miércoles, 21 de mayo de 2014

La bebida...

Sentidos perdidos en vapores alcoholizados, neblinas que ocultan vagos recuerdos, reclamos de situaciones pasadas que no están presentes, borrosos bosquejos de una noche de juerga.
 
Amaneceres con sentimientos de culpa, inculcados por eventos que no recuerda, confusos sentimientos, bordados en remordimientos obligados por acciones que no vivió, no de forma clara, no en sus amplios sentidos, no siendo el mismo.
 
Alegrías desbordantes con consecuencias fulminantes, alegrías que duran solo el momento, sin recuerdos que inmortalicen los felices convivios, de ronda hasta perder el sentido, 
 
Sin evidencias firmes que reconstruyan la noche olvidada, escucha lamentos de algo que simplemente no recuerda, tirado en la cama con un brazo colgando, desde donde su hija llorando le aprieta la mano, angustiada de no comprender lo que pasa, mirando cómo su padre no puede despertar del todo y viendo a su madre que solo le grita, el levanta su rostro para ver a su hija, es cuando comprende que es el momento... De dejar la bebida.
 
 
 
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