martes, 21 de enero de 2014

Penurias...


De padre Griego y madre Italiana desde que tuvo razón se puso a trabajar, la escuela nunca fue una opción, eran muchos hermanos, a sus padres tenía que ayudar, pudo entrar a una fábrica de conservas que era la más grande de la ciudad, ahí trabajo por 15 años, los mejores de su vida, ascendiendo puestos, los que le permitían su limitada educación, se casó y tuvo cuatro hijos, la esposa solo al hogar se dedicaba, era un modelo de familia, con una pequeña casa, bien acondicionada, nada les faltaba, era el típico, recio, dedicado, trabajador obrero...
 
Todo era bonanza hasta que llego la temida evolución, jornaleros desaparecieron con la automatización, modernidades que solo benefician a ricos patrones, políticos que vendían su progreso como un beneficio común ocultando a quienes dejaron sin nada, sin empleo, sin capacitación, sin opción para poder subsistir. Personas sustituidas por maquinas que trabajaban tres turnos, sin pagarles horas extras, sin enfermarse, sin tener que pagar por su seguridad social.
 
Las líneas de producción cambiaron simulando escenografías de películas de ciencia ficción, carentes de humanos, solo robots perfectamente coordinados efectuando toda la operación, solo conservaron su empleo algunos técnicos altamente calificados, indispensables para mantener animadas esas existencias inanimadas
 
Paros laborales llegaron, jornaleros sin la menor oportunidad de exigir por ser ya material de desecho, líderes obreros que fueron fácilmente comprados, sus representados pasaron sin compensaciones ni liquidaciones a ser parte de una nueva generación de  desempleados, huérfanos de una sociedad mercantilista cuyo corazón late en tonos metálicos, daños colaterales fácilmente olvidables.
 
Sin empleo paso de vivir una vida honesta  a estar sumido en la pobreza, no hay trabajo para alguien que pasa de los treinta, puestos como barrenderos son altamente peleados, patrones que ponen muchas trabas  para poder darles una escoba...
 
Orillado por el hambre se consiguió una pistola, la necesidad era mucha, los hijos no entienden el por qué no hay nada que llevarse a la boca, lo único que saben es que tienen hambre y para quitársela solo tienen a sus padres, busco asaltar pero como en todo hasta para ser ladrón necesitas vocación, cuando lo intento hacer lo único que consiguió fue ensuciar su pantalón.
 
Muchas veces salió de su casa muy temprano, las mismas veces que hizo tiempo para que pasara la hora de la comida, dejaba que sus hijos con su esposa compartieran lo poco que tenían mientras el lloraba sentado en la esquina...
 
Ahora las cosas no han cambiado, siguen teniendo las mismas carencias pero por lo menos ahora tienen un poco más de alimento, ahora él es el que cuida a los hijos, prepara lo que van a comer, lava los trastes, limpia la casa mientras su esposa consigue dinero para comprar la comida, entre las arrugas de las penurias le queda algo de bella, va por las calles aceptando lo poco que paguen... Por acostarse con ella.