miércoles, 20 de noviembre de 2013

De una madre a su hijo agonizante...

¿Por que ahora te tienes que enfermar? por que ahora que mejor nos va, cuando las cosas empiezan a cambiar, cuando ya una mejor vida te puedo dar...
 
Por que he de verte yo tendido en la cama cuando debo ser yo la que debe partir primero, por que he de tener tu mano pálida sin fuerza en la mía, cuando debo ser yo la que debe estar en esa cama tendida.
 
Recorriendo mi mano por tu frente, en tu rostro dormido, viéndote acostado vienen a mi mente todo lo que juntos hemos andado.
 
Solos salimos adelante, recuerdos de cuando tuve que explicarte esos detalles que solo al padre corresponde, cuando para darte la mejor escuela trabaje doble, cuando llore emocionada cuando mudaste de dientes, cuando de tus inicios de comerciante fui tu mejor cliente.
 
Ahora lloro para mi, dentro de mi, no puedo dejar de temblar, me es imposible dejarte ir, ¿Por que antes que yo tienes que partir?...
 
Que impotencia siento ante esta infamia del destino, engendrar una vida para verla expirar no es natural, como hacer frente a esta patraña de justicia divina, el debería estar en mi lugar y yo tendida en este hospital.
 
¡Dios mío que impotencia! déjalo vivir para que siga llenando todos los espacios con el ruido de su risa, para darme motivos de sentirme orgullosa cuando presuma sus altas notas, para seguir enojada cuando recoja su ropa que esconde bajo la cama, para seguir molesta por todos los cambios cuando a la tienda va, para seguir celosa por las niñas hermosas que me lo quieren robar, para ofuscarme cada vez que olvido todo regaño cuando siento su abrazo, para seguir envidiándolo cuando veo en su rostro las tersas facciones que de mi heredo...
 
En tus manos lo dejo, si en ti esta llevártelo solo te aclaro que no solo tomas una vida, te llevaras dos, por que sin mi hijo en vida muerta estoy...