lunes, 3 de marzo de 2014

El Mago...

Con manos prestidigitadoras todas las tardes entretiene a los que por la plaza se detienen. Lleva más de 10 años como mago callejero; con trucos por muchos ya conocidos, pero que siguen por gusto acudiendo puntuales a verlo. Su sueldo son unas cuantas monedas que la gente deja en un sombrero desgastado que tiene a un lado de la destartalada mesa que le sirve de escenario. Los trucos son casi siempre los mismos, algunas veces varían por cuestiones de tiempo, pero los cambios son solo de quitar o poner otra vez los mismos trucos, que aprendió desde su niñez.

Todas las tardes recoge esas escasas monedas y parte a su casa, donde su esposa y cinco hijos lo esperan. Por su edad no ha encontrado trabajo en ningún lado, su magia realmente empieza cuando da de comer a una familia entera... Con unas cuantas monedas.