viernes, 25 de julio de 2014

Dos años sin ellos...

En el parque se ve a un niño sonriente, con la luz pegándole de frente, con risas incontrolables corre atrás de una pelota. La madre paciente lo ve jugar, preocupada por lo inquieto y contenta, contagiada por la felicidad innata de ese inocente ser.
 
El padre los ve sentado en una banca, extasiado viendo a su hermosa esposa y sonriendo, contagiado a lo lejos, de la sonrisa de su único hijo. Estuvo dos años sin ellos, el tiempo que tardó en perdonar...  El que ella no haya querido abortar.