, toco sus senos, quiso abrirle el pantalón pero sus torpes dedos no se lo permitían, ella lo besaba mientras lo acariciaba, ya no eran dos niños jugando a ser amantes, eran dos amantes dejando de ser niños...
 
Ella se abrió el pantalón, permitiendo que el metiera su mano, ella soltó un gran suspiro cuando sintió sus dedos entrando en su cuerpo, mientras lo estaba acariciando, sintiendo su dureza entre sus manos, él le bajo más sus pantalones, ella le ayudo para quitárselo todo, se recostaron en el sillón, ella ya solo portaba las bragas y la blusa, el aun con el pantalón puesto, siguieron besándose, el siguió explorando, intento meter dos dedos y ella sintió un dolor intenso, se puso rígida, él le pregunto si estaba bien, no tenía idea de que había pasado, ella le dijo que estaba bien, que solo tuviera cuidado, que la había lastimado.
 
Continuaron de nuevo, besándose, recorriéndose, él la puso completamente vertical, se bajó el pantalón y se preparó a penetrarla, ella estaba lista a recibirlo, muy excitada, cuando lo sintió encima de ella lo detuvo, no tenía puesto el preservativo...
 
El sintió como una frustración le invadía todo su cuerpo, se sentaron mientras el buscaba el condón que tenia listo para ese día, para ese momento especial, para esa gran ocasión, lo tenía en una bolsa del pantalón, lo saco, abrió el empaque y fue cuando inicio el momento más difícil de su primera vez... El ponerse el condón.
 
Cientos de pláticas habían recibido sobre su uso, había visto videos de cómo ponerlo, sus amigos siempre bromeaban de cómo usarlo, siempre había escuchado de ellos, había comprado un paquete con varios... Pero nunca había practicado.
 
Ella estaba medio recostada, esperando, el dándole la espalda, también sentado intentaba ponerlo, con la presión que sentía había perdido casi toda la erección, el primero que intento poner lo rompió con los dedos, lo tiro e intento con otro, entraba la parte de arriba pero ya no estaba erecto, no bajaba el resto, los minutos pasaban y el no podía poner su pene dentro.
 
Ella miraba al piso, miraba el televisor, veía el techo, veía su espalda, no sabía que pasaba, no sabía por qué tardaba, el encanto se empezaba a romper y una frustración empezaba a llegar, sin decirle nada se puso a su lado y con sus manos lo empezó a ayudar, en cuanto sintió las manos de ella de inmediato reacciono lo que facilito bajar bien el condón, nuevamente tomaron sus lugares, él encima de ella, ella lista para recibirlo y por fin llego la penetración.
 
El dolor fue muy intenso, ella sintió como algo se rasgaba dentro de ella, ya sabía que iba a tener dolor, ya se lo habían advertido pero aun así la tomó por sorpresa, solo se mordió una mano y dejo que él continuara, el dolor fue disminuyendo para dar lugar a una nueva sensación, un placer que no conocía, poco a poco fue exigiendo más, con sus manos lo jalaba para que penetrara más, cuando empezaba a disfrutarlo sintió como él se tensaba y emitida un ruido sordo hasta quedar derrumbado sobre ella, quedándose inmóvil, ella no sabía qué hacer, con sus manos a un lado de sus hombros, su cabeza a un lado de la de él, solo veía el techo, el ventilador que ahí colgaba, que lentamente se movía, algunas telarañas escondidas entre las cortinas, con sus piernas adormecidas por la inusual posición espero, quedándose quieta hasta que él se movió.
 
Él se recostó a su lado, así se quedaron por varios minutos, sin hablar, sin decir nada, solo viendo al techo, ninguno de los dos sabía que procedía, que era lo que a continuación seguía…
 
Él se levantó primero, volteo para quitarse el condón cuando quedo muy impresionado de lo que veía, estaba todo manchado de sangre, asustado la volteo a ver y confirmo que ella también estaba manchada de sangre, no supo que hacer, se quedó sin palabras, sin moverse, solo le señalo la entrepierna y le dijo... Estas llena de sangre.
 
Ella sonrojada y apenada de inmediato se levantó y corrió al baño, se vio, se lavó mientras él hacía lo mismo en otro baño. Ella llevaba en su mochila un juego de ropa interior limpia, ya le habían advertido de lo que podía pasar, se cambió y guardo la braga manchada.
 
Regresaron al sillón y se dieron cuenta de otro problema, estaba manchado de sangre, ambos se voltearon a ver... Y soltaron al mismo tiempo una profunda carcajada, sacando el estrés, sacando la tensión, sacando todos los sentimientos encontrados por los que estaban pasando y con sonrisas festejaron la ocasión de su primera vez.
 
El sillón era de tela, de color café, buscaron todos los líquidos limpiadores que había en la casa y estuvieron por horas limpiando hasta borrar toda huella de lo que ahí había pasado, tanto tallaron el sillón que había perdido un grado de color en esta parte, pensaron que era mejor que lo vieran un poco descolorido a encontrarlo con rastros de sangre.
 
El tiempo que invirtieron en limpiar el sillón les sirvió para unirse más, para poder suavizar cualquier mal recuerdo, fue la perfecta terapia para unir dos almas más allá de una simple relación sexual.
 
El tiempo pasó, después de esa primera vez vinieron muchas más, la experiencia mejoro, siguieron su relación hasta que el tiempo se los permitió. Cuando llego la universidad ambos se tuvieron que separar, siguieron en contacto pero la distancia, el trato con otras gentes, el vivir en lugares diferentes enfrió la relación, cada vez el contacto fue menor hasta que un buen día simplemente se terminó, la distancia, el tiempo, la rutina así lo decidió.
 
Tenían años sin contacto cuando de nuevo se encontraron. Fue en una tienda comercial en la ciudad donde vivían sus padres, él estaba comprando alimento para los perros, ella iba acompañando a su madre, ambos estaban de vacaciones por el verano, fue en el área de congelados donde se toparon, se saludaron, se abrazaron, estuvieron platicando hasta que la madre de ella, aburrida y desesperada les corto la charla, se intercambiaron teléfonos, ambos seguían solteros, los textos iniciaron de nuevo, como adolescentes no dejaban de mensajearse.
 
El la invito a cenar a la casa de sus papas quienes la recibieron con mucho gusto, la amistad entre sus padres continuaba por lo que fue como una cena en familia, se pusieron al día, una cena deliciosa acompañada de una amena platica, después de la sobre mesa pasaron al living a tomar un café, la mama apenada con ella cuando la invito a sentar, le decía que aún no se explicaba cómo se había decolorado ese sillón tan caro que tenían frente al televisor, le platico que tenían años que lo querían desechar pero que su hijo estaba empecinado en conservarlo, tan así que les había reembolsado lo que les había costado con tal de que no lo tiraran, no entendía por qué tanta necedad en conservarlo...
 
Ella, al ver que era el mismo sillón de su primera vez sintió como se sonrojaba y le contesto... Es un sillón muy bonito, aquí muchas veces vimos la televisión, si fuera mío le aseguro que tampoco lo quisiera tirar.
 
Los días pasaron y cada uno regreso al lugar donde trabajaban, los mensajes continuaron, se vieron varias veces hasta que se comprometieron y al año se casaron, compraron una casa muy grande, tuvieron tres hijas, juntos compartieron su crianza, siempre estuvieron presentes, siempre buscando ser unos padres ejemplares...
 
Un sábado tenían que salir a una fiesta del trabajo, iban a estar fuera todo el día, las hijas más chicas las llevaban consigo, solo la mayor que ya era una adolescente no quiso ir, no hubo poder humano que la obligara a ir, se despidieron de ella viéndola sentada, apenas los volteo a ver, solo les pregunto a qué hora regresaban, cuando le confirmaron que hasta la noche volvían ella disimulo una gran sonrisa, estaba muy metida enviando mensajes de texto, desde la mañana así estaba, mensajeandose con un novio que tenía, se estaban poniendo de acuerdo para verse más tarde, no paraban de enviarse mensajes, el novio desde su casa y ella sentada en un viejo sillón café, uno que estaba descolorido en una parte... El mismo viejo sillón que tantos recuerdos les traía a sus padres.