martes, 24 de junio de 2014

La familia perfecta

Que helados son nuestros labios, en estos besos obligados por la inercia de la costumbre en nuestra vida rutinaria, el frío del desinterés al tocarse nuestras manos, es sólo el reflejo de tantos años de vivir una vida que desde el inicio nunca fue compartida, nuestros cuerpos duermen juntos, obligados por el bienestar de unos hijos a los que no se quiere lastimar, unos hijos sumidos en una burbuja que no tarda en explotar.
 
La familia perfecta para todos los que nos conocen, juntos somos amenos con los que tratamos en nuestra vida social, risas y sonrisas que se terminan con la última visita que deja nuestro hogar, cuando se bajan los telones de esta frustrante obra teatral.
 
Vidas forjadas en apariencias ante una sociedad que sólo en pareja las acepta,  viviendo, como muchos lo hacen, el helado infierno de una vida sumida en la indiferencia.