sábado, 15 de marzo de 2014

La única salida...

Caminando por una espesa neblina, tan cerrada que no veo la salida de esta ruta que llevo por la vida, tanteando los espacios para intentar encontrar algo con que aferrarme, no encuentro nada, solo aire denso que se cuela entre mis dedos, volteando de un lado a otro buscando el faro que pueda guiar mi caminar...
 
No hay nada, un paso tras otro, sin tener la certeza a donde voy, con las rodillas sangrantes de tanto tropezar, no hay forma de evitarlo, solo la caída me anuncia que había atravesado algo en el camino, son solo piedras, muchas de ellas iguales, piedras que no puedo evitar y que tanto daño me han hecho en mi andar.
 
Llamo en un grito desesperado a los que caminaban a mi lado, nadie contesta, solo el ruido ensordecedor del silencio profundo, provocando ecos de mi respiración agitada, no hay nada que me confirme que no estoy solo, los pasos siguen, buscando la única salida anunciada.
 
De nuevo llamo al vacío buscando una respuesta, solo el mismo silencio me contesta, no hay manos amigas que me guíen, no hay una vereda distinguible, no hay una luz amigable, no veo algo que me indique que en algún lado alguien me espera, voy con pasos ya cansados de caminar sin llegar a ningún lado.
 
Ahora se escuchan ecos de pasos, me detengo para escucharlos mejor pero el ruido cesa, inicio de nuevo, de nuevo los ecos, me detengo solo para confirmar que son los provocados por mis propio pasos, ecos que me confirman que ahora no únicamente estoy solo, ahora ya no hay nada a mi lado, como si fuera un gran cuarto completamente vacío, mis manos flotan de nuevo en esa neblina espesa, buscando de nuevo algo con que sujetarme, con que guiarme, ya no busco algo que me hable, por lo menos algo que me sostenga pero el intento es vano, nada ni nadie sostiene mi mano...
 
De pronto mi pie siente algo, es una cuerda firme y maciza tirada en el piso, me agacho y la tomo en mis manos, de inmediato me doy cuenta que es una guía hacia la salida, la sostengo con fuerza con ambas manos, llorando como un niño, desconsolado, con sacudidas de angustia en todo mi cuerpo, con gritos desgarradores por todo el dolor que llevo dentro, por esa gran emoción de encontrar algo que me de consuelo...
 
La densa neblina sigue, continuo sin ver nada, solo mis pies tocan el suelo firme, de nuevo mi mano libre hace un vano esfuerzo por intentar tocar algo, sentir algo, sostenerse de algo mientras la otra mano sigue sujeta a ese único medio de salida, grito pero nadie contesta, solo el silencio acompaña mi presencia.
 
De nuevo inicio mi andar, pero ahora guiado por esa cuerda, caminando mientras jalo de ella, poco a poco siento como se va elevando, ya no está solo tirada en el piso, ahora se levanta como si estuviera colgando de alguna parte, ahora con pasos más ligeros voy cuando tropiezo con algo, caigo al suelo golpeándome la cara, no había forma de evitarlo, nunca vi que tuviera algo de frente.
 
Me levanto y toco con lo que me he caído, es una silla alta como de una cantina que estaba tirada en el suelo, la levanto y por primera vez en mucho tiempo puedo descansar un poco, en esa silla me siento.
 
La cuerda ahora ya está prácticamente colgando de forma vertical, tomo la silla y me acerco hasta sentir que estoy debajo de donde está colgando, jalo de ella, está bien sujeta, no sé si sea un árbol o una viga de donde este amarrada, pero si se siente que es algo muy firme, grito por si hay alguien allá arriba, nadie me contesta, la profunda neblina todo me rodea, no tengo forma de ver hacia donde sube esa cuerda.
 
Pongo la silla a un lado, me subo sosteniéndome de la soga, parado por encima sigo sin alcanzar a donde este amarrada, estiro lo más que puedo mi brazo pero no llega a nada, grito de nuevo pero nadie me contesta, no hay nada a mi lado, no hay nadie conmigo, solo esa cuerda ahora me sostiene, sé que es el único medio para trepar hacia la única salida...
 
Doy un último grito esperando una respuesta pero nuevamente nadie me contesta, no hay nadie que me diga si esa es efectivamente la única salida, no tengo opción, estoy solo hundido en esa profunda neblina, tomo la cuerda, la enrollo en mi cuello, doy una patada a la silla… Y parto hacia esa única salida.