sábado, 28 de octubre de 2017

Hace mucho tiempo...

Y te dije Adiós, pero no me dejas irme. Tus lagrimas plantaron mis pies en el suelo, pero mi sentir no estaba listo para echar raíces en una tierra tan fértil, que una broma pintada de promesa bastó para idealizar una familia de tres generaciones, en una relación que solo producía salidas en días sin tener nada más que hacer.

Y aquí estamos de nuevo, dos seres tan unidos como el agua y el aceite. Dos polos luchando por intereses diferentes, uno por mantener lo que nunca tuvo y el otro buscando cortar lo que nunca los ha unido.

Trato de usar palabras para no herirte, cuando intento dejarte claro que quiero irme; pero tú no escuchas lo que no quieres escuchar y el verte sangrar en el alma con cada desprecio que te hago me pone más anclas en el suelo, por el gran remordimiento de producirte un dolor que a mi mil me lo hicieron, y que por saber lo que es morir en vida, intento ser lo más discreto, cuando en mis acciones solo trato de decirte... Que yo hace mucho tiempo que ya no te quiero.