viernes, 22 de noviembre de 2013

Y el agua... Seguia subiendo

El agua helada mojaba sus pies, atrapada estaba en una maraña de aluminio retorcidos, asientos de aeronave convertidos en masas deformes de cuerpos, hierro y telas, donde antes había una ventana es ahora un hueco donde puede ver como poco a poco el mar se devora lo que del avión queda.
 
A su lado su amigo la observa con una mirada fija en un rostro sin expresión, vista fija, ojos abiertos, secos, sin vida.
 
Tiene atrapadas las piernas hasta la cintura, como en una macabra telaraña está atrapada y el agua, poco a poco subiendo...
 
Con una mano se toca la frente, el calor que siente es la sangre que brota de una herida justo encima de las cejas, intenta mover el otro brazo y un dolor que le recorre todo el cuerpo le informa que fracturado en dos partes esta.
 
Y el agua... Seguía subiendo.
 
Ahora siente el agua helada a la altura de la pantorrilla, intenta moverse con el único brazo sano en intentos vanos, está completamente atorada, no hay forma que moverse algo.
 
El avión era un jet privado, ejecutivo, chico, solo iban 4 pasajeros, ella, su amigo, los padres del amigo además del piloto, copiloto y una azafata, el motivo del viaje solo acompañar a su amigo y conocer por primera vez la sensación de viajar en avión.
 
Recuerda que eran justo las 6 de la mañana cuando sonó su teléfono, era su amigo, de mala gana tomo la llamada… ¿Siempre te animaste acompañarnos? Vamos sólo mis padres y yo, regresamos hoy mismo y vas a conocer lo que es viajar en avión, va a ser una experiencia que nunca vas a olvidar.
 
Tanta fue su insistencia que acepto en viajar, pasaron por ella, llegaron al aeropuerto, tomaron el vuelo y en efecto, fue una grandiosa sensación! ver como el avión tomaba la pista y el sentir ese vacío en el estómago cuando altura tomo, fue algo que nunca había sentido, en ese momento le dio gracias a la vida por haber aceptado acompañarlos.
 
Era un viaje corto a una playa cercana, el padre de su amigo tenía que recoger unos documentos que por la importancia de los mismos era indispensable recogerlos personalmente, el llevar a su familia solo fue para aprovechar el día, una pasajera mas no afectaba en nada y le cumplía el capricho a su único hijo.
 
Llegaron a su destino, el padre por los documentos, los demás a la playa pero solo a ver el mar, lo helado del aguan no permitía mas.
 
Todo lo recordaba con tan maravillosa claridad que era como si una película estuviera viendo en medio de esa maraña de asientos.
 
Y el agua... Seguía subiendo.
 
Ahora sentía el agua en la parte baja de las rodillas, con un brazo inmóvil y el otro impotente de sacarla de ahí sentía una gran angustia que aumentaba con el frío del agua.
 
Y siguieron los recuerdos, cuando regreso el padre de su amigo con los importantes documentos iniciaron el regreso, ella no cabía en sí de felicidad, el amigo también feliz porque sabía que había ganado puntos importantes con el imprevisto viaje en su bella amiga.
 
El avión tomo la pista, gano velocidad, empezó el vuelo, la misma sensación, veía extasiada como de la tierra se alejaban.
 
Los recuerdos se aclaraban a cada momento, una remembranza puntual de cada minuto hasta ese trágico final.
 
Y el agua... Seguía subiendo.
 
Ahora la sentía en los muslos, helada, los pies ya adormecidos por la temperatura del agua, cerró los ojos, siguió recordando...
 
El plácido viaje cambio de repente, una sacudida a todos tomo por sorpresa, seguida por otras mas, el semblante de todos cambio, la cara de los expertos viajeros en terror se volvió, sabían que algo estaba mal, el de ella igual siguió, no tenía idea de si eso era algo anormal o no.
 
Les pidieron que se pusieran de nuevo los cinturones de seguridad, las sacudidas fueron continuas, una fuerte vibración sacudió todo el avión, después... Una explosión, sintieron como un aire helado lleno todo el espacio, había desaparecido una parte del avión.
 
Caída en picada hacia un mar inmenso, el viaje placentero se convirtió en una caída libre de una tétrica montaña rusa, ahora ella estaba segura de que todo iba a terminar mal.
 
El golpe con el agua fue fatal, como un gran acordeón todo se compacto, los padres prensados quedaron al frente, todos al instante murieron, solo la que nunca tuvo la intención de viajar quedo consiente, como una muda testigo del trágico destino que a todos toco.
 
Y el agua... Seguía subiendo.
 
Ahora sentía el agua en la cintura, el agua helada ya había hecho mella en su golpeado cuerpo, ya no sentía nada de las piernas para abajo, con un frio que la hacían temblar, no lo podía controlar.
 
Con el único brazo agotado de infructuosos esfuerzos por zafarse recordaba, una y otra vez, las palabras de su amigo para levantarla de su cama esa mañana para acompañarlo en ese trágico destino, recuerda como un tenebroso eco cada una de sus palabras... ¿Siempre te animaste acompañarnos? vamos solo mis padres y yo, regresamos hoy mismo y vas a conocer lo que es viajar en avión, va a ser una experiencia que nunca vas a olvidar.
 
Y el agua... Seguía subiendo.
 
Ahora le llegaba al cuello, ya el brazo sano sin fuerza quedaba, vencido bajo la helada agua, ya no tenía con que luchar, ya no había por que luchar, ya la tenía en la barbilla, después a los labios, el nivel siguió subiendo, ya sentía como la sal del mar su nariz picaba, los labios sumergidos, sentía el terror como la llenaba, ya no pudo más y dio un estremecedor grito final...
 
De un golpe despertó en su cama, empapada de sudor estaba, sintiendo su garganta inflamada del grito que en sueños diera, el mismo grito que en su pesadilla daba, aun no se reponía cuando su teléfono sonó, de mala gana contesto y una súper optimista voz se escuchó... ¿Siempre te animaste acompañarnos? vamos solo mis padres y yo, regresamos hoy mismo y vas a conocer lo que es viajar en avión, va a ser una experiencia que nunca vas a olvidar.