sábado, 23 de noviembre de 2013

Como al principio...

Es maravilloso despertar con el aroma de tu cuerpo en mis manos, con la esencia de tu miel en mi piel...
 
El verte aun dormida, exhausta de  mis besos que todo tu cuerpo recorrieron, de mis manos que cada centímetro palparon, de sentirme dentro con el portento que nuestro amor provoca.
 
Sentir tu piel, así, mientras duermes, con una sonrisa de ver como te estremeces por toda la sensibilidad que aun tienes a flor de piel.
 
Tu tacto tan suave, tan terso, tan tuyo, tan de ti, tan personal, tan descriptivo, despierta todos mis sentidos, uno de tantos motivos del porque ante ti sigo rendido...
 
Conozco cada parte de ti y cada parte de ti siempre me parece nueva cada vez que empezamos esa danza frenética que da como consecuencia el poder venerar tu belleza dormida junto a mi.
 
No existen rutinas, los inicios son siempre distintos desde que decidimos cambiar el lecho conyugal por cada rincón que forma nuestro hogar...
 
Ahora ya no hay niños, ya nuestros hijos volaron a sus propios destinos por lo que ahora somos como al principio... dos jóvenes amantes que aprovechan cada instante para demostrarse su amor...