martes, 23 de abril de 2019

Un final de novela.

Corrían de tomados de la mano, felices, jugando. Dos jóvenes maduros quienes se perdían en sueños y promesas que con cualquier excusa se daban. Ahora estaban correteando entre los establos donde trabajaba el enamorado veterinario, mostrándole a su amada todo a lo que él se dedicaba, donde guardaba sus medicinas, donde estaban los animales que tenia en cuarentena. Con el orgullo de quien hace todo con gusto, de cuando te pagan por hacer lo que mas te gustaba.

Llevaban saliendo un año, pero la relación era como si se conocieran de toda la vida, uno sabia como terminaba las frases del otro, los gustos, las aficiones, todo como si tuvieran cada uno por escrito el guion de esa película rosa que estaban gozando en vida.

Ya habían puesto fecha para culminar esa relación perfecta, donde escurría miel aun en las cosas mas rutinarias de su vida. Donde ya el despertar de un dia donde no había nada mas que hacer, donde ya tenia tiempo que no importaba otra cosa mas que hacer, que solo disfrutar con quien estas, no importando en dónde estes.

Salian caminando de la mano cuando ella recibió una llamada, le marcaban del consultorio donde ella trabajaba, era una de las medicas mas  reconocida a nivel mundial en su especialidad en Medicina Nuclear, le avisaban que acaban de llegar el material radioactivo que ella usaba en su máquina de PET, donde podía, literalmente, rebanar en imágenes a las personas para conocer cada capa de su ser.

Subieron a su coche y ambos fueron al consultorio para recibir este encargo que ella tenia dos semanas esperando.

Llegaron a la clínica, pasaron al enorme cuarto donde estaba la maquina. Aquello parecía el set de una película de ciencia ficción. Mientras ella firmaba de recibido las cajas con el material radioactivo, el curioseaba por toda el área. El cuarto era de un blanco inmaculado, paredes, pisos, techo, contactos, todo blanco, como un fondo perfecto para la gran maquina gris que ocupaba el centro. El enorme aparato lo cruzaba un carril horizontal que era por dónde entraban los pacientes acostados. Servia para tomar imágenes de todo el detalle del cuerpo, produciendo una imagen en tercera dimensión que hacia adictivo el estar viéndolas, el estar jugando con cada una de las capas del cuerpo de los pacientes, los cambios de colores en cada uno de los órganos, daba la impresión de ver una imagen de un videojuego de ultima generación.

Ella termino de firmar, entrego los documentos al mensajero y con una gran sonrisa abrazo a su amado por la espalda, dandole un suave beso en el cuello, mientras con sus manos acariciaba su pecho, bajándolas suavemente hasta su entrepierna.

Él, con una gran sonrisa, se volteo para abrazarla, de igual forma acariciando su cuerpo de forma seductora.

Se besaron, recargados en la maquina, acariciándoselos suavemente. El la separan y le dijo, – Quiero que tomes una imagen de mi, ve desde mi interior, todo lo que ya te pertenece.

A ella le gusto la idea, después de todo tenia ya su celular lleno de imágenes de ellos, de todos lados, en todas partes. No le pareció tan mala idea el tener una nueva perspectiva de ese ser qué tan enamorada la tenia.

Mando llamar a los sus ayudantes que por suerte ese día estaban presente dando mantenimiento al lugar,  
 prepararon todo, ayudo a desnudar a su novio, lo recostó en la camilla que lo introducía al interior del PET y se retiro al donde se llevaban los controles. Era un capricho de unos enamorados, uno de esos que no importa lo que cueste, si sirve para darse un gusto cuando nada mas importa, que lo que sientes por la otra persona.

Ella se puso unos audífonos con micrófono que servia para hablar con los pacientes que estaban dentro de la maquina, le iba describiendo cada una de las capas que por su monitor le iba saliendo. Describiendo los colores, riéndose de sus imperfecciones. Una pantalla llena de colores... Dónde fueron apareciendo manchas negras. 

De pronto ella se quedo callada, levanto su mano derecha para ponerla sobre su boca, mientras con la otra se quitaba los audífonos con los que minutos antes con su amado se comunicaba. Ya no escuchaba lo comentarios en broma que su novio le seguía diciendo, ella estaba ahora ocupada revisando de nuevo lo que acaba de ver, hizo todos los ajuste que podía hacer, tomo de nuevo las imágenes de lo que ya habia tomado. Una de sus ayudantes se le quedo mirando al ver que de pronto había enmudecido, se acerco a ella, volteo a ver el monitor y su rostro palideció... Las manchas negras que ahí se veían les gritaban un final que ninguna de las dos se esperaba, un final de una historia de amor que terminaba en tragedia, un final que ahora le tocaba platicárselo a su amado, informarle que tenia un cáncer tan avanzado... Que nunca iba a llegar a la fecha que tenían planeada, para culminar esa historia de amor que parecía de novela.



miércoles, 17 de abril de 2019

Con una pierna avanzando...

El día transcurría igual que siempre, igual que todos en esa semana que llevaba sin hacer nada, sin novedad alguna. El echado en su hamaca amarrada en una terraza que daba a un patio de tierra delimitado con alambre de púas,  con un pie en el piso que hacia las veces de pistón para balancearlo mientras escuchaba las noticias, sin ponerles atención, sin importarle realmente el acontecer nacional o internacional, solo para escuchar algo mas allá del sonido del viento, del ladrar de los perros. 

Un viejo ventilador oscilaba de un lado a otro, intentando refrescar una mañana que era imposible de refrescar, el calor bochornoso convertía a esa brisa en una masa gelatinosa que se pegaba en todo su cuerpo. Un vaso vacío lo acompañaba a su lado, a medio llenar de un agua turbia, lo que quedaba como el ultimo vestigio de lo que en algún momento fue una limonada con hielo, el ultimo testimonio de que en algún momento tuvo alguien que podía atenderlo, ahora convertido  en un cultivo de larvas que desesperadas nadaban esperando el momento de emerger convertidas en mosquitos.

Unos ruidos en su estomago le informaban que ya era tiempo de levantarse, de mala gana bajo el otro pie al piso, se enderezo, acomodando una camisa abierta, totalmente húmeda por el sudor y con un olor propio que el ya no olía, acostumbrado al hedor que ya tenia por tener varios días sin bañar.

Se levanto, camino hacia la casa, sintiendo en cada paso cómo se iban sumando nuevas capaz de un calzado de tierra que ya tenia formado en cada planta del pie. Empujo la puerta que carecía de chapa, solo atorada por la hinchada madera que la formaba, entro a lo que en tiempos pasados fue una cocina funcional, ahora convertida en un cementerio de platos y ollas amontonados en un fregadero que desde hace mucho tiempo dejo de pasar agua. Una mesa despintada con bolsas de plástico vacías y hechas nudo, algunas aun servilletas manchas que alguna vez sirvieron para llevar comida a la casa. Se apreciaban dos sillas, muy deterioradas, como haciendo juego con la pintura de la casa, manchadas, escarapeladas, una de ellas tirada en el piso, sin que nadie tuviera la intención de recogerla. Paso al área que correspondía a la sala, el living como el le llamaba, presumiendo de su descendencia Argentina que de nada le servia, ahí había un viejo sillón, lleno de manchas de humedad y con un olor que penetraba toda la casa, un olor que el caminante ya no sentía, ya no olía... O pretendía que no olía nada, como lo hacia con su persona, como cualquiera pensaría que así lo hacia.

A un lado de sala se apreciaba un pasillo que al fondo se apreciaba una puerta, era la puerta  del baño, un baño ya tapado por la falta de agua, ya tapado por haberse usado mucho tiempo sin tener ya agua. A los lados dos puertas, al igual que la puerta del baño ya deformes por la madera hinchada por la humedad, descarapeladas, con algunas manchas que sugerían que alguna vez estaban pintadas, pero sin poder confirmar el color con que fueron pintadas. Esas puertas llevaban a dos cuartos, uno vacío, el otro con un viejo colchón tirado, que solo era usado cuando la lluvia impedía usar la hamaca colgada afuera.

El hombre salió a la calle, vivía en una colonia irregular donde los vecinos pocos se diferenciaban unos de otros. Emparejo la puerta para cerrarla, no tenia cerradura, no la necesitaba, no tenia nada que le robaran y los vecinos sabían que necesitaba de cualquier excusa para matar a una persona, nadie tenia la intención de invadir esa propiedad que solo tenia valor para el que la habitaba.

Ya en la calle volteo a la derecha, caminando en medio de la calle, por ahí no abundaban los automóviles, por ahí no existían los automóviles, solo bicicletas y algunas motocicletas, que para los dueños eran un significado de estatus social. Siguió caminando, saludando con un moviendo de cabeza a los vecinos que se topaba, camino ocho cuadras de su casa, ocho eran suficientes, el era ya muy conocido en la zona por robar lo que pudiera a quien se dejara, no se molestaba ya en aparentar nada, ya en ocho cuadras era mas fácil encontrar a un despistado que no lo conociera, fue cuando vio la oportunidad de conseguir algo para comer. Venia caminando una mujer, su caminar era lento, cojeando de una pierna, caminaba viendo el piso, como cuidando que no hubiera nada que la tropezara, trata un descolorido pantalón de mezclilla y una camisa que brillaba de tanta planchada que ya tenia, venia dando pasos lentos, con un pie avanzaba y el otro lo arrastraba, venia con una pequeña bolsa que abrazaba mientras caminaba. Él la observo y vio la oportunidad, nunca lo iba a poder corretear, sabia que algo debería tener de valor para que llevara así cargando su bolsa. 

Ella continuaba su lento camino, siempre mirando al piso, el se cambio de banqueta, su estrategia era pasarla de lado para atacarla por la espalda. La paso, sin nunca quitarle la mirada, se siguió de largo, vio a todos lados y al confirmar que no había testigos se cambio de lugar, atrás de ella, y entonces camino hacia su objetivo, sacando una vieja navaja que llevaba en el bolsillo. La alcanzo, le jalo la bolsa del hombro para buscar zafarla, ella, al sentir el ataque, por instinto, abrazo con mas fuerza la bolsa, el jaloneo empezó, los golpes empezaron. Ella perdió el equilibrio y cayo al piso, sin soltar su bolsa, el comienzo a patearla mientras luchaban en una danza frenética, donde el compás lo marcaba las correas del botín que pretendía obtener. 

Ella, como pudo, ya con un ojo cerrado por tanta patada, sintiendo como corría la sangre por una herida en la frente que le hacia ver borroso por el otro ojo, abrió la bolsa, saco una pequeña pistola y solo un tiro, con una única bala que le quedaba... Pero no necesito más. Al maleante le dio de lleno en el estomago, de inicio no supo que pasaba, no comprendía que pasaba, solo sitio como un golpe lo asfixiaba, solo la bolsa, empezó a trastabillar dando pasos para atrás, de pronto todo se empezó a tornar gris, mareándose, cayendo. Algunos vecinos escucharon el disparo, pero nadie salió, en esa colonia todos sabían que lo mejor era no inmiscuirse, que lo mejor era hacer como que no pasaba nada.

Ella se levanto, guardo la pistola. Vio al sujeto tirado, sacudiéndose en espasmos que anunciaban la próxima muerte, después volteo para ver si alguien la auxiliaba, pero no vio a nadie, ella sabia que nadie acudiría a ayudarla. Guardo la pistola, se sacudió la tierra, con una manga de la camisa se limpio la sangre que escurría en su único ojo sano y siguió su camino, con una pierna avanzando, con la otra arrastrando. Era una veterana de guerra, la cadera y una pierna quedaron destrozadas por esquirlas de una granada, esto la dejo imposibilitada para trabajar, nunca fue buena para trabajos de oficina, no sabia usar una computadora, solo la primaria había estudiado. Su esposo la dejo cuando quedo media paralizada, sus padres habían muerto, no tenia hermanos. Le pensión que el ejercito le daba no le alcanzaba para nada, ese día, justo ese día, estaba sumida en una profunda depresión, que ahora esa golpiza que acaba de recibir en nada la ayudaba. 

Ahora caminaba sin saber a dónde ir. Más temprano, ese mismo día, cuando salió del cuarto que rentaba, ya tenia planeado lo que iba hacer. Arranco una hoja de una pequeña libreta, hizo una nota, como una despida, diciendo que no se culpara a nadie de su partida, como si realmente hubiera a alguien que le fuera a importar. Tomo su pistola, un arma que le fue regalada como un reconocimiento a su servicio, le puso la única bala tenia y salió de su cuarto, decidida a caminar hasta la orilla de la ciudad, para terminar con su desdichada vida. Salió caminando, con una pierna avanzando y con la otra arrastrando, hasta que después de dos horas la misma vida a la que estaba a punto de despedirse le cambio el destino.

Ahora, después de lo sucedido iba recapacitando, pensando en lo que le había pasado, caminando, con una pierna avanzando y la otra arrastrando, razonando que si bien la vida era difícil, igual valía la pena intentarlo de nuevo. Se detuvo y dio la media vuelta, para regresar por donde había venido, con una pierna avanzando y con la otra arrastrando, pasando poco tiempo después junto a un cadaver que tenia la mirada fija hacia el infinito, siguió su camino, con una pierna avanzando y la otra arrastrando, dando gracias a ese pobre tipo, que le había dado la oportunidad de seguir avanzando... Aunque llevara la otra pierna arrastrando.








viernes, 5 de abril de 2019

El gran final...

–  ¿Por qué dudas de mí? – Le reclamaba un ofendido novio a su amada, mientras buscaba su mirada.

– ¿No te he demostrado cientos de veces lo importante que eres para mi? ¿Que no valen las pruebas de amor que cada día te doy? ¡Toda tu familia dice que somos la pareja perfecta! ¡Siempre me dices que eres la envidia de tus amigas por te lleno de atenciones! ¡Y ahora me sales con qué dudas de mí! - Reclamaba el inconsolable e incomprendido varon a esa desquiciada mujer, la misma que momentos antes le había encontrado un boleto de avión, de un viaje corto, de un viaje de fin de semana. De un viaje al mismo lugar donde vivía una ex novia de su amado, una ex novia que era cosa del pasado, una vieja historia que ya no tenia nada que ver con su envidiable presente y que por mala suerte, vivía en la misma ciudad donde su ofendido prometido había viajado para cerrar el negocio, que le iba a generar los ingresos para su próximo matrimonio.

–¡Ten mi celular, revísalo! Ve en detalle cada una de las fotos que ahí tengo, ve los chats, ve mis redes sociales que ahora las tengo abiertas para que así te puedas convencer de lo injusta que eres conmigo – Le exigía el novio mientras ponía su movil en las manos de ella, con la seguridad que solo puede tener quien no tiene el menor temor de ser descubierto, la seguridad que solo puede dar quien no oculta nada, esa seguridad que le demostraba a ella, que realmente era la mujer amada...
Entonces ella, al ver tal insistencia, sintió como su cara enrojecía, con la vergüenza de haber dudado de su ser amado, con la pena de haberle faltado al respeto, con una vergüenza que la dejaba sin palabras por haber dudado.

–No, discúlpame, vi que el boleto era hacia el mismo lugar donde vive ella y los celos me ganaron, te quiero tanto, que el miedo de perderte es mas fuerte que mi propia cordura– Le decía ella, mientras le regresaba su teléfono y lo abrazaba.

Él, comprendiendo que la coincidencia podría despertar la duda de cualquiera, la abrazo, le levanto la cara y la beso. Ella, sin dudarlo se pego a el, besándolo con ternura y después con pasión, con esa pasión que solo se siente cuando realmente se quiere, con esa pasion que nace despues del perdon. Mientras el recorría su cuerpo con una de sus manos, tocando los puntos exactos que tan bien conocía, tocando esos botones que provocan olvidos superados por lívidos que no se controlan, que no se pueden controlar. La desnudo, le dedico el tiempo que debía dedicarle para producirles espasmos que sacudieron cada parte de su cuerpo, cada vibra de su ser, hasta dejarla tendida en la cama, con una mano en el pecho para recuperar el aliento y otra mano en la frente, como para ordenar las ideas de una mente que en blanco había quedado.

Así estuvieron por una media hora, después se levantaron, sé cambiaron y se prepararon para seguir con los pendientes que tenia por hacer, había una boda en puerta y aun muchas cosas que preparar.

Salieron de la casa, se despidieron. Cuando ella se subia a su coche èl le grito –¿Quién es tu Rey? Ella, sonriendo, le contesto –¡Tú! ¡Tu eres mi Rey!– Y se subió al automóvil  feliz, emocionada partio a seguir preparando las cosas pendientes para su próximo matrimonio.

El espero a verla desaparecer, hasta darse el ultimo adiós, cuando ella dio vuelta en la esquina de la calle. Entro a su casa, tomo su chaqueta, y salio de nueva cuenta, con una sonrisa en la cara. Se fue caminando, aun sentia correr la adrenalida por su cuepo por tantas emociones, por lo que el camimar le serviria para calmar los nervios. Saco el celular de la bolsa del pantalón, y haciendo aun mas grande su sonrisa, se puso a revisar las fotografías que tenia guardadas. Las tenia perfectamente ordenadas, por carpetas, por fechas. Busco la que corresponda a la semana pasada, la que correspondía a ese fin de semana, de su viaje corto. 

Abrió la carpeta y empezaron a salir las imágenes de una pareja desnuda, fue viéndolas una por una, ahora con una gran sonrisa, esas sonrisa que solo la tienen los cazadores cuando presumen sus trofeos de caza. Esa sonrisa que refleja el orgullo de haberse levantado cuando lo pensaban noqueado, esa sonrisa que con la que le grita al mundo que nadie puede tumbarlo. 

Las imágenes eran de el y de otra mujer, de ese ex amor que ya nada tenia que ver con el; de ese pasado que justo habia jurado que se habia terminado. Testimonios grabados de la permanencia de una sumisa exclava encantada de seguir siendo un juguete sexual. Imágenes que proyectaban una lujuria que solo el pecado puede provocar. Cada una diferente a la otra, cada una buscando ser mas atrevida que la otra. Hasta llegar al gran final, sellado por un pequeño video, que de nuevo se puso a verlo. Ahí se veia como tenia postrada a una mujer frente a el, desnunda, ocupada y concentrada en darle sexo oral. El enfocaba su propio rostro y depues a la cara de la mujer arrodillada, con los ojos entrecerrados, gozando profundamente del placer que le estaba dando. En el video se ve como la retira con la mano, de una forma despectiva, mientras le dice –¡Dime quién es tu rey– A lo que la arrodillada mujer le contesta, con una gran sonrisa escurriendo de saliva… –¡Tú! ¡Tu eres mi Rey!–




lunes, 19 de febrero de 2018

¿Quien eres tu?

¿Y quien eres tú? ¿Que de la nada te apareces queriéndote meter en mi alma? Te presentas como si tuvieras el derecho de luchar por un corazón, que en su momento ya fue entregado pero nunca me fue devuelto. Un corazón del que llore mucho tiempo por haberlo perdido, un corazón que al saberlo perdido, he aprendido, que puedo vivir perfectamente sin volver a querer, sin necesidad de tener a nadie que me mueva mi mundo perfecto. Un mundo perfecto que no tiene cabida para ti, que ahora te apareces queriéndome enamorar.

¿Quien eres tú? Que insiste tanto en llamarme, en invitarme. En portarte bello y atento, cuando yo se que todo eso, no es mas que puro invento.

¿Quien eres tú  Que se atreve a querer mover los delgados hilos que quedaron, de esas sogas tan gruesas que sostenían la gran ilusión que un día sentí.

¿Que no te das cuenta de que ya no me interesa el volverme a enamorar? ¿Que no te das cuenta de lo feliz que soy, abrazada de mis amigas y familiares, donde no queda cabida para nadie mas?

¿Porque ahora apareces tú  Moviéndome cosas que estaban muy bien donde estaban guardadas. Diciendo lo que muchos me han dicho... Pero ahora con un tono diferente, usando las mismas palabras que he escuchado tantas veces, pero con un sentido distinto.

¿Porque ahora inquietas un lienzo que fue tan maltratado? Del que ahora solo quedan algunos pedazos unidos por lagrimas tan secas, que ya no recuerdan el porque ahí llegaron. Pero que ahora, de alguna forma, se esta renovando, nuevos trozos blancos aparecen, uniendo los pedazos que quedaron, como preparándoselo a ser de nuevos pintados.

¿Quien eres tú  Que ahora me haces pensar otras cosas, que no tienen nada que ver con el trabajo ni mi vida que parecía tan perfecta.

¿Quien eres tú  Que ahora me saca una sonrisa cuando de ti me acuerdo. Justo cuando los viejos recuerdos de ese pasado ya han quedado enterrados.

¿Quien eres extraño? Que sin saberlo me ha demostrado... Que ya estoy lista para tener de nuevo, a alguien que se gane el derecho, de caminar a mi lado.




viernes, 16 de febrero de 2018

El Señor Destino...

Y sus caminos se cruzaron, después de vivir por años unas vidas paralelas de las que nunca se encontraron. Caminaron muchas veces, uno a un lado del otro, sin nunca mirarse, sin nunca enterarse de la existencia del otro... Simplemente no era el momento.

El Señor Destino, sentado en una vieja silla de roble, ve el gran tablero donde todos los seres se mueven como si fueran piezas independientes, diariamente, al azar piensan  las piezas que ahí se mueven. Perfectos caminos, bien trazados, se aprecian en ese tablero, como si fueran millones de micro trenes eléctricos siguiendo una vía ya por alguien establecida. Tan perfecta, que en muchos trazos parecen a punto de chocar, pero al final, ni siquiera se rozan, ni siquiera lo notan las piezas que nunca dejan de moverse.

El Señor Destino sonríe cuando esos dos se cruzan y juntos empiezan un mismo camino. Toma un muy viejo cuaderno forrado en piel y revisa lo que ahí viene anotado, ve la fecha del día y la hora,  sonriendo pone de nuevo el cuaderno del lugar donde lo había tomado, al confirmar que la hora y el día fueron correctos, de acuerdo a quien ahí lo había anotado.

Esas dos piezas coincidieron en la misma panadería donde tantas veces habían ido antes, muchas veces el le había abierto la puerta para que ella entrara, otras ella le había cedido su lugar para que el pagara en lo que ella encontraba su cartera, que como siempre, luchaba en el fondo de su bolsa para nunca ser encontrada. Muchas veces paso esto, donde la cortesía solo daba lugar al gesto, pero nunca a la mirada. Ahora, justo en el momento exacto, ni una centésima de segundo antes, ni una centésima después, ambos tomaron la manija de la puerta para salir de la panadería, al mismo tiempo, en el tiempo exacto. Ambos voltearon a verse, se sonrieron y sintieron como una pequeña descarga eléctrica les recorría toda la espina dorsal, erizando los vellos de su cuerpo, encendiendo cada uno de sus sentidos, borrando todo lo que había a su alrededor y sobresaltando lo que en ese momento solo importaba, solo ellos dos.

Ella retiro su mano, el abrió para que salieran los dos, le ayudo con una de las bolsas de pan que ella llevaba. El le pregunto su nombre, ella le abrió su vida. No entendían que estaba pasando, era algo mágico, no importaba lo que se dijeran, el otro ya entendía lo que le quería decir. No importaba lo que uno quería, porque el otro ya se lo estaba proporcionando, tal vez no con lo mismo, pero si con algo que la mantenía al cien por ciento complacida.

Ellos volvieron a sus vidas, sin ya nunca soltarse. Felices porque lo compartían todo, dando gracias a la vida por lo que les había tocado, sin saber que solo estaban siguiendo un camino... Que ya estaba escrito por el Señor Destino. 




martes, 13 de febrero de 2018

Tu gran amor juvenil

Ya te esperaba, si bien llegaste cuando menos lo pensaba, yo ya te esperaba. Vamos por la calle, sumidos en la intolerancia de la gente que nos ve pasar, tomados de las manos, como si nuestras manos fueran los barandales que nos permite equilibrarnos en estos caminos tan espinosos, de un piso tan plano, como la mente de la gente que por ahí transita.

Personas que no aceptan, no permiten, la diferencia entre parejas ¿Que importa lo que diga la gente, si la gente nunca estaba cuando solo por la vida andaba? Ahora todos se preocupan por mi, por quien ahora me acompaña. No aceptan que las diferencias son los que nos hace completos. Que gracias a que somos distintos podemos ser tan iguales, mientras nuestros iguales nos ven tan distintos.

Contigo rio lo que tanto tiempo deje guardado, saliendo las carcajadas como oleadas, en marejadas de sentimientos guardados por no tener un rio donde desaguarlos. Encerrados por no tener un motivo para sacarlos y ahora te tengo a ti, en un país donde la intolerancia va de la mano con la hipocresía, de la misma forma como tú y yo vamos caminando todos los días.

Siempre se escucha sobre la igualdad de las gentes, de los colores, de las religiones. Donde muchos buscan foros para gritar que no importa lo que creas, ni quien tu seas, de donde vengas o como vengas. Que lo que importa es el interior de las personas, que el exterior es solo una cubierta que tiene vigencia, mientras el interior es algo que por siempre dura.

Todo se perdona, si los colores cuando se mezclan esta bien, si las religiones cuando se juntan esta bien, si las diferentes nacionalidades se entien es perfecto, si son del mismo sexo no importa... ¿Cual es entonces nuestro pecado, que la gente tanto nos observa? ¿No comprende que somos felices por tan solo estar juntos? 

No importa el poco tiempo que nos quede. Estoy consciente que el mismo destino que te cruzo en mi camino, el mismo destino me va a obligar a olvidarte, en algún momento, en nuestro próximo futuro. Cuando estos treinta años que tenemos de diferencia, cobren su factura. Cuando nuestras edades te obliguen, siendo una bella mujer madura, a ver como se olvida de ti tu gran amor juvenil... Viéndolo separarse de ti, obligado por la demencia senil.




sábado, 28 de octubre de 2017

Hace mucho tiempo...

Y te dije Adiós, pero no me dejas irme. Tus lagrimas plantaron mis pies en el suelo, pero mi sentir no estaba listo para echar raíces en una tierra tan fértil, que una broma pintada de promesa bastó para idealizar una familia de tres generaciones, en una relación que solo producía salidas en días sin tener nada más que hacer.

Y aquí estamos de nuevo, dos seres tan unidos como el agua y el aceite. Dos polos luchando por intereses diferentes, uno por mantener lo que nunca tuvo y el otro buscando cortar lo que nunca los ha unido.

Trato de usar palabras para no herirte, cuando intento dejarte claro que quiero irme; pero tú no escuchas lo que no quieres escuchar y el verte sangrar en el alma con cada desprecio que te hago me pone más anclas en el suelo, por el gran remordimiento de producirte un dolor que a mi mil me lo hicieron, y que por saber lo que es morir en vida, intento ser lo más discreto, cuando en mis acciones solo trato de decirte... Que yo hace mucho tiempo que ya no te quiero.






lunes, 23 de octubre de 2017

El vestido negro.

Y la luz se fue extinguiendo, poco a poco, lentamente. Mientras las sombras se iban acomodando en un piso cada vez más ensombrecido, sombras que iban peleando su lugar con cada centímetro que iban creciendo, hasta quedar unas pegadas con otras. Mientras la noche, elegantemente vestida en su eterno vestido negro, marchaba poco a poco, orgullosa, por esas calles que pintaban encajes entre su manto, con esas incandescencia provocada por los miles de candiles que iban despertando, como honrando a tan distinguida presencia.

A lo lejos, donde el cielo nace para unos y se termina para otros, se asoma un pálido astro, naciendo poco a poco, como consiente de que solo unas horas va a estar presente, por lo que no tiene prisa en salir. La noche lo recibe, abrazándolo con su manto, dándole el fondo necesario para resaltar el modesto brillar que lo distingue, un astro acompañado de constelaciones, que como fieles guardianes, siempre están a su lado.

Su lento, pero continuo camino, sirve para despertar Musas que estaban durmiendo, y que ahora inquietas, han provocado el nacimiento de cientos de poetas, muchos de ellos solo viven el tiempo que les dura su pena.

La noche sigue, escondiendo pasiones, provocando pecados, dejando muchas veces, muertes por su paso.


Las horas pasan, y como a todos en su momento nos sucederá, es tiempo de que la noche se extinga. Se despide de ese astro al que muchos se refieren como La Luna, pero que para la noche es solo un adorno más, de un elegante vestido negro, del que tiene la suerte de estrenar uno nuevo... Cada vez que pensamos que se ha terminado el día.





sábado, 21 de octubre de 2017

Un reino vacío...

Estaba un rey sentado en su trono, un trono de un reino vacío. Su mirada cansada esta fija en un punto, enfocada en un recuerdo que va más allá de la pared que simula un falso muro entre el monarca y sus pensamientos. 

Esta sentado, recargando su peso en el brazo derecho que descansa a un lado del sillón donde está sentado, un viejo sillón de piel que le ha servido de patíbulo, para romper los sueños de las mujeres que a su lado han pasado, ninguna se ha quedado, ninguna ha valido la pena de mantenerla a su lado. Un sillón que forma parte de un muy fino escritorio, de una elegante oficina. Con finos detalles de muy buen gusto, detalles que hacen alarde de que a ese rey no le importa el precio de las cosas, solo importa el querer que sean propias.

Afuera su reinado se aprecia vacío, solo adorando con el ruido de cientos de trabajadores que desquitan un sueldo consiguiendo las metas que les han marcado, metas fijas, metas que esperan a ser alcanzadas, mientras esos hombres se parten el alma para lograrlo y no quedarse sin llevar el pan a sus casas.

En el ambiente flotan incontables llamadas telefónicas, de clientes que esperan ser atendidos, de esponjas que esperan ser exprimidas, de tierras fértiles que han sido de nuevo fertilizadas, para seguir cosechando dinero en cada nueva temporada.

No hay reina en ese reinado vacío, algunas llegaban buscando ocupar ese puesto, pero la oleada de doncellas practicantes buscando una oportunidad de trabajo es demasiada tentación para quien está acostumbrado a tenerlo todo, y es demasiada humillación para quien pensaba que podría ser la única, en un corazón que tiene mucho tiempo que había dejado de latir, y que ahora solo era una bóveda para guardar los trofeos de un hábil cazador. Un cazador acostumbrado a atrapar a sus presas en una red que compraba voluntades, en una red que rompía la más puritana crianza, una red que mezclaba las perores perversiones con los mejores principios.     

El poder y el dinero de ese reinado tan vacío habían aburrido a ese Rey que estaba acostumbrado a tener todo lo que había querido, un rey tan cansado y aburrido... Que ahora se había propuesto ser el presidente de los Estados Unidos.




domingo, 8 de octubre de 2017

Sin salir de casa...

Y tu imagen se rompió en mil pedazos, de pronto, de la nada. Estallando de entre mis manos, como una pompa de jabón cuando es tocada. 

Sentía como agua helada cada parte de la imagen que entre mis manos se escurría. Partes divididas como un espejo que se revienta cuando cae al suelo. Igual de impresionante, igual de filosos los trozos de vidrio que quedan esparcidos, igual los trozos de tu imagen dejan mi corazón herido.

Todo sucedió en un instante, tan rápido, que un pestañear daba el tiempo suficiente para que pasara mil veces. 


Tan repentino, que aún no puedo entender como empezó a desintegrarse la imagen de alguien tan perfecta, tan maravillosa, tan insuperable. La imagen de un sueño que se hacía realidad. Una realidad que se volvió en mi contra, cuando recibí la selfie de una diosa desnuda, con los restos diluidos de un beso en un seno. Un beso que no fue dado por mí en su momento, un vestigio que me fue enviado por una ilusión que estaba a cientos de kilómetros de distancia, un ilusión que me juraba... Que estaba esperando mi llegada sin salir de casa.