martes, 30 de diciembre de 2014

Aún es temprano…

Son las primeras horas de ese Año Nuevo, ella esta acostada en la cama, mientras escucha como se están bañando. Se ha propuesto cambiar su vida, espera poder empezar bien el año con esa persona que acaba de conocer, han platicado mucho, mucho se han reído. Se han dado cuenta que son compatibles en muchas cosas, espera que él sea esa persona especial con la que siempre ha soñado, el que le va a dar un nuevo sentido a su vida, el que la va a dar una vida a su vida.

El agua deja de correr, se abre la puerta para dejar salir a un caballero recién bañado, andaba en los cuarenta años, con un porte elegante. Le dedica una gran sonrisa cuando la ve en la cama, se acerca, se sienta a un lado de ella, le da un beso mientras le agarra uno de sus senos.

Ella responde de inmediato, dándole un gran abrazo; es una gran atracción la que siente por él, aumentada por la ilusión que se ha hecho en ese par de horas en los que han convivido, en esas dos horas que lleva de haberlo conocido.

Él se levanta de la cama y empieza a vestirse, ella se queda media acostada, sin moverse, solo viéndolo, solo apreciándolo; se da cuenta que realmente es un hombre muy guapo, de un estándar más alto de los hombres con los que acostumbra tratar, realmente se siente muy afortunada.

Termina de arreglarse y de nuevo se sienta junto a ella, ya vestido, se acerca para darle el último beso. Ella lo abraza y le pregunta cuando se verán de nuevo; él, con una media sonrisa en su rostro, solo le dice Pronto, yo te busco y sin agregar más, se levanta para dirigirse a la puerta para salir.

Llega a la puerta, la abre, pero antes saca su cartera y deja trecientos dólares en la cómoda que está a un lado de la salida, volteando para mandarle un último beso.

Ella ve cuando deja el dinero y cierra la puerta, ahora sonríe abiertamente; está segura de que esa es una buena señal, está segura de que hubo química entre ellos, de que él es el hombre especial que ella ha estado esperando, que es su regalo de año nuevo, el que le va a cambiar la vida.

Sonriente se levanta de la cama, ve su reloj y se mete al baño para bañarse,  aún es temprano. Ahora que siente que ha conocido al hombre ideal, se prepara para regresarse de nuevo al Bar, aún es temprano, todavía le da tiempo... De conseguirse otro cliente normal.