miércoles, 27 de noviembre de 2013

Aun inmaduros...

Los jovenes amantes estan por consumar su amor, tienen meses saliendo, compartiendo todo, es el momento justo, sin prisa, sin artilugios, sin chantajes, solo el consentimiento mutuo...
 
Quedan de verse en el departamento de el, ella llega justo a la hora, puntual, nerviosa, excitada de pasar su relacion a una nueva etapa.
 
Son jovenes expertos en las artes del sexo, cada uno con parejas anteriores, experiencias negativas que los obligan a tomarse este tiempo previo al emocionante encuentro...
 
El abre la puerta, la recibe con un cordial beso, la deja pasar cortesmente y cierra la puerta, dejando afuera pudores, remordimientos, falsas poses, opiniones de terceros, todo queda afuera de la cerrada puerta
 
El cortes beso de bienvenida adentro del departamento se convierte en total desenfreno, ahora besandose ardientemente, ella contra la pared, el acaparando a su presa, le quita la blusa, arranca el corpiño, ella desesperada luchando con el cinturon de su amor, el le sube la falda mientras le besa los pechos, le arranca las bragas, ella excitada con su dureza en sus manos, tocandolo, apretandolo, conociendolo, disfrutandolo...
 
Bocas, cuellos, pecho, todo mojados por los rastros que los desesperados labios van dejando...
 
La carga y sobre la mesa la pone, ella con las piernas abiertas, solo la falda maltrecha es lo unico que porta, el totalmente desnudo acaricia sus torneadas piernas, de nuevo a la boca, de nuevo los cuellos, ella acaricia toda su espalda mientras el la prepara, la jala mas a la orilla, le levanta un poco las piernas, guiando su dureza entre ellas, buscando el humedo tramo para culminar ese amor... La penetra, de inicio lentamente, pero ella ya no esta para mas condescendencias y con sus manos al final de la espalda de su amado le exige lo que su cuerpo demanda, embestidas mas fuertes, con sus piernas abrazandolo como tentaculos digiriendo a su presa, la bella mariposa es ahora una agresiva campamocha que obliga, exige, demanda, ordena ritmos con instrucciones precisas marcadas con mordidas en el cuello del extasiado amante...
 
Freneticos embates, gritos guturales en ordenes incoherentes, indescifrables, dialectos secretos que solo los amantes saben, entienden... y ciegamente obedecen.
 
Exaltada lucha, ella sentada con las piernas abrazadas a sus piernas, el la recuesta y las sube guiando sus pies a su cuello, esta por terminar y quiere llegar hasta el fondo del humedo cuerpo, embestidas salvajes, gemidos agradecidos, ambos sudando, siguen unidos... hasta el momento de intercambiar un solo grito, ambos terminan, el sobre su cuerpo se derrumba, ella colgando sus temblorosas piernas, temblores involuntarios de un cuerpo extasiado
 
Asi quedan, el derrumbado, ella abrazandolo, dos jovenes amantes que no se entregaron en la primera cita, felices por que se dieron el tiempo de primero conocerse antes de tenerse... Criticas muchas fueron recibidas, chapados a la antigua le decian las amigas, a nadie hicieron caso, con el solo tratarse sabian que no era un amor que se iba a definir con tan solo un acoston...
 
Ahora que en sus ojos se ve reflejada cualquier duda quedo despejada, se ven y solo sonrien, nada mas necesitan decirse, su amor lo estan consumando como dos seres maduros en esos cuerpos... Aun inmaduros.