martes, 8 de julio de 2014

Del hechizo de tu imagen indiferente...

Ver tu imagen embriagada del narcisismo con el que la veneras, es tan apasionante, que sin darme cuenta me quedo prendido a la perfección que la genera...
 
Tu reflejo provoca sentimientos encontrados, tan frágiles, como el mismo espejo que lo proyecta y tan fuertes, como el marco que lo sostiene. Es ofuscante el sentir, cómo el menor movimiento de tu boca exalta todos mis sentidos... Y cómo la indiferencia de tu mirada provoca la muerte de cada uno de ellos.
 
Frustrante es ver cómo te adoras... Pero más el tener que aceptar que tienes toda la razón de así hacerlo.
 
La tentación de tocar el espejo, cuando tu ya no estás es mucha, imaginándome que va a contener el calor del rostro que antes reflejaba, sin saber que al hacerlo sólo voy a encontrar la frialdad y dureza, que sólo la realidad es capaz de provocar.
 
Ahora sólo veo en el espejo, la ausencia de la imagen venerada, ahora sustituida, por la frustración reflejada de quien está consciente de que no va a llegar a nada más... Que el solo verse con un brazo extendido, tocando un espejo vacío.