jueves, 29 de enero de 2015

Hola mamá...

Hola mamá, aquí estoy, esperando el momento de conocerte, de sentirte, de amarte. Constantemente escucho tu voz junto con otra, que supongo es la de mi papá. Los escucho todos los días, muy claro, siempre con ese tono que ya los identifica, un tono de voz grave, alto, un tono de voz de la que es imposible no escucharlos. Hay veces que me llega una gran angustia, no sabría explicártelo, solo la siento. Antes era de vez en cuando, ahora es a cada momento; justo antes de escucharlos hablar y siempre me dura  horas después de que los he dejado de escuchar.

Aun no entiendo el significado de las cosas que entre ustedes se dicen, pero creo que no son cosas tan gratas. Sus platicas ahora están acompañadas de fuertes sacudidas; sacudidas que recorren todo tu cuerpo, sacudidas que recorren todo mi cuerpo. Eso me llena de una mayor angustia.

Últimamente solo he escuchado hablar a mi papa, a ti ya no te escucho nunca más, solo percibo unos gemidos, como lamentos, como murmurando cosas que no entiendo.

Hola mamá, te saludo de nuevo. Ya han pasado algunas semanas de las que siento una gran tristeza, no sé de que sea, solo sé que tú me la trasmites, de tú cuerpo conectado al mío, de algo que te debe estar doliendo mucho…


Hola mamá,  hoy es un día distinto, así lo siento. No sé que pasa, pero te siento distinta; ¿Será que por fin a llegado el día en que te voy a conocer? ¿El día en que voy salir de tu cuerpo para estar por siempre a tu lado? ¿Hoy es ese día? Estas muy nerviosa, así lo siento, te siento diferente a otros días. 

Percibo mucha tensión en tu cuerpo, siento una angustia mayor. Debe ser porque también estas ansiosa por conocerme, de por fin vernos de frente, después de convivir todos estos días, unidos como un solo ser y que ahora espero sea el momento de salir a conocerte.

¿Qué esta pasando mamá? Siento grandes cambios en tú cuerpo, en tú ánimo ¿Ya es el momento? Una gran paz empieza a invadirme, como un adormecimiento. Algo me ha tocado, algo que nunca había pasado, es un objeto extraño, ¿Será esta la forma en que deba salir? Que emoción me invade, ¡Por fin te voy a conocer! Por fin nos vamos a ver.


Ahora algo me ha tocado de nuevo, pero ahora con más firmeza. Me están jalando, debe ser por tu impaciencia de ya conocerme... 

¡Mamá! ¿Que esta pasando? Me están sujetando, pero con otro objeto me están cortando…

Están arrancando una parte de mi cuerpo, ¡Mamá! ¿Que sucede? No siento dolor, pero no se lo que pasa. Esta angustia que siento ahora no es la tuya, es solo la mía, al ver como están arrancando partes de mi cuerpo. 

¿Es que así es cómo debe ser mamá? ¿Es lo que debo pasar para poder estar junto a ti? ¿Es la forma de poder salir, por partes, para poder amarte?

 Mamá, ya no tengo mis piernas, ya me arrancaron un bracito. No sé si esta es la forma en que debo salir para conocerte, pero así debe ser, porque así tú lo estas permitiendo. Eres mi mamá, quien me formo sin yo pedirlo. Quien me tuvo dentro de ella por todo este tiempo. Ahora estoy seguro que el salir en esta forma, es lo normal para hacerlo. 

Es imposible que tú estés haciendo algo para hacerme daño, porque soy parte de ti, porque estoy unido a ti, porque estoy aquí, solo gracias a ti. 

De nuevo me siguen cortando, ya falta poco para que ya este por completo fuera de ti. Ya estoy perdiendo el sentido, por ahora sólo me despido mamá, se que al despertar voy a estar por fin a tu lado, abrazado…
Cómo estoy seguro que tú, mamá, lo estas deseando.