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lunes, 4 de agosto de 2014

Entre sabanas...

Una cara emerge, apareciendo entre sabanas, es un caballero con el cabello revuelto, tiene todo el rostro sonrojado, como si acabara de hacer un gran esfuerzo... 
En su boca y mentón algo brilla, están bañados de una ligera miel incolora, que le da un toque de brillo a esa parte de su cara. 
Se le aprecia una media sonrisa, el marco perfecto para su pícara mirada, es la mirada triunfante de un pirata apreciando el botín que ha obtenido, una mirada que se asoma de entre dos piernas dobladas, las piernas de una dama que tiene su mirada perdida en el techo, con una mano se tapa la boca y con la otra se toca el pecho, mientas hace lo posible... Por recobrar el aliento.






jueves, 17 de abril de 2014

El espectador…

Son las tres de la tarde, tiene seis horas sentado en esa plaza, viste unos tenis blancos, raspados, sucios, amarrados con trozos de agujetas que solo ocupan la mitad de los agujeros, sin calcetas, tiene las piernas estiradas, cruzadas, montadas en pantalones de mezclilla despintados, manchados, manchas originadas de diferentes líquidos, algunos corporales, otros de las bebidas adulteradas con las que pasa las tardes. 
 
Tiene puesta la playera del equipo de Futbol Club de Barcelona aunque no tenga idea de donde esta España, muy desgastada, rota en varias partes. 
 
Sus manos están con sus dedos entrelazados atrás de su cabeza, las uñas sin cortar se aprecian negras por la mugre que tienen, se apoyan en una melena grasosa con vida propia, un barbado ralo le cubre el sucio rostro, los poros dilatados por el calor reflejan los puntos negros obligados por su falta de higiene. 
 
Habla solo, se pregunta y se contesta el solo, algunas veces inmerso en pláticas tan amenas que no para de reír, mostrando los pocos dientes amarillos que aún le quedan.   Algunas veces tiene sus propios altercados, como cualquiera los puede tener en pláticas de temas delicados, como son la política o religión. Se nota cuando no está de acuerdo en algo que el mismo se ha contestado, levanta la voz, da manotazos, dibuja figuras en el aire con sus manos, como pretendiendo dar mayor argumento al tema que está exponiendo, gritando furioso cuando obtiene respuestas que no espera, esas respuestas que el mismo se ha dado. 
 
Cambia de temas de forma imprevista, usando medias frases para continuar con una idea y finalizándola con otras, cambios de humor tan variados, tan inestables como lo es toda su persona. 
 
Unos ruidos extraños que provienen de su vientre le informan que es la hora de buscar algo para comer, se levanta y sin dejar de platicar empieza a caminar, se dirige a unos contenedores de basura que hay a un costado de unos edificios de departamentos, es su lugar preferido, siempre encuentra algo de comer ahí. 
 
Llega y abre la primer tapa, son dos grandes contenedores, ahí, hurgando, encuentra un par de manzanas a medio comer, un pedazo de pizza, una salchicha y un pan que por lo duro que está, decide mejor dejar. 
 
Abre el otro contenedor y mete la mano, buscando desesperadamente algo que el solo sabe, mueve, quita, pone, hasta que encuentra lo que busca, un envase de jugo con un poco aun en el interior, con una sonrisa de triunfo lo guarda y cierra la tapa, con ambas manos llenas camina de nuevo al parque, deteniéndose en una fuente para llenar el envase de jugo, ese poco que aun tenia le va a dar sabor al agua, lo llena, lo cierra y busca un lugar tranquilo para comer. 
 
Tiene ya asignados sus lugares favoritos, todo depende de la hora del día. Uno es bajo un árbol, donde el pasto le da un lugar fresco para sentarse y comer, para ver el atardecer. 
 
El otro lugar donde siempre va, es en una banca que da hacia una conjunto de casas, le gusta estar ahí, pero solo acude por la noches, cuando ya se mete el sol, cuando ve en las ventanas iluminadas las diferentes historias de las familia que viven ahí, como si fuera un reality show donde los personajes le dan la oportunidad de entrar a su mundo a ese vagabundo... Sin tener la menor idea de estarlo haciendo. 
 
Ya es tarde, el sol va dibujando el ultimo trazo de su descenso, las sombras se alargan, él sigue comiendo bajo el árbol, como siempre lo hace, comiendo, hablando y contestando los diferentes temas que le revolotean por su cabeza, los niños curiosos que lo ven se quedan fascinados ante la singular escena, algunos cierran sus ojos para imaginarse a esos diferentes personajes que están hablando, que están discutiendo, que están susurrando, que están peleando, pueden oír los diferentes tonos de voz que ese raro ser le da a cada uno de los protagonistas de ese monologo interminable. 
 
Termina de comer y se recuesta en el árbol, viendo a los pájaros en sus nidos, viendo los colores vivos de las ramas que poco se van oscureciendo, así se queda, medio dormitando en su proceso de digestión, son de las pocas veces que los seres que habitan en su cabeza.... Se quedan callados. 
 
Abre los ojos, ya ha oscurecido, se levanta y camina deprisa hacia donde inicia su programación nocturna, en esa banca que queda encima de una pequeña loma, es la última de una serpenteante vereda que recorre todo el parque, bajando la loma hay una barda que forma el perímetro de una colonia de casas de familias trabajadoras, son pequeñas casas que están todas pegadas, todas iguales. Desde esa banca se aprecia la ventana del comedor y de una de las recamaras, es la parte posterior de las diminutas viviendas, todas de dos pisos, hechas así para poder aprovechar más los diminutos terrenos en las que fueron construidas. 
 
Llega a la banca, se sienta y presta atención a las diferentes obras que ahí se representan.   La casa que tienen exactamente enfrente es de una joven pareja, él es obrero de una planta ensambladora, ella es mesera en un restaurante, tienen una pequeña hija, las discusiones de siempre son por el dinero, nunca les alcanza para nada, la niña está jugando en el piso, tiene sus zapatitos rotos, un vestidito todo zurcido, la mesa que se aprecia en el comedor se ve muy maltratada, por el uso gastada, los platos y vasos que se ven que se ven están estrellados en algún lado, ellos siempre pelean porque no tienen nunca para nada, se gritan, se avientan cosas, él se mueve por la casa vistiendo una playera con un pantalón de trabajo, se nota que trae puesta una gruesa y reluciente cadena de oro en su cuello y en la muñeca del brazo una pulsera, también de oro. Ella ya no le contesta, está pegada a un reluciente celular, sentada en el cuarto, no deja de estar mensajeando, ambos con juguetes muy caros mientras una inocente juega en el piso con un vaso sucio. 
 
En otra casa vive una pareja de ancianos, ella no escucha bien, el batalla para moverse, con pasos temblorosos siempre está atendiendo a su esposa, le sirve su leche, una parte la tira por el temblor en sus manos, ella lo ve mientras él le sirve, cuando deja la jarra a un lado ella le acaricia la mano y la acerca a sus labios para darle un beso, el con una gran sonrisa, con pasos temblorosos regresa a su silla, ella escucha poco por lo que él tiene que levantar la voz para hablarle, son dos ancianos que juntos compartieron toda una vida. 
 
En otra casa viven un par de solteros, uno tiene una guapa novia que seguido los visita, ella todas las noches las pasa ahí, sin importar que el novio por su trabajo, varios días a la semana no llega a dormir. 
 
En otra casa viven otra pareja, ambas mujeres, una es mucho más joven que la otra, al inicio el extraño espectador pensó que eran una mama con su hija, cuando vio las muestras de cariño comprendió, que era un amor mucho más allá que el del sentido maternal. 
 
En otra casa vivía un hombre soltero, muy atlético, vivía siempre cuidando su cuerpo, por su casa llegaban muchas visitas, todas ellas mujeres muy guapas, vestidas con ropa muy provocadora, siempre llegaban a dejarle dinero, siempre rogando por un beso, él se portaba muy déspota con ellas, solo le importaba que le dieran más plata, una vez vio como golpeaba a una chica por no dejarle dinero. 
 
En otra casa vivían varios jóvenes, se veían como universitarios, siempre de fiesta, todos tomando sentados alrededor de una mesa, donde se pasaban una como lámpara muy rara, por un lado le prendían fuego y por el otro le sacaban humo, después de un rato todos se ponían muy felices, todos juntos no paraban de reír. 
 
Esa era su programación diaria, el show que todos los días veía, nunca se lo perdía, todas las noches puntual llegaba, absorbiendo historias hasta que poco a poco las luces se apagaban, hasta quedar todo a oscuras, hasta el momento de levantarse para irse al lugar donde dormía. 
 
Al día siguiente lo despertaron el trinar de los pájaros, se estiro, se levantó, se trasladó hasta un lote baldío que usaba como baño, volvió para acomodar su refugio, para que no fuera tan obvio, para que quedara oculto de cualquier curioso. 
 
Partió directamente hacia donde tenía su fuente de comida, hoy no tenía ganas de desayunar pesado, así que busco restos de frutas, encontró pedazos de manzana, algunas naranjas mal exprimidas, lo suficiente para un desayuno decente. 
 
Caminando y hablando como era su costumbre busco la banca de siempre, llegó, se sentó y con la vista perdida en el infinito empezó su extraña plática, donde varios personajes interactuaban en ese extraño monologo, los que pasan a su lado deliberadamente caminan más despacio, casi deteniéndose, buscando darse la oportunidad de escuchar la extraña platica... 
 
¡Agarra a la niña que está jugando con la basura! ¡Agárrala tú que estoy ocupada! Pero si no has comido casi nada, ¿vas a querer más leche o te sirvo café? No viejito, que ya cene. No, que si quieres café, para calentarte un poco de agua. ¡Agua flaca! ¡Que le cierres al agua que me estoy bañando! Si está cerrada la llave, debe estar vacío el tinaco, deja enciendo la bomba, ¡No, mejor entra conmigo al baño y entre las dos calentamos esto...! ¡Que es esto! ¿Crees que con esta miseria que me estás dando pagas lo que te estoy cuidando? ¡Con esto no vale la pena ni el molestarme en abrirte la puerta! ¡Que abran la puerta! ¿Que no escuchan que están tocando? ¡Debe ser el dealer con la nueva mercancía!, ¡Preparen el mechero, que la fiesta apenas empieza! ¡Espera, que el apenas se acaba de marchar al trabajo! ¿Qué tal si se regresa? Sabes que nunca vuelve hasta la mañana, empieza a desnudarte, voy a bañarme rápido.... 
 
Platicas, oraciones, palabras sin sentido para todo aquel que lo escuchara, reflejos expresados en palabras de una mente que no tiene la capacidad de procesarlas, era solo un espectador que repetía todo lo que alcanzaba a escuchar, en esas puestas en escena que todos los días veía, así seguía, por horas, solo repitiendo, muchas veces sin entender lo que repetía, solo transmitía y retransmitía lo que escuchaba, así, todo el día, como un viejo disco que solo tocaba una canción. 
 
Uno de tantos días se le vio muy extraño, ya no hablaba tanto, solo estaba sentado balanceándose de atrás para adelante, como un extraño péndulo, seguía hablando, pero en un tono más bajo, como si por primera vez recapacitara en lo que estaba diciendo, como si ahora el repetir las palabras fuera para entender por completo todo el concepto, como repitiendo para entender algún misterio... 
 
Quienes lo alcanzaban a escuchar no entendían muy bien de lo que se trataba, del por qué lo decía, se entendían muy claras sus palabras, muy claros los tonos de voz, era una narración en donde se entendía perfectamente que se trataba de dos personas hablando, pero no sabían quiénes eran los protagonistas de esa historia, solo escuchaban el extraño libreto... 
 
 -¡No llores viejito! Ya sabias que estaba muy enferma, ya nos lo había dicho el médico.
-Sí, ya se viejita, pero nunca pensé que fuera a llegar el momento, por más que quiero no puedo dejar de llorar.
-Mira, hasta ya te puedo oír un poco mejor, por lo menos de eso sirvió todo esto que me están haciendo, ya no llores, sabíamos que en algún momento nos teníamos que separar.
-Si viejita, pero no puedo hacerme la idea de que sufras más de lo que ya has pasado.
-Lo sé, por eso tú me vas ayudar a que esto ya termine, antes de que pase más, antes de que yo ya no te reconozca, antes de que en realidad me empiece a doler, antes de que me olvide de todo eso por lo que tanto te he llegado a querer.
-Ya no digas más viejita, no sé si lo pueda hacer, no sé si voy a tener el valor.
-Ya lo habíamos hablado, no tengas miedo, juntos vamos a lograrlo, ven, siéntate a mi lado, toma, sujeta de aquí la bolsa mientras meto la cabeza.
-Espérame, no puedo
-Claro que puedes, tenemos que hacerlo viejito, es ahora o nunca, mañana me quieren internar, no quiero llegar viva a ese hospital. Así, sujeta la bolsa, toma, aquí está la cinta, en cuanto meta la cabeza, la cierras del cuello. Listo, ahora vete al otro cuarto, no quiero que veas como me voy de tu lado… 
 
Esto lo decía, todo completo, repitiéndolo una y otra vez, en voz baja, balanceándose hacia adelante y hacia atrás, en un mismo ritmo, mientras repetía lo mismo, solo con intermedios marcados con sonidos que aparentaba ser el profundo llorar de un hombre de avanzada edad. 
 
Así estaba ese espectador, hablando como siempre lo hacía, con esa vista perdida sobre unas sucias mejillas, unas sucias mejillas que ahora estaban marcadas por lineas claras... Lineas provocadas por unas lágrimas, que surcaban su inexpresiva cara.
 
 
 
 




lunes, 7 de abril de 2014

El sillón café…

Está en su cuarto, es un sábado, no hay clases, sus padres están por salir y lo van a dejar solo en la casa toda la tarde, se ha puesto de acuerdo con su chica para ver juntos una película, sin haberlo hablado se han puesto de acuerdo, ese día va a ser su primera vez, para ambos, después de unos meses de noviazgo saben que ese es el día.
 
Está muy nervioso, ante todos siempre se ha mostrado como una persona de mundo, conocedor de todos los temas, lleno esta su perfil de amigos de la escuela pero también de muchos que son virtuales, con todos platica, de todo hablan, sus pláticas entre hombres expertos todos ellos pubertos le han dicho como debe hacerlo, las cientos de posiciones que son recomendables, ha visto videos, varios de ellos de sus propios amigos cuando se filmaron haciéndolo.
 
Ella en su casa, también se prepara, sus amigas en su mayoría ya han tenido esa primera experiencia, hay algunas que aún no lo han hecho, entre ellas platican los temas de una forma más profunda, todas de acuerdo en que solo tenga sexo seguro, algunas le han dicho de cómo debe tocarlo, de lo que se siente, las más atrevidas de hacerlo oralmente, siempre ha sido abierta en esos temas, con otro novio que tuvo llegaron a mucho, pero no lo culminaron, el novio se conformaba con  que ella solo lo masturbara, cuando él se sentía satisfecho ya nada más importaba, ella en ese entonces no sabía que también tenía derecho a que la atendieran...
 
Con sus amigas ha visto un centenar de videos, la mayoría de las veces guiadas por morbo puro, sin verlos por el solo placer de excitarse, solo de burlarse de lo que ahí veían, de cómo lo hacían, de las caras que ponían, del asco de ver a las mujeres todas batidas...
 
Los minutos pasan, ambos en sus respectivas casas esperan el momento, se envían textos, continuamente con puros mensajes mantienen esa llama incipiente todo el momento encendida, ahora no hay amigos ni amigas, son solo dos personas que están decididas.
 
Ella recibe un mensaje, ya los padres de su novio han salido, ya está confirmado que está solo en su casa, ella siente un vacío en el estómago, está emocionada, está nerviosa, tiene miedo... Pero no se arrepiente.
 
Toma su inseparable mochila y sale a la casa del novio, está a solo unas cuadras, son vecinos desde niños, prácticamente se conocen de toda la vida, sus padres son grandes amigos, es un noviazgo que ha sido a ellos ocultado.
 
Va andando, cada paso era como una paleada en tierra fresca donde tenia enterrados recuerdos, de palabras que están saliendo, algunas de su madre, en esas primeras platicas de sexo, intentos vanos de darle una educación sexual que se quedaba extremadamente corta en comparación con toda la información disponible en la red. Las palabras del consejero de la escuela que le daba una materia para introducir a todos los alumnos en el tema, con métodos de protección, de anticoncepción, pláticas sobre enfermedades veneras, embarazos no deseados, consejos de todo eso que cuando se está en el momento por lo regular se olvida. Las palabras de las tías, de la abuela, que entre broma y broma siempre le advertían que tuviera cuidado, que cuando pasara fuera con el indicado, que lo hiciera por amor, que nunca lo hiciera solo por curiosidad, que por piedad no se fuera a embarazar...
 
Mas pasos, mas paleadas sacando recuerdos, las palabras, las indicaciones, los consejos, los videos, las pláticas, todo lo que se iba acumulando en su mente desde que entrara a la pubertad, cuando su cuerpo le enseño que había nuevos tipos de necesidad, cuando sintió por primera vez lo que puede provocar una mirada, cuando asombrada conocía y disfrutaba como se reflejaba en otras partes de su cuerpo el simple roce de unas manos, cuando sintió por primera vez como se le escapaba la fuerza en las piernas, provocada por la oleada de calor que la invadió cuando su boca dejo de estar cerrada, cuando permitió el entrar de una lengua acompañada de manos inexpertas que recorrían su piel, cuando esa sensación era mayor por el miedo que eso nuevo provocaba, cuando el miedo dejo de serlo, cuando unos besos y caricias dejaron de ser suficientes...
 
Sentía un calor en su ingle que se iba incrementando con los pasos que daba, con el roce de la tela, con lo que sabe que le espera, los mensajes de texto no paran, urgiendo a que ya llegue.
 
Él está sentado en una ventana, vigilando la calle, esperando por ella, tiene puestos unos audífonos que no emiten sonido, su mente está perdida entre miles de pensamientos, está muy nervioso, los cientos de consejos dados por sus expertos amigos de nada le han servido, el temor de fallar, de no poder, de no saber qué hacer lo tienen lleno de nervios... En eso la ve aparecer, ya viene por la esquina de su calle, se levanta y de inmediato va a la puerta, se queda inmóvil parado esperando a que toque, eterno se le hizo el momento cuando tocaron a la puerta.
 
Abrió, sonriendo se hizo a un lado para dejarla pasar, la siguió hasta un gran sillón café donde estaba la televisión, ahí ambos se sentaron, los dos con las manos en sus rodillas, sin decirse nada, el prendió la tele, puso el canal de videos, bromearon sobre lo que estaban viendo, sus cuerpos les urgían a empezar, pero ninguno de los dos sabia como iniciar...
 
Ella tomo la iniciativa, se acercó un poco más, él pudo vencer sus nervios y volteo a verla para besarla, abrieron sus labios para darle oportunidad al instinto de hacer su trabajo, se fueron relajando, fueron recorriendo sus cuerpos, suaves jadeos se empezaron a escuchar, los noveles amantes se empezaron a desabrochar sus ropas para tener el acceso a todo su cuerpo, ella siempre tomando la iniciativa, el siguiendo sus pasos, toco sus senos, quiso abrirle el pantalón pero sus torpes dedos no se lo permitían, ella lo besaba mientras lo acariciaba, ya no eran dos niños jugando a ser amantes, eran dos amantes dejando de ser niños...
 
Ella se abrió el pantalón, permitiendo que el metiera su mano, ella soltó un gran suspiro cuando sintió sus dedos entrando en su cuerpo, mientras lo estaba acariciando, sintiendo su dureza entre sus manos, él le bajo más sus pantalones, ella le ayudo para quitárselo todo, se recostaron en el sillón, ella ya solo portaba las bragas y la blusa, el aun con el pantalón puesto, siguieron besándose, el siguió explorando, intento meter dos dedos y ella sintió un dolor intenso, se puso rígida, él le pregunto si estaba bien, no tenía idea de que había pasado, ella le dijo que estaba bien, que solo tuviera cuidado, que la había lastimado.
 
Continuaron de nuevo, besándose, recorriéndose, él la puso completamente vertical, se bajó el pantalón y se preparó a penetrarla, ella estaba lista a recibirlo, muy excitada, cuando lo sintió encima de ella lo detuvo, no tenía puesto el preservativo...
 
El sintió como una frustración le invadía todo su cuerpo, se sentaron mientras el buscaba el condón que tenia listo para ese día, para ese momento especial, para esa gran ocasión, lo tenía en una bolsa del pantalón, lo saco, abrió el empaque y fue cuando inicio el momento más difícil de su primera vez... El ponerse el condón.
 
Cientos de pláticas habían recibido sobre su uso, había visto videos de cómo ponerlo, sus amigos siempre bromeaban de cómo usarlo, siempre había escuchado de ellos, había comprado un paquete con varios... Pero nunca había practicado.
 
Ella estaba medio recostada, esperando, el dándole la espalda, también sentado intentaba ponerlo, con la presión que sentía había perdido casi toda la erección, el primero que intento poner lo rompió con los dedos, lo tiro e intento con otro, entraba la parte de arriba pero ya no estaba erecto, no bajaba el resto, los minutos pasaban y el no podía poner su pene dentro.
 
Ella miraba al piso, miraba el televisor, veía el techo, veía su espalda, no sabía que pasaba, no sabía por qué tardaba, el encanto se empezaba a romper y una frustración empezaba a llegar, sin decirle nada se puso a su lado y con sus manos lo empezó a ayudar, en cuanto sintió las manos de ella de inmediato reacciono lo que facilito bajar bien el condón, nuevamente tomaron sus lugares, él encima de ella, ella lista para recibirlo y por fin llego la penetración.
 
El dolor fue muy intenso, ella sintió como algo se rasgaba dentro de ella, ya sabía que iba a tener dolor, ya se lo habían advertido pero aun así la tomó por sorpresa, solo se mordió una mano y dejo que él continuara, el dolor fue disminuyendo para dar lugar a una nueva sensación, un placer que no conocía, poco a poco fue exigiendo más, con sus manos lo jalaba para que penetrara más, cuando empezaba a disfrutarlo sintió como él se tensaba y emitida un ruido sordo hasta quedar derrumbado sobre ella, quedándose inmóvil, ella no sabía qué hacer, con sus manos a un lado de sus hombros, su cabeza a un lado de la de él, solo veía el techo, el ventilador que ahí colgaba, que lentamente se movía, algunas telarañas escondidas entre las cortinas, con sus piernas adormecidas por la inusual posición espero, quedándose quieta hasta que él se movió.
 
Él se recostó a su lado, así se quedaron por varios minutos, sin hablar, sin decir nada, solo viendo al techo, ninguno de los dos sabía que procedía, que era lo que a continuación seguía…
 
Él se levantó primero, volteo para quitarse el condón cuando quedo muy impresionado de lo que veía, estaba todo manchado de sangre, asustado la volteo a ver y confirmo que ella también estaba manchada de sangre, no supo que hacer, se quedó sin palabras, sin moverse, solo le señalo la entrepierna y le dijo... Estas llena de sangre.
 
Ella sonrojada y apenada de inmediato se levantó y corrió al baño, se vio, se lavó mientras él hacía lo mismo en otro baño. Ella llevaba en su mochila un juego de ropa interior limpia, ya le habían advertido de lo que podía pasar, se cambió y guardo la braga manchada.
 
Regresaron al sillón y se dieron cuenta de otro problema, estaba manchado de sangre, ambos se voltearon a ver... Y soltaron al mismo tiempo una profunda carcajada, sacando el estrés, sacando la tensión, sacando todos los sentimientos encontrados por los que estaban pasando y con sonrisas festejaron la ocasión de su primera vez.
 
El sillón era de tela, de color café, buscaron todos los líquidos limpiadores que había en la casa y estuvieron por horas limpiando hasta borrar toda huella de lo que ahí había pasado, tanto tallaron el sillón que había perdido un grado de color en esta parte, pensaron que era mejor que lo vieran un poco descolorido a encontrarlo con rastros de sangre.
 
El tiempo que invirtieron en limpiar el sillón les sirvió para unirse más, para poder suavizar cualquier mal recuerdo, fue la perfecta terapia para unir dos almas más allá de una simple relación sexual.
 
El tiempo pasó, después de esa primera vez vinieron muchas más, la experiencia mejoro, siguieron su relación hasta que el tiempo se los permitió. Cuando llego la universidad ambos se tuvieron que separar, siguieron en contacto pero la distancia, el trato con otras gentes, el vivir en lugares diferentes enfrió la relación, cada vez el contacto fue menor hasta que un buen día simplemente se terminó, la distancia, el tiempo, la rutina así lo decidió.
 
Tenían años sin contacto cuando de nuevo se encontraron. Fue en una tienda comercial en la ciudad donde vivían sus padres, él estaba comprando alimento para los perros, ella iba acompañando a su madre, ambos estaban de vacaciones por el verano, fue en el área de congelados donde se toparon, se saludaron, se abrazaron, estuvieron platicando hasta que la madre de ella, aburrida y desesperada les corto la charla, se intercambiaron teléfonos, ambos seguían solteros, los textos iniciaron de nuevo, como adolescentes no dejaban de mensajearse.
 
El la invito a cenar a la casa de sus papas quienes la recibieron con mucho gusto, la amistad entre sus padres continuaba por lo que fue como una cena en familia, se pusieron al día, una cena deliciosa acompañada de una amena platica, después de la sobre mesa pasaron al living a tomar un café, la mama apenada con ella cuando la invito a sentar, le decía que aún no se explicaba cómo se había decolorado ese sillón tan caro que tenían frente al televisor, le platico que tenían años que lo querían desechar pero que su hijo estaba empecinado en conservarlo, tan así que les había reembolsado lo que les había costado con tal de que no lo tiraran, no entendía por qué tanta necedad en conservarlo...
 
Ella, al ver que era el mismo sillón de su primera vez sintió como se sonrojaba y le contesto... Es un sillón muy bonito, aquí muchas veces vimos la televisión, si fuera mío le aseguro que tampoco lo quisiera tirar.
 
Los días pasaron y cada uno regreso al lugar donde trabajaban, los mensajes continuaron, se vieron varias veces hasta que se comprometieron y al año se casaron, compraron una casa muy grande, tuvieron tres hijas, juntos compartieron su crianza, siempre estuvieron presentes, siempre buscando ser unos padres ejemplares...
 
Un sábado tenían que salir a una fiesta del trabajo, iban a estar fuera todo el día, las hijas más chicas las llevaban consigo, solo la mayor que ya era una adolescente no quiso ir, no hubo poder humano que la obligara a ir, se despidieron de ella viéndola sentada, apenas los volteo a ver, solo les pregunto a qué hora regresaban, cuando le confirmaron que hasta la noche volvían ella disimulo una gran sonrisa, estaba muy metida enviando mensajes de texto, desde la mañana así estaba, mensajeandose con un novio que tenía, se estaban poniendo de acuerdo para verse más tarde, no paraban de enviarse mensajes, el novio desde su casa y ella sentada en un viejo sillón café, uno que estaba descolorido en una parte... El mismo viejo sillón que tantos recuerdos les traía a sus padres.
 
 
 
 





domingo, 26 de enero de 2014

Entre mesas…

Concentrada se le ve, atendiendo mesas, sirviendo cafés, platillos del día, especiales de la semana, inicia desde las cinco de la mañana, siempre sonriente, infaltable su uniforme impecable, el maquillaje discreto, sin un cabello suelto.
 
Tiene más de cuarenta, la mitad de su vida ha sido mesera, inicio para cubrir los gastos de la escuela, siguió porque tenía que ayudar con los pagos de su abuela, continua porque sirviendo mesas se ha convertido en toda una maestra...
 
Tiene una vida plena en ese universo cuadrado, entre mesas ha hecho su vida, un centro de comida en donde giran muchos universos...
 
Ha sido testigo de cómo se han cerrado grandes negocios, ha visto como alcaldes pactan para pavimentar calles, matrimonios arreglarse negociando patrimonios, parejas pelearse por un beso no darse, jóvenes amantes con caricias secretas, reencuentros de viejas amistades, reuniones de cabildo con el filo de la política haciendo mella, de todo ha visto ella...
 
Muchos ya la conocen, escogen su área cuando les asignan mesa, siempre haciendo nuevos conocidos, todos encantados por sus amables modales, es increíble la capacidad que tiene para recordar tantos nombres.
 
Cuanto termina su turno agotada parte a su casa, tiene que exfoliar tantas vibras que cargan su alma, absorbe sentimientos de todo tipo, de tanta gente, desde colosales alegrías hasta profundas decepciones...
 
Solo conoce una forma de hacerlo, se cambia de ropa y sale a una pequeña cafetería, la misma que parte cada noche, ya tiene una mesa escogida, una que atiende la misma mesera, ya la conoce por nombre, es la misma con la que cada noche... Desahoga sus penas.
 
 
 
 
cuento mesera, lectura facil



viernes, 17 de enero de 2014

Cocinando...

Preparando una tartaleta... Tomando los mejores ingredientes que la vida ha dado.
 
Para la pasta empezamos amasando experiencias amargas, sazonándolas con tristezas vagas, recuerdos borrados, risas calladas, amores inconclusos, sueños olvidados, debemos agregar esencia de entereza que es indispensable para que todo se amase de forma certera...
 
El amasar firmemente es el secreto de esta receta, es importante que todo ahí quede bien integrado, batir hasta que la mezcla quede bien espesa, ya que se tenga una masa bien integrada se deja reposar, de preferencia cerca de la ventana, para que el aire ayude a ventilar, oxigenar todo lo que oxidado esta, que los vapores que emanen algunos ingredientes tengan por donde salir, permitiéndole respirar, dejando nuestra masa madurar.
 
Una vez que esté lista se extiende, debemos cuidar que esto sea de una manera regular, no deben quedar grumos, nada que pueda afectar el resultado final. Una vez bien extendida la ponemos en un molde previamente engrasado con ánimos renovados, cuidando que cubra todo los rincones, es indispensable darle forma con una pala de madera forjada en el alma, una vez lista pasamos a preparar el relleno...
 
Para prepararlo agregamos primero media taza de miel, de la más empalagosa, dos tazas de buena actitud, un litro de amor a sí mismo, tres tazas de aceptación, dos de reconciliación, una de adaptación, dos kilos de abrazos de preferencia de parientes cercanos, tres kilos de besos variados, se recomiendan que algunos sean de los padres amados, otros de hermanos, algunos de tíos, que no falten de los abuelos que son lo más sagrados, pueden incluir de novios antiguos y actuales, amantes eventuales, de cónyuges que no estén desgastados y también algunos que otros besos robados...
 
Todo esto lo pones en una batidora, en la velocidad más baja, para que dejes que todos los ingredientes entre ellos se encuentren, se mesclen y cada uno se integre, se tiene que ir vertiendo poco a poco buenos recuerdos sazonados con bellos deseos, siempre cuidando que no queden coágulos, todo debe quedar perfectamente mezclado, integrado, compenetrado...
 
Cuando veas que está quedando espesa le agregas risas eternas, de esas que son sin motivo, que nacen sinceras, no busques las que son compradas, consigue las que son donadas, esto le van a dar fragancia a nuestra tartaleta, le dan un mejor color y ese sabor que buscamos lograr con esta original receta...
 
Ya que el relleno está listo lo agregas a la masa, cuidando en no tirar nada, todo debe quedar dentro, cubriendo cada pequeño hueco, espolvoreas azúcar blanca de la esperanza en toda la tartaleta y listo, a disfrutar la cena!
 
Se recomienda servir en porciones pequeñas para que todos prueben esta rica receta, siempre debes ser tú quien primero la pruebe para que puedas compartirla con aquellos a los que quieres, que todos conozcan tu sazón en esta rica receta del corazón...
 
 
 
 
receta del corazon, receta facil