jueves, 6 de marzo de 2014

Descansando...

Son las once de la mañana, tiene doce horas durmiendo, se levanta sin mucho ánimo solo para ir al baño y acostarse de nuevo, prende la televisión, no hay nada bueno, hace un repaso inmediato por todos los canales de su televisor...
 
Solo tiene puesto una playera y un calzón, todo muy aguado y colgado por las treinta y seis horas que ya tienen de uso, originalmente eran blancos, ahora tienen algunas manchas no del todo agradables, algunas de fluidos corporales, otras de desconocida procedencia...
 
Se acomoda, intenta dormirse de nuevo pero ya no hay forma, ya descargo todo el sueño que tenía en esa almohada que de tantas horas de sostener su cabeza tiene ya personalidad propia, repasa de nuevo la televisión, no hay nada que le llame la atención.
 
Avienta el mando a un lado y se levanta para ir a la cocina, llega al refrigerador y busca que comer, alguna sobra que pueda solo en el micro meter...
 
No encuentra nada preparado, toma pan, jamón, queso rebanado, algunos ingredientes más y se prepara un emparedado acompañado con un vaso de leche, de nuevo a la cama, de nuevo al control de la televisión, de nuevo la eterna danza de imágenes variadas, con una mano los cambios constantes, con la otra comiendo, pedazos de pan y mayonesa caen, se mancha los dedos, se limpia la mano, es lo bueno de tener esa gran servilleta que usa como camiseta...
 
Su cara sigue sin reflejar ningún gesto, solo un fruncir de labios mientras se ladea para dejar salir un gas que lo estaba incomodando...
 
Se para al baño, va a la cocina, busca algo más que comer, no tiene otra que ponerse a cocinar, pone un sartén en la estufa, busca un poco de aceite, saca unas cosas de la nevera, está todo listo, se queda viendo al sartén ya con el aceite caliente, voltea a ver a los ingredientes que están a un lado, frunce la boca en un mohín de fastidio y lo guarda todo de nuevo, apagando la estufa y se regresa a la cama...
 
Se deja caer jalando una almohada para taparse  la cara, intentar dormirse pero es imposible, se quita la almohada, se medio sienta en la cama y nuevamente inicia su collage televisivo, con un rostro inexpresivo, lo único que tiene movimiento continuo es su dedo en ese control...
 
Pasan un par de horas, el hambre lo obliga a levantarse, toma su móvil, googlea la pizzería más cercana, llama y pide el especial de la semana, cuelga y paciente espera mientras no deja de cambiar de canal.
 
Tocan la puerta, recibe la pizza sin dar por lo menos una sonrisa, va camino a su cuarto cuando se da cuenta que no tiene que beber, con una cara de molestia se dirige al refrigerador solo para confirmar que no tiene nada que tomar, solo leche y algunos limones para preparar una limonada, idea que de inmediato es desechada por el desgaste que eso representa, no le queda otra que comerla con leche...
 
Termina de comer, deja la caja tirada a un lado de la cama, en el suelo para no tener que moverse, se limpia los dedos y se recuesta de nuevo, iniciando la danza imparable de las imágenes del televisor.
 
Las horas siguen, variando solo en el buscar que comer, no se baña, el olor de cama, comida y fluidos corporales le tiene sin cuidado, chatea un rato, actualiza su perfil, no tiene nada que contar pero describe su día como algo sensacional, satisfecho ve los likes que sus contactos le colgaron...
 
Llega la noche, prepara las cosas que usara al día siguiente, un último repaso a la programación y se queda dormido como un bebe... Todo batido y sin peinar
 
En la mañana se despierta con el sonar del despertador, son las seis de la mañana, se baña y se arregla para ir a trabajar, sale de su casa con una cara de molestia por tener que ir a laborar, va de mal humor por los seis largos días que tienen que pasar para poder de nuevo descansar, seis largos días para poder disfrutar… De otro día de asueto laboral.