miércoles, 21 de enero de 2015

La Señora Destino...

Son las seis de la tarde, va saliendo del trabajo y se dirige a toda prisa a su casa; tiene una cita que no puede postergar. Ya le ha invertido mucho tiempo a eso y está ansioso por saber el resultado de todo ese tiempo invertido. Tiene varias opciones, en realidad ya no le importa tanto cómo queden las cosas, lo ha disfrutado y es lo que más le importa.
 
Con una sonrisa llega a su casa, para cumplir con su cita. Se quita los zapatos, se desabrocha la camisa, se pone cómodo para lo que sigue a continuación. Toma el marca páginas que le indica desde dónde retomar el camino, en esa cita diaria que tiene con la Señora Destino, una bruja que lo tiene enloquecido, desde que quedó atrapado en la sinopsis de ese libro.