miércoles, 19 de marzo de 2014

Ni por lo menos...

La luz del sol que le pega directamente lo empieza a despertar, un dolor de cabeza le informa que no va a ser un buen levantar, abre los ojos y empieza  a recorrer con la mirada el lugar en donde está, se encuentra acostado en un sillón, con la ropa del día anterior aun puesta, a un lado ve una mesa llena de botellas de licor, por instinto busca su cartera confirmando lo que siempre lamenta, está vacía, tenía el pago completo de la renta y ahora amanece sin nada.
 
Se levanta aun intentando reconocer el lugar, no recuerda nada, el ultimo recuerdo que tiene es del bar donde celebraban el cumpleaños de un antiguo compañero de trabajo, va a la cocina por un vaso con agua y hace un recorrido por esa casa desconocida, ve un pasillo y al final varias puertas, lo recorre e intenta con la primera, la abre y da a un baño sucio y vomitado, intenta con la siguiente puerta que está cerrada con llave, continua con la que sigue y al abrirla ve a una persona que tampoco reconoce, está profundamente dormida, la cierra e intenta en la última que abre, ahí ve a una pareja desnuda, completamente dormidos, nadie conocido, cierra la puerta y sin tener la menor idea de donde se encuentra de nuevo pasa al baño, se lava la cara, se intenta peinar el alborotado cabello, se alisa su arrugada ropa y sale a la calle buscando orientarse.
 
Fue un amanecer que se está volviendo normal en su forma de beber, las primeras veces despertaba en casas de amigos, de conocidos o parientes cercanos, después, con el tiempo, ya no le importaba con quien tomara, mientras le siguieran la fiesta él no tenía problema de sentarse en cualquier mesa, así ha perdido relojes, cadenas y varias carteras...
 
Tiene mucha facilidad para entablar platica, fácilmente se maneja con muchos temas, en sus momentos de sobriedad acostumbra a leer de todo por lo que puede conversar de cualquier cosa, con gente de todos los niveles, con quien se le ponga enfrente.
 
Logra entrar a trabajar a una agencia de autos nuevos, vende automóviles con una gran facilidad, su trato amable y la empatía que despierta en su forma de hablar no están condicionadas a estar tomado, estando sobrio también resulta un gran conversador, algo indispensable para cualquier vendedor, esto le ha generado muy buenas ventas, ya lo han intentado despedir por faltar sin avisar, pero sus buenas ventas lo han salvado de ser despedido, ahora ha sido coronado con un premio por haber logrado las mejores ventas, le ha tocado un viaje a la playa con todo pagado…
 
El hotel es de cinco diamantes ubicado en una playa del caribe, las habitaciones van de acuerdo con el lujo que distingue a ese lugar, cuenta con diferentes tipos de restaurantes, con comidas a la carta y uno que es buffet, tiene un centro nocturno con una variedad diferente cada noche, es un lujoso todo incluido, donde la comida y la bebida están disponibles las veinticuatro horas del día...
 
El arriba al medio día, se registra, llega con una felicidad que no le cabe en el cuerpo, es un logro personal en su vida profesional después de la vida tan irregular que ha llevado, es una clara esperanza para corregir su camino, por primera vez en años se fija un nuevo objetivo, a partir de ese momento decide dedicarse a cambiar su destino.
 
En su habitación se cambia y parte a la playa, entra al mar y nada un rato, se acuesta en un camastro con la mirada perdiéndose en el horizonte, pasea su vista en las hermosas bañistas, es un día maravilloso, un día que disfruta sin una sola bebida.
 
Come algo ligero solo para pasar la tarde, por la noche parte de nuevo a su cuarto para vestirse adecuadamente, en la playa conoció a una bella dama y han quedado de verse en un restaurante de comida Italiana, se viste cómodamente y acude puntual a la cita.
 
Cuando llega al restaurante se queda maravillado del elegante lugar, piden unas entradas, después unas pastas con ensalada, les ofrecen una botella de vino cortesía de la casa, un buen tinto con un sabor maduro, una delicia para acompañar tan finos platillos, el busco ser muy discreto en su forma de beber, tomando poco, por primera vez en años se detenía en su forma de tomar, pero la plática era muy agradable, su nueva conquista resulto ser muy simpática, de inmediato compaginaron, de las pláticas amables no tardaron en pasar a las pláticas coquetas, platicas coquetas que sin darse cuenta consumieron dos botellas.
 
Era vino tinto por lo que no era problema para alguien tan habituado a la bebida, no se sentía ebrio, pero sí muy contento, salieron del restaurante y anduvieron por los espacios abiertos, ya iban caminando de la mano, ya los toqueteos, los abrazos, los besos ligeros formaban parte de su andar, el no cabía en sí de tanta felicidad...
 
Caminaban sin rumbo fijo, solo disfrutando su mutua compañía, pasos sin destino definido que los llevo a la playa, vieron las estrellas, abrazados, opinando de lo grande que se veía la luna, caminaron por la orilla hasta llegar a la entrada del centro nocturno del hotel, vieron las mesas que daban al mar, había una orquesta tocando en vivo, el destino ideal para sellar esa noche perfecta...
 
Entraron, se sentaron en una mesa que daba a la playa, con el marco de la luna reflejada en el mar, no pudieron evitar el brindar con champaña, todo era tan perfecto, todo tan ideal, tan soñado, riendo, gozando, sintiendo la magia que solo da una noche estrellada a la orilla del mar...
 
Exaltados por las burbujas de la champaña no tardaron en hacer platica con otra pareja que también celebraba, para cuando terminaron la segunda botella todos eran ya mejores amigos, las mujeres ya iban al baño juntas, los hombres bromeaban con la mesera que los atendía, opinaban de la belleza de las mujeres presentes, la noche avanzaba, una tras otra fueron desfilando las botellas. Se turnaban grupos para amenizar el lugar por lo que la música nunca dejaba de tocar, todos se pusieron a bailar, ahora tomaban como si el mundo se fuera a terminar...
 
Poco a poco se fue despertando, estaba dormido de lado, abrió los ojos y vio una pared blanca, sin nada más, se dio cuenta de que estaba acostado en el piso, levanto la mirada, intentando reconocer el lugar, como siempre lo hacía, como ya se le había hecho una costumbre, en el techo vio unas lámparas de luz incandescente, a un lado había una banca, quiso levantar la mano pero no pudo, con horror vio que la tenía esposada a la pata de la banca, atrás de él había una reja, por fuera un desfilar de policías uniformados pasaban constantemente, se sentó sintiéndose muy mareado, lo último que recordaba era cuando todos estaban bailando, de cómo se reían cuando solos se caían de lo borrachos que estaban, de como más de uno ya les había reclamado por estarlos aventando, recuerda haber visto a su nuevo amigo discutiendo con un tipo que se veía muy ofendido... Es lo último que recuerda, se ve las manos y nota que las tiene magulladas, con cortadas en el área de los nudillos, con la mano libre se toca la cara porque siente  una hinchazón, de inmediato la retira al sentir un gran dolor cuando se toca el rostro, baja la vista y ve que esta toda su ropa manchada de sangre, no entiende qué pasó, no tiene la menor idea de lo que sucedió.
 
Escucha como abren la reja, traen a otro detenido esposado, lo sientan en el banco y se voltean para dirigirse a él, sin decir nada le abren las esposas para levantarlo como si fuera un muñeco de trapo, lo pasan a otra celda, donde lo sientan en una mesa, le dan unas hojas en blanco y le exigen que escriba detalladamente todo lo que paso…
 
Él les dice que no recuerda nada, que no tiene la menor idea de lo que paso, con cara de fastidio y de mala gana le informan que está detenido por haber matado a su novia, que hubo una pelea en el bar del hotel, le aseguran que tienen testigos que informan que él junto a otra persona habían iniciado un pleito, que en medio de la trifulca él había tomado una botella vacía con la que amenazaba a diestra y siniestra, le dicen que los testigos aseguran que su novia se le había acercado por la espalda para intentar tranquilizarlo, pero de lo borracho que andaba él respondió con un botellazo, sin mirar a quién se lo daba…
 
El no podía creer lo que estaba escuchando,  sintió como todo se puso blanco, tuvieron que sostenerlo cuando casi se desvanece, quien lo estaba interrogando le exigía que diera su declaración, su versión de los hechos, él solo lo volteó a ver, con una mirada hueca, sin vida, conectada a una mente completamente vacía, los policías fastidiados lo sacudieron, gritándole que les dijera cómo todo había sucedido, él llorando se quedó sin palabras, les dijo que no tenía nada qué declarar… Que no podía ni por lo menos el nombre de ella recordar.