sábado, 28 de octubre de 2017

Hace mucho tiempo...

Y te dije Adiós, pero no me dejas irme. Tus lagrimas plantaron mis pies en el suelo, pero mi sentir no estaba listo para echar raíces en una tierra tan fértil, que una broma pintada de promesa bastó para idealizar una familia de tres generaciones, en una relación que solo producía salidas en días sin tener nada más que hacer.

Y aquí estamos de nuevo, dos seres tan unidos como el agua y el aceite. Dos polos luchando por intereses diferentes, uno por mantener lo que nunca tuvo y el otro buscando cortar lo que nunca los ha unido.

Trato de usar palabras para no herirte, cuando intento dejarte claro que quiero irme; pero tú no escuchas lo que no quieres escuchar y el verte sangrar en el alma con cada desprecio que te hago me pone más anclas en el suelo, por el gran remordimiento de producirte un dolor que a mi mil me lo hicieron, y que por saber lo que es morir en vida, intento ser lo más discreto, cuando en mis acciones solo trato de decirte... Que yo hace mucho tiempo que ya no te quiero.






lunes, 23 de octubre de 2017

El vestido negro.

Y la luz se fue extinguiendo, poco a poco, lentamente. Mientras las sombras se iban acomodando en un piso cada vez más ensombrecido, sombras que iban peleando su lugar con cada centímetro que iban creciendo, hasta quedar unas pegadas con otras. Mientras la noche, elegantemente vestida en su eterno vestido negro, marchaba poco a poco, orgullosa, por esas calles que pintaban encajes entre su manto, con esas incandescencia provocada por los miles de candiles que iban despertando, como honrando a tan distinguida presencia.

A lo lejos, donde el cielo nace para unos y se termina para otros, se asoma un pálido astro, naciendo poco a poco, como consiente de que solo unas horas va a estar presente, por lo que no tiene prisa en salir. La noche lo recibe, abrazándolo con su manto, dándole el fondo necesario para resaltar el modesto brillar que lo distingue, un astro acompañado de constelaciones, que como fieles guardianes, siempre están a su lado.

Su lento, pero continuo camino, sirve para despertar Musas que estaban durmiendo, y que ahora inquietas, han provocado el nacimiento de cientos de poetas, muchos de ellos solo viven el tiempo que les dura su pena.

La noche sigue, escondiendo pasiones, provocando pecados, dejando muchas veces, muertes por su paso.


Las horas pasan, y como a todos en su momento nos sucederá, es tiempo de que la noche se extinga. Se despide de ese astro al que muchos se refieren como La Luna, pero que para la noche es solo un adorno más, de un elegante vestido negro, del que tiene la suerte de estrenar uno nuevo... Cada vez que pensamos que se ha terminado el día.





sábado, 21 de octubre de 2017

Un reino vacío...

Estaba un rey sentado en su trono, un trono de un reino vacío. Su mirada cansada esta fija en un punto, enfocada en un recuerdo que va más allá de la pared que simula un falso muro entre el monarca y sus pensamientos. 

Esta sentado, recargando su peso en el brazo derecho que descansa a un lado del sillón donde está sentado, un viejo sillón de piel que le ha servido de patíbulo, para romper los sueños de las mujeres que a su lado han pasado, ninguna se ha quedado, ninguna ha valido la pena de mantenerla a su lado. Un sillón que forma parte de un muy fino escritorio, de una elegante oficina. Con finos detalles de muy buen gusto, detalles que hacen alarde de que a ese rey no le importa el precio de las cosas, solo importa el querer que sean propias.

Afuera su reinado se aprecia vacío, solo adorando con el ruido de cientos de trabajadores que desquitan un sueldo consiguiendo las metas que les han marcado, metas fijas, metas que esperan a ser alcanzadas, mientras esos hombres se parten el alma para lograrlo y no quedarse sin llevar el pan a sus casas.

En el ambiente flotan incontables llamadas telefónicas, de clientes que esperan ser atendidos, de esponjas que esperan ser exprimidas, de tierras fértiles que han sido de nuevo fertilizadas, para seguir cosechando dinero en cada nueva temporada.

No hay reina en ese reinado vacío, algunas llegaban buscando ocupar ese puesto, pero la oleada de doncellas practicantes buscando una oportunidad de trabajo es demasiada tentación para quien está acostumbrado a tenerlo todo, y es demasiada humillación para quien pensaba que podría ser la única, en un corazón que tiene mucho tiempo que había dejado de latir, y que ahora solo era una bóveda para guardar los trofeos de un hábil cazador. Un cazador acostumbrado a atrapar a sus presas en una red que compraba voluntades, en una red que rompía la más puritana crianza, una red que mezclaba las perores perversiones con los mejores principios.     

El poder y el dinero de ese reinado tan vacío habían aburrido a ese Rey que estaba acostumbrado a tener todo lo que había querido, un rey tan cansado y aburrido... Que ahora se había propuesto ser el presidente de los Estados Unidos.




domingo, 8 de octubre de 2017

Sin salir de casa...

Y tu imagen se rompió en mil pedazos, de pronto, de la nada. Estallando de entre mis manos, como una pompa de jabón cuando es tocada. 

Sentía como agua helada cada parte de la imagen que entre mis manos se escurría. Partes divididas como un espejo que se revienta cuando cae al suelo. Igual de impresionante, igual de filosos los trozos de vidrio que quedan esparcidos, igual los trozos de tu imagen dejan mi corazón herido.

Todo sucedió en un instante, tan rápido, que un pestañear daba el tiempo suficiente para que pasara mil veces. 


Tan repentino, que aún no puedo entender como empezó a desintegrarse la imagen de alguien tan perfecta, tan maravillosa, tan insuperable. La imagen de un sueño que se hacía realidad. Una realidad que se volvió en mi contra, cuando recibí la selfie de una diosa desnuda, con los restos diluidos de un beso en un seno. Un beso que no fue dado por mí en su momento, un vestigio que me fue enviado por una ilusión que estaba a cientos de kilómetros de distancia, un ilusión que me juraba... Que estaba esperando mi llegada sin salir de casa.





viernes, 6 de octubre de 2017

Cuando todo era perfecto.

Y así sucedió, sin que nadie se lo esperara. En un nublado día de verano, iban a ser las cuatro de la tarde, cuando empezó a llover.

El llevaba tres bolsas de mandado en cada una de sus manos cuando llego a su automóvil, ya la lluvia caía intensamente. Iba maldiciendo por dentro, mientras intentaba encontrar unas llaves, que dispuestas a no ser encontradas se ocultaban en el último lugar donde serían buscadas. En eso estaba cuando se detuvo el agua, volteo hacia arriba y se vio tapado bajo paraguas multicolor, mientras una tímida risa se escuchaba a su espalda.

Volteo y se encontró  a un ángel enfundado en unos jeans desgastados, con una playera con muchas puestas, el cabello recogido y sin una gota de maquille. Sostenía un paraguas que ahora con el compartía, un alma caritativa que llegaba a un coche estacionado a un lado y que notaba por lo que aquel empapado humano estaba pasando.

Y así comenzó, una historia de amor llena de sorpresas, de cosas imprevistas. De viajes sin planes, de salidas sin destinos. De risas sin sentido. De un mundo de dos personas, de dos personas que se comían al mundo. Un mundo que no estaba dispuesto a ser comido.

Los trabajos empezaron a faltar, no había patrones dispuestos a soportar a esos dos felices y desinteresados enamorados. Las cosas materiales no son importantes cuando existe un gran amor...  Hasta que el amor ya no es suficiente para alimentar a dos personas.

Las primeras noches sin luz eran románticas veladas con deseos desenfrenados, cuerpos entrelazados alumbrados con velas. Con gemidos y jadeos que retaban a la noche, demostrando que no les importaba tener la luz cortada por no haberse pagado... Pero los gemidos con cada noche se fueron apagando, ya no había sexo suficiente como para olvidarse de la importancia de estar alumbrados.
Los amigos se acabaron con tanta visita imprevista de esos dos, visitas que eran casualmente a la hora de la comida, cena, desayuno, almuerzo.

A la realidad de un mundo mortal, donde no existen sueños sin ser pagados, donde la felicidad se empieza a medir a partir de un salario. Donde no importa que tanto ganes, si no que encuentres con quien sumar lo que hayas ganado; le basto tan solo un suspiro para tragarse a ese amor infinito.

Hoy en día esos dos complementos perfectos han desaparecido, en su lugar quedaron dos seres sujetos a jornadas de trabajo, días de descanso, días de paga y vacaciones bien ganadas. Viviendo las vidas que el mundo mortal tenía preparados para ellos. Un mundo mortal que ya los perdonó, por haberle faltado el respeto esos dos... Cuando pensaban que solo por estar juntos, todo era perfecto.






jueves, 5 de octubre de 2017

Dos dientes...

Y el tiempo volvió, en una antigua plaza para un viejo que se la pasa sentado todos los días de la semana, en el centro de una ciudad colonial, donde todo sigue igual.

Las mismas palomas buscando migajas, en un piso de piedras tan desgastadas, que ya no pueden descolorarse más. La brisa que sopla es tan densa, que los recuerdos que cuelgan en ella, no le permiten ver un presente tan vacío, que no hay nada que se interponga con esos vestigios, de una vida que fue plena, hasta el momento en que los sueños pararon, cuando ya no hubo nada que fuera nuevo, como para invertirle tiempo en poder alcanzarlo.


Los viejos amores, los grandes amigos. Los buenos momentos, las malas fortunas. Todo danzando en un mismo tiempo, un tiempo que fue en su momento, pero que ahora regresa, en la mente de ese anciano dominada por un pasado, que se niega a ser olvidado. Un pasado que ahora cubre su presente, viviendo sus días con una gran sonrisa... En la que solo se le ven dos dientes.




sábado, 9 de septiembre de 2017

Huyendo de su propio destino

Y ella llegó, desembarcada de una esperanza que la trajo por mar, huyendo de una rutina obligada por un país que no le ofrecía un futuro, ni para ella ni para su esposo y su pequeña hija.

Con estudios universitarios, graduada con alta calificaciones en una Universidad reconocida por su excelente nivel de estudios, tenía la seguridad de poder conseguir lo que hasta ese momento no había logrado. 

Bajo del barco y empezó a contactar a quienes le había prometido ayudarla, consiguiendo el dato de un pequeño cuarto que se lo rentaron como un departamento de lujo, sin tener la mas mínima noción de como la estaban embaucando, solo agradeciendo de corazón porque la estaban ayudando. Al día siguiente muy temprano como el periódico, no sin antes pedir a todos sus santos para conseguir un buen trabajo. Vio un puesto donde solicitaban a alguien con su experiencia y educación, acudió, tuvo la entrevista, logro convencer a un patrón que estaba urgido por encontrar quien pudiera llenar la vacante vacía, después de casi una hora, salió de ese lugar con un empleo asegurado.

Llena de emoción le llamo a su esposo para darle la noticia, no lo podía creer, en tan solo un día ya estaba arreglando su vida.

Al siguiente lunes se presentó a trabajar, llego 30 minutos antes de la hora de entrada, no quería arriesgarse a cualquier imprevisto que la fuera a dejar fuera de esa oportunidad. La oficina se abrió, empezó la capacitación.  Entonces comprendieron, la nueva empleada como el nuevo patrón, que las cosas no eran tan fáciles cuando venias de otra nación, de un sistema socialista a un capitalista, de que no todo era buena suerte, de que las cosas realmente no iban a estar tan fáciles.

Empezaron los errores, errores de envíos a lugares por todos conocidos... Siempre y cuando hubieras nacido en ese país. Los nombres de los destinos eran tan lógicos para uno que no se necesitaba darlos por escrito y tan complicados para otra que nunca había oído de ellos. Errores que eran compensados con una excelente actitud de servicio, con una sonrisa natural en cada "En que le puedo ayudar", en unos clientes agradecidos por la forma tan amables en que eran atendidos.

El beneficio de la duda pudo más que el peso de los primero errores, la nueva empleada se aplicó y pronto aprendió los modos y costumbres de ese nuevo país que le abría las puertas, pronto conoció los nombres de cada estado, capitales y ciudades principales, a pronunciar los nombres correctamente, a identificar las necesidades de su patrón, con tan solo escuchar su tono de voz, en poco tiempo cumplió con las expectativas que se tenían de ella, en poco tiempo ello se ganó la tranquilidad de un empleo formal y fijo, ahora ya tenía lo que venía buscando.

Inicio el proceso de migración y pudo traer a su esposo y a su hija, rentaron un departamento más grande, pudo meter la hija a la escuela, el esposo pudo arreglar sus papeles con migración y conseguir un empleo, ahora esa familia se sentía tranquila, al contar con un nuevo horizonte, sin obstáculos para conseguir lo que quisieran, para vivir como habían soñado.

Ella cada vez dominaba más el puesto que le dieron, trabajaba horas extras sacando pendientes por el solo placer de sacarlos, sin tener que hacerlo, sin que nadie se lo exigiera. Trabajando a la par con un agradecido patrón que veía crecer su negocio gracias a su dedicación. Se fue convirtiendo en un elemento indispensable para tomar decisiones, el convivio diario de tantas horas hizo que despareciera la línea entre patrón y empleada, ahora eran ambos piezas de un proyecto en crecimiento, partes vitales para un negocio que pasaba su mejor momento, complementos que encajaban perfectamente... Personas que ya se extrañaban, cuando no estaban presentes.

Las felicitaciones mutuas cuando conseguían los objeticos se fueron haciendo mas íntimas, de un apretón de manos pasaron a los abrazos, de cumplidos pasaron a frases halago, de las palabras pasaron al silencio, donde solo bastaba las profundas miradas, con una sonrisa involuntaria, para decirse mil palabras.

Los roces de las manos casuales se convirtieron en roces provocados, el roce de los cuerpos cada vez se hicieron más lentos, la excusas para estar solos cada vez fueron más frecuentes... Hasta que el primer beso no pudo contenerse.

En una de tantas noches donde se quedaban viendo pendientes, se fusionaron dos seres que hacia tan solo unos meses eran totalmente desconocidos, dos desconocidos que nunca buscaron eso, dos desconocidos que estaban marcados por el destino.

Ahora ella tenía todo lo que había soñado para su familia, ahora ella tenía todo lo que siempre había soñado para ella... Ahora ella tenía dos cosas totalmente distintas.

Ella cambio su hora de entrada, llegaba una hora antes, pero solo ese cambio fue para ella y para su patrón, una hora que dedicaban a sumirse en una gran pasión que se desbordo en un gran amor. Poco tiempo después tuvo que aumentar también una hora más a su salida, cuando la dosis de amor tempranera ya no era suficiente, necesitaba cargarla de nuevo para poder resistir dormir con un dedicado y enamorado esposo, que la esperaba con la cena lista todos los días.

El tiempo pasó, la gente que dejo atrás en su país siguieron sus limitadas vidas, sufriendo con lo poco que el gobierno les daba, pero felices con familias bien integradas.

Ella siguió con esa doble vida, con un patrón que no se podía divorciar porque la esposa se quedaba con la mitad de la empresa y con un marido hundido en la depresión, por la frialdad de una esposa que él pensaba era provocado por no poder tener un trabajo mejor pagado. 



Y la vida siguió, para una extranjera que llegó huyendo de un país que no le ofrecía ningún futuro, solo el de poder integrar a una familia. De un país que obligaba a su gente a luchar todos juntos para salir adelante. De un país que solo servía de excusa, para aquellos que solo buscaban huir de su propio destino.










miércoles, 8 de marzo de 2017

Puras mentiras…

Y así fue, tan simple como una llamada. Una llamada que era equivocada, una llamada que fue tomada por otra persona, cuando a quien le correspondía contestar continuaba dormida.

Un mensaje reclamando besos prometidos que nunca llegaron, fueron el anuncio de un final dramático de una relación perfecta, donde quien dormía había cuidado cada detalle para hacerlo todo perfecto, exacto, como algo soñado. Un castillo de cristal que cayo haciéndose añicos con un grito tan agudo, que ni la mejor soprano podría nunca alcanzar. En la noche se escucharon como sueños y promesas caían al piso, con ruidos tan huecos, que parecía granizo el que estuviera cayendo, en bolas tan grandes, que estaban dejando totalmente destrozada un alma que llorando reclamaba el porqué de tantas mentiras, recibiendo como única respuesta, una absurda negativa llena de ofensas.

El airado intercambio de golpes envueltos en palabras que parecían nunca terminar, de pronto callaron, con un portazo como cierre de un concierto preparado para solo lastimar.

El dolor siguió, con lágrimas que no alcanzaban a consolar un alma desgarrada, que se ahogaba en preguntas que nadie podía contestar, que nadie tenía la intención de contestar.

Recuerdos llegaban, como proyectados por un viejo proyector  destartalado, donde el parpadear de las imágenes solo servían para consumir aún más unos ojos ya muy nublados por tanta lagrima.

Los días transcurrían y las preguntas no cesaban, los por qué tapizaban las paredes de esa casa que ahora se veía tan vacía con tantos muebles, la misma casa donde antes habitaba una ilusión, una ilusión de alguien que la creía, una ilusión de alguien que la generaba, una ilusión que flotaba sobre puras mentiras.

El espejo de nada servía, solo reflejaba imágenes opacas de quien intentaba vivir su duelo, un duelo que mucho dolía, un dolor que no podía identificar, un dolor que solo sangra de una traición.

El tiempo pasó, y como pasa con toda herida, solo el sabio tiempo la pudo cicatrizar. Dando madurez a una joven mujer que comprendió que nadie puede ser tan importante, como para hacerle perder todo eso que hace que la gente se enamore de ella… Su esencia como persona.


Hoy en su alma aún quedan las manchas, de lo que alguna vez fueron heridas. Manchas que le recuerdan que nunca debe permitirse llorar otra vez, por fachadas mal armadas… Soportadas por puras mentiras. 





martes, 21 de febrero de 2017

Tengo ganas de ti...

Ya es tarde, terminando un día laboral más, donde se empiezan a programar para el día siguiente, los pendientes que no se pudieron realizar.

Es la hora en que ya no hay prisas, por lo menos no tantas. Cuando hay el tiempo de ver los correos que no son importantes, con tiempo de ponerse al día en las redes sociales.

Justo en este momento me dieron ganas de ti, imaginándote desnuda en la cama, adormecida por la sesión terminada. Acostada boca abajo, con tus pies descansando fuera del colchón, guiando tus aperladas piernas que continúan hasta unirse en ese redondo trasero tuyo, medio tapado con la sabanas, pero no lo suficiente para cubrir la oscura y muy húmeda cavidad tuya, donde aun escurre mi presencia. Con tu espalda relajada, tu pelo aun revuelto, ocultando parcialmente tu cara. Con tus ojos cerrados y tu boca media abierta, como aun reclamando los ardientes besos que parecían interminables.

Recuerdos tan vivos, como si aun estuviera ahí. Con pensamientos que provocan respuesta inmediata en mi cuerpo, dando vida a quien provocó en su momento tu fatiga, luchando por hacerse lugar en un pantalón que no debería estar, en una oficina donde no quiero estar, a una distancia que me obliga a controlar estos impulsos que no saben razonar.

Hoy que estas tan lejos de mi, te siento tan cerca; que cerrando los ojos, pensando en tus gemidos, con la lucha que tengo de salir de esta ropa, sobando estas prendas imaginando tu cuerpo, probablemente consiga relajarme... Aunque después tenga que esperar a que todos se vayan, para poder levantarme. Sonriendo de ver este pantalón manchado, preámbulo de lo que te espera, cuando de nuevo este a tu lado. 









Hoy soy feliz...

Hoy soy feliz... De tener las mismas cosas, de dedicarme a lo mismo. De seguir sin tropezar con la mujer amada, de contar con los mismos amigos. De vivir en la misma ciudad, de habitar la misma casa. De tener los mismos muebles, de no variar nada.

Hoy soy feliz... Porque comprendí que la felicidad no la daban las cosas nuevas, ni la traía una nueva pareja. Tampoco llegaba con nuevas amistades o se encontraba en otras ciudades. Mucho menos se lograba con una casa nueva o cambiando el mobiliario de siempre, incluyendo  mi mascota.

Hoy soy feliz... Porque aprendí a disfrutar de lo que la vida me había dado, de mi familia, de mi trabajo. De disfrutar conocer nuevas personas, sin buscar una compañía mas allá de una bella sonrisa. Del gusto de saludar a quienes tan bien me conocían, donde no hay necesidad de aparentar nada, donde una palmada en la espalda valía mucho mas que mil palabras. De sonreír mientras manejo en una ciudad que la conozco como la palma de mi mano, donde sé donde se encuentran cada uno de esos antojos del fin de la jornada de trabajo.

Hoy soy feliz... De gozar al llegar a una casa que la puedo recorrer con los ojos cerrados de tan bien que la conozco. De reír al ver un ser irracional, brincar de felicidad con tan solo verme.

Hoy soy feliz, porque he dejado de buscar la felicidad en todos esos lugares, donde tanta gente la ha buscado... Y hasta hoy nunca nadie la ha encontrado.