lunes, 29 de diciembre de 2014

Amaneciendo en el Año Nuevo...

Son las nueve de la mañana, está amaneciendo del festejo de fin de año, despierta en una habitación que no reconoce, con una mujer desnuda, acostada a su lado, también desconocida.
 
De inmediato busca su cartera y su teléfono celular, se tranquiliza cuando se da cuenta que no le falta dinero y que su costoso móvil está en la bolsa del pantalón.
 
Intenta acordarse de qué paso, de quién es ella, pero es imposible, su último recuerdo fue pasado de la una de la mañana, después de la cuenta regresiva del Nuevo Año, cuando todos los invitados cambiaron del champagne al tequila.
 
Levanta la sábana para ver a la mujer, es delgada, un cuerpo cuidado por horas en el gimnasio, está completamente desnuda. Las hormonas de su cuerpo reaccionan ante lo que está viendo.
 
La tapa y se sienta en la cama, aparentando ser una copia satírica de Le Penseur de Auguste Rodin. No sabe cómo reaccionar, qué decidir, qué hacer. Lo más razonable hubiera sido vestirse y salir de ahí, pero tenía a una mujer desnuda en la cama, que si bien no tenía la menor idea de quién era, sí estaba seguro de que era una belleza la que estaba ahí dormida.
 
Se levanta y toma su pantalón y su camisa, hurgando entre las bolsas, intentando encontrar algún indicio de lo que sucedió esa noche; pero solo encuentra algunas monedas, una cajetilla de cigarros arrugada, la invitación a la fiesta de fin de año y un papel doblado que está todo arrugado; con una sonrisa lo desdobla, era su lista de propósitos para el Año Nuevo.
 
Como número uno venía Ya no perderme en las borracheras, seguido por dejar de fumar, hacer ejercicio y conocer a una buena mujer para iniciar una familia. Es la mañana del primero de enero, el primer día del nuevo año, ve de nuevo la lista, después toma la cajetilla de cigarros, esta toda arrugada, pero esta nueva, no ha sido abierta, por lo que hasta ese momento no ha faltado a ese deseo de ya no fumar.
 
Intenta de nuevo recordar cómo fue que llegó ahí, pero de nuevo se da cuenta que es inútil, no recuerda absolutamente nada. Ve la lista, como si estuviera resaltado con negritas, el primer propósito se le restriega en su consciencia; Ya no perderme en las borracheras. Empieza a sentir un remordimiento que se hace más grande con la resaca que está sintiendo, de nuevo ve la lista, de pronto su cara cambia con una gran sonrisa; toma una pluma que ve en una mesita que está a un lado del colchón, hace una anotación en su lista y triunfante se mete en la cama, abrazando a la dama.
 
Dejando su lista de voluntades del Año Nuevo a un lado, intacta, sólo le ha agregado un "Cumplido" escrito a un lado del último de sus propósitos... El Conocer a una buena mujer para iniciar una familia.