viernes, 23 de mayo de 2014

Un ser desconocido…

Llora amargamente, encerrada en su cuarto, ha perdido a esa hija que tanto quiere, la que siempre lleno de cariño, la que en todo momento colmó de amor, siempre todas sus muestras de afecto eran bien correspondidas por su niña querida. Desde que murió su esposo siempre estuvieron juntas para todo, se acompañaron para emerger de un duelo que tanto las lastimo, su hija tenía cinco años cuando perdió a su padre, pero el dolor de perderlo fue superado por una madre que supo amarla más.
 
Pasaron algunos años, cuando la mama pensó que estaban más unidas que nunca, fue que la perdió. La hermosa mariposa se ha convertido en oruga, esa dulce niña se ha transformado en una desconocida engreída, orgullosa, olvidando todo lo que su madre ha hecho por ella, lo que vivieron, lo que sufrieron.
 
Ahora se ha convertido en un ser desconocido, resultado de una metamorfosis que ha transformado su esencia, un cambio radical que muchos justifican con solo llamarlo… Adolescencia.