viernes, 25 de octubre de 2013

Noches de ronda...

Las noches bohemias, con los brindis, añoranzas, anécdotas, amigos cómplices, amistades añejas, temas varios, coincidencias siempre...
 
Nada mejor que sonreír en la remembranza de los daños, el repaso de la bitácora de la noche, con sus pausas donde la memoria tropieza con los excesos involuntarios obligados por la solidaridad que se incrementa en la misma proporción que crece la noche.
 
Amores nuevos, amores fugaces, amistades recientes, siempre dispuestas a darlo todo por el mejor amigo recién conocido, amistades que se esfuman como se esfuma la noche...
 
Canciones muchas, repetidas siempre, la hermandad crece, todos somos hermanos, todos mejores amigos.
 
Las mujeres se vuelven mas bellas, los hombres mas apuestos, misteriosos hechizos que nadie se explica, magia divina que todos disfrutan.
 
Los temas infinitos, arreglos del mundo por todas partes, empleados incomprendidos que por fin son escuchados, amigos solapadores, cómplices de la noche...
 
Las horas pasan, los temas se acaban, las valentías terminan, los grandes nuevos amigos se despiden, promesas muchas, certezas ninguna. Nuevos amantes parten, nuevas conquistas se separan, nuevas promesas, mismos resultados.
 
Halagos por los triunfos de la noche, halagos que no pasan de esa noche...
 
Hora de partir, a traspasar el umbral mágico que los vuelve al planeta tierra, a las realidades individuales que  noche a noche provocan las mismas escapadas...
 
Noches de ronda, naces con grandes expectativas y mueres siempre con las mismas realidades...