jueves, 13 de marzo de 2014

Ahora que te veo dormida...

Es temprano, aun de madrugada, me ha despertado el movimiento involuntario de tu cuerpo provocado por algún sueño extraño, la luz de la luna que se filtra por la ventana ilumina parte de tu cara, es imposible dejar de admirar tu bello rostro enmarcado por esas suaves arrugas, unas canas rebeldes se asoman en las raíces de tu cabello pintado, renuentes a permanecer ocultas, reclamando su espacio en el tiempo que con creces se lo han ganado, por tus desvelos cuidándome enfermo, por tus preocupaciones cuando haces tuyas las penas que nublan mi mente, por estar siempre ahí anticipándote a cuando sabes que me vas a hacer falta, leyéndome siempre, comprendiéndome siempre, amándome eternamente...
 
Faltaron los hijos que el destino nunca nos dio, nos cansamos de mil veces intentarlo, siempre lloramos cuando no lo logramos en los intentos fallidos que hemos tenido, pero como siempre lo  haces, como es tu costumbre, me has enseñado que todo lo que compartamos, sea bueno o malo, solo debe servir para incrementar nuestro amor, me has demostrado que si nunca conocemos el amor de un hijo es otro motivo para permanecer a mi lado, para descubrir juntos que no por eso nuestro amor se ha terminado...
 
Ahora que te veo dormida, viendo tu cabello, tu rostro, tus manos, me doy cuenta de porque estoy de ti tan enamorado, no es por las cosas buenas o malas que hemos pasado, no por los triunfos o fracasos, no por los logros o frustraciones, es porque en todo lo que nos ha pasado... Tú siempre has estado a mi lado.