Sentado está El Caminante, ha detenido su incansable marcha. Caminando va
por la vida, acariciando metas que nunca alcanza, marcándose objetivos a los que
nunca llega. Todos los días con nuevos ideales, ideales que nunca
consigue.
Ahora por primera vez se sienta y medita de su andar por la vida; los años
ya le pesan, pero no por lo que ha andado. Sino porque ahora que está sentado,
se está dando cuenta que por años ha caminado... Sin nunca ir a ningún lado.
