miércoles, 18 de diciembre de 2013

Dandole lo mejor...

Andando por la calle va, deslizandose por la vida, con apenas doce años tiene la sonrisa de quien todo lo conquista....
Es una bella niña, con una risa muy dulce, de cabello negro que contrasta con lo blanco de su piel, como a cualquiera de su edad le encanta pasear, al parque salir, por las calles andar, las tiendas visitar...
Un angel que emite luz propia por donde quiera que se posa, provocando sonrisas naturales a todos aquellos afortunados que por su ruta le salen.
Feliz e inocente como solo la felicidad a su edad se siente, sin estar condicionada, sin amarguras, sin depender de nada, sin estar sujeta a nadie, cuando no importa nada, solo el disfrutar de si misma y de la compañia de los demas.
Su cara de angel contrasta con sus manos, tersas por fuera, asperas en sus palmas, callosas, correosas, no demeritan en nada lo que esa pequeña irradia, son el motor que genera el andar, de esa silla de ruedas que tiene que utilizar.
Con una espina dorsal especial utiliza ese medio para el mundo disfrutar, es solo una forma de andar diferente a las demas, desde siempre asi ha sido, nunca mal por esto se ha sentido, nada que disminuyeran su alegria.... Hasta que cambios llegaron a su vida.
Como en todos los niños, las decisiones de lo que es mejor depende de otros, nunca de ellos. Sus padres, siempre en lo correcto, deciden cambiarla de escuela, nunca se le pregunto si un cambio estaria bien, solo se le aseguro que en el nuevo colegio, con mejores instalaciones, con maestros mas preparados, con academicos especializados, ella iba a estar mejor...
Nunca nadie dudo que este cambio era lo mejor, quienes mejor que los padres para pensar en el bienestar de su unica hija, lo consultaron con doctores, psicologos, terapistas, profesores y todos estuvieron de acuerdo, era la mejor decision!... nunca a ella le pidieron su opinion.
Cambios que son complicados para quienes todo lo han gozado, pero lo son mas para los que estan por otros... obligados a vivir limitados.
Doce años su edad, la frontera entre la niña y la puberta, los antiguos amigos desde siempre todo nos aceptan, por que nos conocen desde la edad de la inocencia. Pero cuando se tienen nuevos conocidos, todos ellos en la adolescencia, cuando son crueles jueces que te condenan con solo ver tu vestimenta, un cambio puede no ser realmente lo mejor para ella...
El primer dia que a clases acudio se maravillo de lo bien que se sintio! de lo facil que le era por todos lados moverse, con rampas especiales, con el angulo correcto, con espacios suficientes, preferentes, siempre adelante, siempre primero, todos los maestros atentos, todos los empleados educados, todos con la mejor de sus sonrisas, pero solo los que estaban pagados para asi hacerlo...
En los descansos entre clases por derecho ella primero salia, en la cafeteria fila no hacia, tanta maravilla no cubria lo mas simple que ella queria, el solo tener un poco de compañia.
Cuando por el pasillo pasaba, entre salones atestados de alumnos por naturaleza alborotados, se hacia el silencio, un pasillo convertido en pasarela, pasarela de un extraño circo, donde la atraccion principal... desfilaba en dos ruedas.
Primero fue el silencio, con los dias suplido por comentarios crueles, disfrazados en risas de niños, niños que ya no tienen nada de inocentes, inocentes que solo sufren por ser marcados como seres diferentes...
Su silla de ruedas, su unico medio, el mas importante, el mas relevante, el mas indispensable, cuando esos espontaneos verdugos lograban sabotear las ruedas, pasaba todo el descanso entre clases atrapada, llorando en silencio, sufriendo esa pena, no por su persona, lloraba por que estaban maltratando una cosa que era de ella.
Nunca reporto esto a sus maestros, padres, consejeros, doctores, era la decision de sus padres cambiarla de escuela, era lo mejor para ella, no podia darles una mortificacion como esa.
Sus calificaciones bajaron, de ser una estrella ahora solo tenia notas muy bajas, nada la animaba, la llevaban a las mejores galas, funciones de cine, al teatro, a comer, nada cambiaba, siempre decaida.
Sus padres nunca entendieron que era lo que pasaba, estaba en una mejor escuela, adecuadas instalaciones, ahora ya no batallaba, no habia obstaculos para moverse por todas las aulas, ya no pasaba como en el otro colegio donde existian esos dos escalones que dividian el area de clases con el area de descanso...
Un dia normal de clases su mama limpiaba su cuarto, un cuaderno cayo del tocador al suelo, abriendose en la ultima pagina escrita, era un diario, lo recogio y solo las ultimas lineas leyo... La mama sintio un hueco en el corazon, con lagrimas en los ojos de nuevo esas lineas repaso, escritas con letras imperfectas, denotando gran sentimiento... la pequeña escribio:
No hay nada que extrañe mas, que los dos escalones de mi antiguo colegio, cuando saliamos al descanso, cuando tenia que llegar al patio, cuando todos mis compañeros se peleaban por ver quienes de ellos me ayudaban... Cuando con todo y mi silla me cargaban.