jueves, 31 de octubre de 2013

Al despertar...

Después de amarnos, al despertar, no hables, no digas nada, no rompas el momento. Solo sonríe y duerme de nuevo...
 
Que la esencia de nuestros cuerpos nos sigan llenando de sensaciones, tu aroma y el mío fundidos en olores que solo nosotros conocemos, que solo nosotros creamos, que tanto disfrutamos.
 
Tu sabor en mi boca, el mío en la tuya, sabores que no se pierden, sabores que por siempre perduran.
 
Recorrer tu cuerpo, explorar cada parte de ti, las zonas húmedas provocadas por mi, las zonas húmedas dejadas por ti, rastros de pasión rodeando donde ahora en paz reposamos.
 
Fundidos en uno, tu cuerpo en el mío, el mío en el tuyo, con movimientos coordinados, pausados, desesperados, extasiados, como solo lo consiguen dos seres enamorados.
 
El solo verte me provoca, el rosarte me estimula, el sentirte me enloquece, el tenerte inexplicable, no hay palabras suficientes que describan la sensaciones de poseerte, de hacerte mía, rendido estoy ante la perfección de esta pasión.
 
No hay defectos en estos cuerpos tan imperfectos, maravillosamente normales, tan bellos como solo los ojos del alma lo saben apreciar, luces encendidas, luces apagadas, día o noche, no hay fantasías, amores consientes de que la verdadera pasión solo nace con la armonía de dos almas que se aceptan sin condición.