viernes, 21 de marzo de 2014

Gracias mama… (Una carta de un hijo a su madre)

Hola Mama, te escribo esta carta por verme impedido a decírtelo cuando lo he intentado, me duele mucho ver que no paras de llorar cada vez que nos ponemos a hablar, necesito decirte como me siento ahora que estamos pasando por esto...
 
Mis recuerdos de siempre han sido felices, la muerte de papa fue siendo muy chico por lo que en realidad no tengo recuerdos tristes, mis recuerdos de cuando fui por primera vez a la escuela fue probablemente el único momento que llore por todo lo que te extrañe, pero fuera de ahí todo ha sido felicidad.
 
Siempre me gusto hacer deporte, fue algo que me enseñaste, estuviste conmigo cuando gane mis primeras carreras, los primeros maratones que participe siendo apenas un niño, te confieso que lo único que me motivaba a llegar primero era el ver tu cara cuando llegaba a la meta, cuando me abrazabas, a la medalla nunca le di sentido, la emoción en tu cara cuando me vestías antes de la carrera, el escucharte gritarme palabras de ánimo, el verte riendo como una loca cuando llegaba primero, el sentirte cuando me cargabas era en realidad mi mejor premio.
 
Después, cuando empecé con mis primeros triatlones, contigo a mi lado, nadando conmigo, el saber que estabas atrás de mi siguiéndome en tu coche cuando entrenaba en la bicicleta, cuando corría para pasar la prueba, el sentirte siempre conmigo, exigiéndome dar más cuando sabias que podía dar más y consolándome cuando sabias que ya lo había dado todo,  cuando perdía las pruebas, cuando me convencías que realmente no era tan importante el ganar esa carrera...
 
¿Recuerdas cuando siempre te reclamaba que tuvieras un altar con todas mis medallas y trofeos? Tengo que confesarte que no era más que una falsa modestia, la verdad es que lograbas que me inflara de orgullo cuando todos asombrados siempre me felicitaban.
 
Sé que solo falto el darte la felicidad de terminar de estudiar, pero tu viste que siempre hice todo lo posible, mantuve por siempre vigente mis becas, me falto tan poco para lograr que me graduara, es la única competencia en la que no pude llegar a la meta...
 
Ahora estoy aquí, rodeado de extraños que me preparan para esta segunda operación, quise escribirte esta carta antes de entrar al quirófano, el Doctor me ha dado esta hoja y esta pluma para poder hacerlo, estoy consciente que es un gran tumor el que van a removerme y que quizás ya no vuelva a verte, esta carta es para darte las gracias por darme esta gran vida, he gozado tanto, he tenido muchos amigos, he tenido a la mejor de las madres, es solo por ti que he tenido la mejor de las vidas, he vivido tanto, he gozado tanto, he sido tan feliz que gracias a ti parece que he vivido el doble de mis veintiún años...
 
Te doy las gracias de nuevo y me despido por ahora, nos vemos después de la operación, ya sea al verte cuando abra mis ojos o viéndote desde el cielo, desde donde ahora me va a tocar a mi…  Darte consuelo.