lunes, 21 de octubre de 2013

Amantes castos...

Amor, en donde estas? que sin tu luz opaca quedo, sin vida, sin destello...
 
Aqui estoy amada mía, esperando que el destino nos acerque nuevamente, siempre caminando en sentidos opuestos, siempre obligados a encontrarnos de nuevo...
 
Amores eternos, como si el tiempo no existiera, como si hubiera nacido con el tiempo mismo, perpetuos, permanente, sin final o por lo menos un final incierto.
 
Se ven alejarse, se ocultan uno del otro para después encontrarse, de frente, de lleno, no importa que algo se interponga entre ellos, saben que volverán a verse.
 
Amor verdadero, puro, donde no importa que no se toquen, con verse y sentirse basta, el calor de uno es para dos, basta que el muestre su luz para ella iluminar su rostro.
 
Amor completo, pleno y casto, con la enorme atracción que solo pueden lograr dos amores que no se tocan, como los amores prohibidos...
 
Romance eterno, creadores de vida, musas de artistas, inspiración de muchos.
 
Dos que se funden en uno, uno que parte y regresa eternamente, complementándose, imposible uno si no esta el otro.
 
Sus ciclos marcan vidas, sus calendarios coinciden, deidades para muchos, sus leyendas son muchas...
 
Ella gira alrededor de el, llevándonos de la mano, las estaciones nos anticipan su ruta, somos el mundo que se atraviesa en su camino...
 
Dos amantes que no se tocan, solo se miran, dos enamorados cuyo amor casto nos ha dado la vida, dos amores perfectos, tan exactos, tan puntuales...
 
Entre el Sol y la Luna vivimos, testigos de su danza eterna, encontrándose y alejándose día a día, año tras años, siglo tras siglo, no podemos concebir la vida sin uno de ellos, pero sin nosotros... Ellos siguen su camino.