viernes, 6 de diciembre de 2013

El reloj...

Se conocieron como siempre pasa, cuando ninguno de los esperaba nada, ambos casados con familias hechas, sin buscar nada nuevo en la vida, ambos sumidos en una plana rutina...
 
El provenía de otro estado, solo por unos meses a cambiar de ciudad obligado, por cuestiones de negocios temporalmente mudado.
 
Ella ama de casa, responsable siempre de todos y de todo, día a día pendiente de nada faltar en ese modelo de hogar...
 
Ambos coinciden en una cafetería, solo por un cappuccino ambos acudieron, uno parado atrás del otro, esperando por el empleado ser atendidos, solo un mirada y un cruce de palabras, fue todo lo que necesitaron para que desde es día todo cambiara en sus vidas...
 
Se quedaron platicando algo mas de una hora, temas banales, charlas sin sentido, las palabras no importaban, solo lo que con la mirada hablaban...
 
Inclinados uno hacia el otro, con la excusa de escucharse mejor, era mas fuerte esa tentadora atracción que todo el pudor que ambos pudieran sentir... Después de esa vez, acordaron verse otra vez, pero solo si la suerte se hacia presente, al día siguiente a la misma hora y en el mismo lugar, sin ser un compromiso formal, solo si no tenían nada mejor que hacer...
 
Tres veces mas se encontraron, las suficientes, ahora las citas futuras en el departamento de el se pactaron...
 
Fue una relación apasionada, renovaron deseos y placeres que habían olvidado, afuera del departamento quedaban las personas formales y responsables, adentro solo  había dos seres entregados a sus mas bajos placeres.
 
Esto duro seis meses, el tiempo que el iba a estar viviendo temporalmente en esa ciudad del pecado, ambos desde el inicio de esto consientes, sabían que no tenían mas futuro que su hoy presente...
 
En su ultimo día no hubo recriminación alguna, no había por que haberla, era una relación  aceptada y acordada por dos personas maduras, sin exigencias, sin falsas promesas.
 
Después de disfrutar esa apasionada despedida el le dio una caja, un recuerdo para que ella siempre lo tuviera presente, al abrirlo vio un elegante reloj, de marca fina, con pequeños diamantes para que nunca se olvidara de su galante amante
 
Esta hermoso! ella emocionada le exclamo y con otro beso mas lo agradeció... Era el momento de partir y el ultimo adiós con un beso y un abrazo se dio...
 
Ahora, ya sin quien le diera un nuevo tono a su vida ella volvió a lo que siempre, a su antigua rutina, sentía remordimientos cuando a su enamorado esposo atendía, el siempre atento, siempre por ella y su familia solo vivía...
 
El reloj estaba escondido, no había forma de justificar su existencia, ella no trabajaba, era ama de casa, no había forma de que ella algo así se pagara, por quererlo usar completamente desesperada...
 
Ideo un plan, mucho tiempo lo pensó y completamente decidida lo inicio.
 
Una mañana le hablo al esposo a su oficina... Cariño, dejaron un paquete en la entrada, no tiene remitente y viene a nombre de una persona, ya pregunte en toda la zona y nadie lo conoce. Que raro! expreso el amoroso marido, deja llego a la casa y lo veo contigo, no lo abras, no hagas nada hasta que llegue a la casa...
 
Y así lo hizo, espero impaciente a la hora de su llegada, cuando llego el paquete de inmediato se lo enseño... Que raro, no tiene remitente, pero tampoco viene la compañía por la que se envía, esta un poco pesado,  vamos a esperar un tiempo para ver si alguien se presenta a reclamarlo...
 
Y con toda la angustia que era capaz de soportar, ella mas tiempo tuvo que aguardar, impaciente, desesperada, las semanas pasaron, el atento marido tenia otras cosas mas importantes que pensar, la angustiada esposa no pasaba un día sin en su costoso reloj soñar...
 
Dos meses pasaron, a ella le era ya imposible contener la desesperación y una mañana al esposo pregunto... ¿Por cierto, el otro día me acorde, siempre vinieron por el paquete o que va a pasar con el?, Pues mira, contesto el, deja me lo llevo a la oficina, si nadie viene hoy lo abrimos para ver que es lo que nadie quiso reclamar...
 
Y a su oficina salió, por la tarde el le llamo... Mi vida, ya lo abrí, es un reloj para mujer, esta muy bonito, en vista de que nadie lo reclamo quédate con el, tengo unos documentos que necesito, por favor tráemelos y de una vez te regresas con el...
 
La esposa no cabía de su emoción, saltando y gritando los documentos recogió y a la oficina de su marido partió...
 
Ahí la secretaria la atendió comentándole que su esposo estaba en una junta, le recibió los documentos y la pequeña caja le entrego... Tenga, esto el licenciado me dejo para usted, me dijo que era lo que le había comentado...
 
Ella abrió la caja, conteniendo la emoción, adentro vio en efecto un reloj, pero no era su costoso reloj, era uno nuevo, de marca comercial, sencillo, tan austero que al verlo sentía como su alma caía al suelo...
 
Conteniendo las lagrimas veía como la guapa secretaria ordenaba los documentos que ella le entrego, atenta en el orden, con rostro inexpresivo, seria y formal como siempre lo hacia, todo igual, nada diferente, nada sobresalía, solo un hermosos y fino reloj... que orgullosa en su mano presumía.