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lunes, 31 de marzo de 2014

Mundos paralelos...

El viejo Macho alfa de este grupo de simios ha dado todo por defender a su clan, tiene cicatrices de viejas batallas ganadas por defender a sus hembras, a sus crías, por cuidar su territorio, por cuidar su gran familia.
 
Feroces luchas contra predadores están firmadas en todo su cuerpo, ya está viejo, ya el tiempo y las heridas le han hecho mella, su andar es cansado pero nunca deja su puesto, siempre atento, siempre vigilante, siempre dispuesto a defenderlos a todos...
 
Por su territorio anda merodeando un joven macho, fuerte, está atento al valioso reinado del viejo macho, algunas de las hembras le han permitido acercarse, con algunas ha llegado a aparearse, el viejo líder cuando se da cuenta lo encara, una fiera pelea se inicia, pero ya es una pelea con muy poco argumento, la juventud se impone y el viejo jerarca es humillado, sin más es echado de su propio reinado, todas sus hembras a las que defendió, los hijos a los que cuido, su territorio que tanto defendió, todo lo pierde en solo un instante, su familia tranquilamente le da la espalda, a nadie le importa lo que él hizo por ellos, ahora ya es solo un viejo que ya no es necesario, solo ha dado unos pasos y ya es algo por todos olvidado...
 
Herido y humillado el viejo macho, cojeando, huye del lugar, va corriendo con una pata herida hasta que se cansa, hasta que su fuerza también queda vencida, sigue su andar pero ahora caminado despacio, sigue cojeando, tiene una profusa herida en su pata derecha, tiene otra mordida que le ha dejado la piel colgando en un costado, está mal herido, su instinto así se lo ha dicho.
 
Un recién jubilado camina por la calle, tiene sesenta y cinco años, era el presidente de una compañía refresquera a la que el comité de socios por estrategia comercial ha decidido jubilar, presto sus servicios por cuarenta años, creció con la empresa, lucho por ella, juntos sobrevivieron crisis, devaluaciones, la gran recesión, cuando todos daban a la compañía como terminada él siempre la saco de nuevo adelante, hoy se mereció un gran homenaje, otros jubilados fueron invitados para que dieran unas palabras recordando sus logros, los nuevos ejecutivos sonrientes le presentaban sus respetos, aun no dejaba el edificio cuando ya estaban desocupando la oficina que había ocupado por tantos años...
 
El viejo macho ya con un paso más lento, arrastrando la pata enferma, buscaba un refugio, un lugar donde poder protegerse, no había muchas opciones, los mejores arboles eran los que formaban su antiguo territorio. Encontró un frondoso árbol frutal, subió como pudo hasta lo más alto, hasta donde pudiera estar a salvo, hasta donde pudiera vigilar por nuevas amenazas, tomo algunos frutos y sentado por primera vez en años, comía solo, sin el gritar constante de los más pequeños, sin el gritar de las hembras, solo se escuchaba el ruido natural de esa selva...
 
El recién jubilado llego a su elegante departamento, estaba en una de las zonas más prestigiadas de la ciudad, tenía quince años que se había divorciado de su primer esposa con la que duro treinta años de casado, hasta que el poder cegó su razonamiento, hasta que su sed de crecimiento también le dio un valor a su vida personal, vio a su fiel y entregada esposa como un modelo que también tenía que renovar, vivía rodeado de trepadoras sociales que veían en ese interesante hombre un excelente partido, jóvenes bellas que vivían de lo que sus encantos podían conseguir, bellas joyas disponibles para todo aquel que las pudiera comprar, se divorció y se casó con una hermosa edecán que era treinta años más joven, el tenía en ese entonces cincuenta y cinco años, su joven esposa solo veinticinco, ambos en la plenitud de grandeza, ella en su belleza, el en su riqueza...
 
El viejo macho vio el día morir, ya se oscurecía, los ruidos empezaron a cambiar, los animales corrieron a resguardarse, los depredadores de la noche salían a cazar, animales de vida nocturna que saludaban a su nuevo día, comió de nuevo, busco un buen lugar en ese alto árbol y se dispuso a dormir, era la primera noche con la que solo se acompañaba con la luna, una luna que muda lo veía con suma tristeza, era todo un soberano dejado de lado, sin más compañía que sus nuevas heridas...
 
El recién jubilado entro a su departamento, no se molestó en hablar a su esposa, sabía que no se encontraba, desde que ella se había enterado que estaban por jubilarlo se había vuelto muy fría, conservaba mucha de su belleza, cuidada en extremo en una vida en la que no hacía nada, solo cuidarse, solo mantener esa belleza que era su eterna apuesta, lo recibió el personal de limpieza quienes lo ayudaron con su portafolio y su abrigo, fue al bar y se preparó una copa y con un andar cansado se sentó en su elegante sillón, viendo el enorme ventanal que le dejaba ver la gran ciudad, guardaron su portafolio y el abrigo y le entregaron unos papeles, por su experiencia sabían que eran legales, los abrió para ver una demanda de divorcio, su amada esposa le exigía separase por diferencias irreconciliables. Hizo una mueca que quiso ser una sonrisa irónica y le dio un trago a su copa, el silencio reinaba en todo ese espacio, solo estaba prendida una luz del pasillo por lo que estaba prácticamente a oscuras, solo con la luz de la luna iluminando su copa.
 
El nuevo día tomo su lugar, el viejo macho se enderezo para ver la grandeza del bosque a sus pies, el ruido del despertar de las diferentes especies reinaban el lugar, comió un poco y salió a investigar la zona, apenas había avanzado por unas ramas cuando se encontró con una colonia de monos, una con la que en su momento fueron rivales, una familia con la que peleo su territorio, era liderada por otro experimentado macho al que en su momento había vencido, era un poco más joven que él y aún conservaba su puesto en la familia, no estaba herido y aún estaba en su plenitud, al verlo de inmediato se le arrojo encima, con un alarido de guerra, lo ataco violentamente persiguiéndolo por todos los arboles hasta que perdió el equilibrio y cayó a tierra...
 
El recién jubilado en cuanto se despertó llamo a su abogado, tenía una cita con su mujer para ver los detalles del divorcio, se pusieron de acuerdo y acudieron a la cita. Llegaron a tiempo, pasaron a una elegante sala de juntas donde los esperaba su aún esposa con un regimiento de abogados, las demandas eran muy simples, ella quería todo, nunca firmaron un convenio antes de casarse por lo que ahora era una indefensa presa, con los abogados de su esposa cegados por la ambición de la jugosa comisión que se llevaban de todo eso, el debate entre abogados se convirtió en una fiera pelea donde se despedazaban lo poco de dignidad que aun a él le quedaba.
 
El viejo macho como pudo se levantó, la caída le había fracturado una de sus patas, arrastrándose se retiró del lugar, el dolor lo obligaba a moverse despacio, le era imposible poder subirse a otro árbol, estaba a merced de los predadores que a esa hora ya andaban en busca de alguna presa con que alimentarse, busco refugio en unos troncos de un árbol tirado, encontró lo que parecía una madriguera abandonada y ahí se metió...
 
El recién jubilado salió con su abogado de la junta, estaba claro que no iban a descansar hasta quitarle todo lo que le quedaba, lo que en años de triunfos había logrado, aún estaba impactado de la agresividad de los abogados de su aun bella esposa cuando recibió una llamada... Era de la empresa donde había trabajado, tenían una filial que habían abierto para movimientos fiscales, una empresa fantasma que le sirvió para desviar impuestos, una vieja estrategia usada por muchos, un pecado común en el mundo de los negocios, un arma común usada cuando querían desviar la atención por nuevos cambios, una forma de demostrarles a los socios lo recta que era la nueva administración, ahora esta arma la estaban usando contra él, lo estaban demandando por desvío de dinero, por un desfalco del que en su momento todos estuvieron de acuerdo, un movimiento que les genero a todos millones, una artimaña de la que solo el aparecía involucrado, una estrategia que usaban para tapar otros pecados, estaban simplemente usándolo como una cortina de humo, no era nada personal, era solo cuestión de negocios, él lo sabía, el mismo había hecho lo mismo con la administración que el suplió, también en su momento le toco sacrificar a alguien, ahora él era el cordero que ponían en el matadero, era la ofrenda que presentaban para calmar la ira de los dioses, era la forma acostumbrada de hacer nuevos negocios...
 
El viejo macho despertó por el dolor del sueño que lo venció por el cansancio, la pata rota la tenía colgando, se la toco y emitió un gruñido de dolor, estaba todo herido por las mordidas y la caída, el hambre lo obligo a salir para buscar algo de comer, se arrastró entre los arboles buscando frutos caídos, insectos, lo que fuera que pudiera comer pero no encontró nada, había muchos animales buscando lo mismo con la diferencia de que se podían mover libremente, un rugido lo hizo quedarse quieto, sin moverse, sin respirar, poco a poco se empezó a mover pero de nuevo lo escucho, pero estaba vez más cercano, algo a su espalda se estaba moviendo...
 
El recién jubilado comento con su abogado de la nueva demanda que le estaban poniendo, al abogado le basto un par de llamadas para conocer todos los detalles, el panorama estaba muy negro, el abogado fue muy franco y le explico que no veía como podían rescatarlo, lo primero que intentarían era declararlo en bancarrota, pero sabían que las cuentas del banco ya estaban intervenidas, las propiedades ya estaban identificadas, no había nada pada poder rescatarse, el mismo abogado ya sentía que debía separarse, ese cliente ya no iba a tener ni con que pagarle, por sus años de litigio sabía perfectamente que lo tenía todo perdido...
 
El viejo macho se agacho y anduvo muy despacio hasta quedar al pie de un gran árbol, como pudo intento trepar, cuando quedo todo callado supo que lo habían localizado, no se escuchaban ruidos de otros animales, el alboroto que había hace unos minutos se había callado, señal de que un cazador estaba acechando, se quedó quieto a un lado del árbol, de repente dio un salto con la pata sana para empezar a trepar, subió un metro cuando sintió como una mandíbula se clavaba en su pata sana, grito tratando de zafarse, pero unas afiladas garras ya estaban rasgando su piel, el peso fue mucho, no pudo resistir, con un fuerte grito cayo, quiso voltearse cuando unas fuertes quijadas le trituraron el cráneo...
 
El recién jubilado escucho impasible las explicaciones de su abogado, se despidió con la recomendación de buscar otro despacho, alguien que tuviera más experiencia en la nueva demanda, alguien que estuviera de acuerdo en acompañar a ese moribundo, alguien que hiciera algo más que solo buscar el lucrar con los casos que tuvieran en mano, él sabía que nadie de prestigio iba a aceptar su caso, era un divorcio y una demanda millonaria por desvío de dinero, sabía de antemano que lo tenía todo perdido. Llego a su automóvil donde lo esperaba su chofer, pidió que lo llevaran a su departamento, sentía como esa angustia lo corroía por dentro, sentía como su cuerpo temblaba de la furia por la impotencia que estaba siendo orillado, empezó a golpearlo todo, el chofer asustado detuvo su marcha y le pregunto si se sentía bien, el no alcanzo a contestar, un dolor empezó a recorrer su hombro izquierdo, acalambrando todo el brazo, el dolor recorrió el hombro hasta su pecho, su chofer espantado lo saco del vehículo, no sabía que estaba pasando, el cayo pesadamente al suelo agarrándose el pecho, para cuando llegaron los paramédicos ya estaba muerto...
 
El viejo macho reflejado en el espejo de los mundos paralelos ve como es velado con cientos de llorosos dolientes, muchos de ellos solo pendientes de salir en la fotografía... El nuevo jubilado reflejado en el mismo espejo de los mundos paralelos ve como es devorado y sus huesos dejados como ofrenda al reino de la naturaleza.... Ambos ven sus reflejos impasibles, hasta que ya no hay nada que ver, se voltean y cada uno, con nuevos bríos, toman un nuevo camino, uno que nace de esos mundos paralelos hacia un nuevo universo compartido, uno donde las diferentes especies hablan el mismo idioma, uno donde no existen animales salvajes o animales inteligentes, solo animales diferentes.
 
Un universo donde conviven seres tan variados, que entre todos son aceptados, donde la riqueza no nace del territorio que pelean, sino de la capacidad de respetar las diferencias que se tengan, un nuevo mundo Animal donde los seres no se manejan... Por puro instinto animal.





miércoles, 26 de marzo de 2014

En su propio mundo…

Es una linda adolecente que tiene la afición de escribir, de pintar. Una mezcla de extraños seres convive en esa bella cabeza, por el mundo va tejiendo historias que en el aire flotan, transpiradas por las personas que a su lado pasan. Fragmentos de cuentos que pesca en la escuchas involuntarias en la parada del colectivo, personajes que cobran vida durante las noticias de la noche, dramas y desventuras que se arman con solo leer una frase del periódico de la tarde.
 
Seres infernales que a su lado se aparecen, mientras escucha las historias del abuelo. Duendes que a su lado duermen, cuando lee de nuevo el libro de cuentos que le regalo su padre.
 
Es una joven retraída que no habla con nadie, tímida, callada, socialmente vive encerrada en su propio mundo,  en su propio arte. Rodeada de todos los personajes que nacen en esa inspirada mente; todos se asombran de ver lo profundo de sus letras, de cómo se sumergen en sus cuentos de terror, sin poder escapar, sin poder dejar de leer…
 
Sus cuadros son escenografías vivas de las más espeluznantes escenas de horror. Todos aquellos que los ven, de inmediato quedan fascinados con esos seres tan detalladamente plasmados, que dan la sensación de estar vivos. Con ojos que cualquiera juraría que tienen viva la mirada, viendo fijamente, estremeciendo a todo aquel que los ve de frente.
 
Su madre se inquieta de verla siempre sola, a veces hablando con ella misma. Le preocupa que no tenga a nadie más con quien conviva.
 
La mamá por las noches entra a su cuarto para ver como está, para darle las buenas noches. Siempre la encuentra sentada pintando o escribiendo, tan absorta está en su arte, que poca atención le pone a su madre, quién solo la saluda y le desea dulces sueños, cerrando la puerta con esa angustia que nace de nuevo; angustia por ver a su niña tan sola, tan metida en su propio mundo.
 
La hija en su cuarto solo voltea a ver como su mama cierra la puerta y de nuevo continúa con sus letras. Mientras a su lado esperan pacientes un policía corrupto, un asesino maniaco, una abuela sonriente sin dientes, una bella enfermera con los senos mutilados, un ser de dos cabezas, un hermoso niño sin un brazo, un hombre lobo con una estaca clavada en un hombro, un vampiro chorreando sangre, un ogro con un mazo en la mano, un payaso con el maquillaje ensangrentado, una enfermera limándose las uñas mientras tiene entre sus piernas una cabeza cercenada…
 
Todos sentados alrededor de ella, pacientes, callados. Todos atentos a su menor movimiento, esperando a que ella les de vida en algunos de sus cuentos, esperando a ser elegidos para aparecer en alguno de sus cuadros.
 
Son seres que viven acompañándola siempre, hablando con ella solo cuando ella se los permite. Porque la mayoría de las veces… Ella esta fastidiada de vivir rodeada de tanta gente.
 
 
 
 
 

lunes, 24 de marzo de 2014

En el reino animal...

Por la calle se aprecia un dulce cantar, es el de un jilguero del que es imposible no detenerse un momento para poderlo escuchar, sus diferentes cantos se adaptan al estado de animo de todo aquel que lo oye cantar, como si fueran odas dedicadas al sentir de cada uno de los que por ahí puedan pasar.

El ave fue traída por encargo desde muy lejos, ahora vive en las montañas, en un pequeño pueblo en donde todos los pobladores se dan un momento en el día para poder pasar por la casa donde nace ese cantar, la tienen en una elegante jaula colgada afuera de una gran ventana, en una casa que da a las montañas.

Lo que nadie sabe es que el pájaro dedica todas sus notas, todos son cantos de reproche, al viento porque le envidia su capacidad de libremente viajar, a las nubes les reclama el verlas libres flotar, al sol por ir y venir cada día sin que nadie se lo impida, a las aves que ve pasar les canta su disgusto de verlas libremente volar...

Uno de tantos días en que estaban limpiando su jaula vio una oportunidad y la aprovecho, dejaron mal cerrada la puerta de su jaula y partió hacia la libertad, hacia esa libertad a la que tanto le cantaba, a la que tanto celaba a todos aquellos que por fuera de su jaula pasaban...

Voló, voló y voló, sintiendo como el aire se colaba entre sus plumas, abriendo su pico para beber toda esa sensación que le llegaba de golpe, estiro sus alas como nunca lo había hecho, planeo como su instinto se lo indicó, gozo, cantó y voló hasta que se cansó, se posó en lo alto de un árbol y trinó como nunca lo había hecho, porque ahora no era de reclamo, su canto ahora era de triunfo, más claro, con más sentimiento, sin barrotes que obstruyeran sus sentidos, ahora era un ave en libertad cantándole al viento...

Vio partir al sol y conoció por primera vez a la luna, jamás la había visto por qué su jaula la tapaban cuando se metía el sol.

Se quedó maravillado de la elegancia del manto de su suave luz con que todo lo cubría, de las estrellas que brillaban como un cortejo de bellas damas acompañando a su reina.

Con la luna llego el frio, la temperatura empezó a bajar rápidamente, el viento amable se convirtió en un viento helado que en todos lados se colaba, el jilguero emocionado no dejaba de disfrutar todas esas nuevas sensaciones que estaba conociendo, que estaba sintiendo, junto con la luna jamás había conocido el frio, su jaula era metida por las tardes a la cálida casa, con temperatura controlada, con una manta cubriendo por completo su pajarera, era la primera vez que sentía en sus huesos lo que era la naturaleza...

Ahora estaba en lo alto de un árbol, en una rama expuesto a todo a lo que siempre le cantara, a lo que siempre envidiara, a lo que siempre añoraba, a esa libertad que nunca había conocido, a esa libertad con la que siempre soñó, con la que siempre pensó que era lo mejor para él…

Estaba solo, esponjando sus plumas buscando algo de calor, el viento cada vez soplaba más fuerte, cada vez más helado, no se veía nada en las ramas de ese árbol, solo un pájaro que se aferraba con sus pequeñas garras al tronco, garras que no fueron hechas para eso, garras que nunca fueron preparadas para eso... Las horas pasaron, la temperatura bajo más hasta que el nuevo día empezó a nacer, los primeros rayos del sol cortaba en tajos el frio viento que aún quedaba, poco a poco la temperatura subió, las aves acostumbradas al frio salieron de sus nidos, empezaron a escucharse los canticos de las diferentes aves, el sol salió por completo saludando a todos los que se encontraban despiertos, buscando escuchar ese canto que lo siempre lo saludaba por las mañanas y que por primera vez no escucho…

Del jilguero ya no se supo nada, ya no se escuchó de nuevo, los aldeanos extrañaron su canto, su dueña estaba inconsolable, era su única compañía, esa ave era quien le daba calor a su vida. Muchos la consolaban diciéndole que tal vez seguía cantándole a su nueva libertad, pero en el fondo todos sabían que era una ave que estaba hecha para cantar, para ser cuidada, para ser honrada, para ser admirada, no estaba preparada para ser liberada.

El jilguero siempre deseo el volar de las aves que fueron hechas para cazar, envidio al viento que fue hecho para vagar sin un hogar permanente, celó al sol que fue creado para vivir errante en el espacio viendo flotar a su lado los mundos que se crearon muy a su pesar.

Era un ave que ya tenía su propia libertad en un entorno ganado por su virtud de cantar, tenía su propio nicho para ser admirada, alimentada y cuidada solo por la esperanza de poderla escuchar, sin exigirle nada más, sin obligarle a nada más...

Cuando tuvo la oportunidad voló hacia nuevos horizontes sin nunca mirar atrás, perdida en un instinto de libertad que no le iba a permitir el regresar. Era solo un bello animal que no tenía forma de recapacitar, de pensar, de analizar que cuando se tiene todo, no se debe buscar una felicidad en base de lo que tienen los demás, de entender que no es necesario el vivir envidiando lo que tienen los demás, de aprender a vivir con lo que se tiene, sin buscar siempre tener algo más. Vivió una vida inconforme, irracional, algo que solo pasa... En el reino animal.



#Relato, #Cuento, #Jilguero


jueves, 20 de febrero de 2014

Puedo soportar...

El saber que a mi lado ya no estas, el tener que guardar la comida que por costumbre cocino de más. El seguir dejando sin usar el lado de la cama en el que ya no estas, el esperar el final de las novelas que te gustaban más. El continuar regando unas plantas, platicándoles en voz baja, como siempre lo hacías, cuando me decías, que así era la forma como en realidad crecían. 
 
Puedo soportar, el encontrarme con antiguos amigos de los que el destino aparto nuestros caminos; el tener que saludarles, en lo posible esquivarles, para no darles el tiempo de preguntarme como esta mi mujer... 
 
Puedo soportar, el tener que tomar la difícil decisión de buscar combinar los pantalones con las camisas, los tenis o zapatos, sombrero o peinado; que complicado resulta cuando no tienes quien te los elija, con tan solo una sonrisa... 
 
Puedo soportar, el tener que escuchar tu voz, en los mensajes que dejabas en mi buzón; imposibles de borrar, imposible dejarlos de escuchar. 
 
Puedo soportar, la vista fija de cientos de muñecos acomodados en toda la casa, preguntándome eternamente en donde estas; cada uno representando un momento especial, una fecha que recordar, un aniversario que celebrar o solo el placer de a tu lado estar. 
 
Lo que no puedo soportar, es el ver al perro echado a mi lado, por las tardes, siempre a la misma hora, siempre atento a la puerta, esperando a que regreses, moviendo la cola con cada ruido que de la calle le llegue. ¿Cómo le puedo explicar que partiste, cuando nos amábamos mas, a este fiel animal?, Como decirle que un trágico accidente termino... Con este amor ejemplar.
 
 
 
 
 




miércoles, 12 de febrero de 2014

La Recepcionista...

Es la primera sonrisa que recibe a todos los que llegan a esa gran oficina, es la recepcionista, una persona de trato muy amable, siempre sonriente, es muy grato escucharla cuando por teléfono te atiende...
 
Nunca ha sobresalido por su inteligencia, es una de esas personas que no necesitan ser tan inteligentes para poder ganarse a la gente, cada rincón de esta vida tiene diversas aristas, todas distintas, todas variadas, como un enorme rompecabezas donde cada pieza es diferente para poder acoplarse todas plenamente, diferencias que no hacen más o menos importantes a los seres, solo los hacen diferentes...
 
Eternamente sonriente, para algunos la sonrisa es la mejor careta, el modo más sabio para ocultar las tristezas...
 
Tiene ya diez años trabajando para esa empresa, ya está llegando a los cuarenta, una ancianidad en el mundo empresarial, ha sentido mucha presión, más de una quiere su lugar empezando por su jefe que la quiere reemplazar, por su antigüedad no la pueden despedir, el costo de un despido para la empresa seria elevado, la táctica que su jefe aplica es el presionarla para obligarla a renunciar.
 
Su superior es un tipo hosco, presuntuoso, siempre anda enamorando a todas las asistentes, es conocido por sus innumerables aventuras, por su falta de ética, por tomar decisiones sin pensar con la cabeza, por dejarse llevar pensando con la bragueta. La presión que tiene sobre ella es mucha, se ha quedado sin uñas por mordérselas por ansiedad, sus compañeras la ha escuchado llorar encerrada en el baño, la depresión con su belleza está acabando.
 
La necesidad le obliga a seguir aguantando, ella no le tiene miedo al hambre, si estuviera sola nada de eso aguantaría pero tiene una hija que vale mucho más, que dejarse vencer por los caprichos del enfermo ser…
 
Ahora le han cargado más el trabajo, le han dado responsabilidades de otro departamento, movimientos contables de los que no tiene conocimiento, sencillos para quienes tengan principios  de contabilidad, completamente extraños para quien no acabo la escuela elemental.
 
Le entregan papeles y más papeles, con un limitado tiempo de respuesta, siente como la impotencia de su cuerpo se apodera, aquellas simples hojas le pesan más que si fueran de metal, encrucijadas que carcomen su capacidad mental...
 
Termino todo lo que le asignaron, le llevo una semana hacerlo, tomo todos los documentos ordenados en carpetas y partió al privado de su jefe, toco la puerta, después de un buen rato esperar le permitieron entrar, paso, cerró la puerta, dejo todo en el escritorio quedándose parada sin decir palabra, viendo como empezaban a revisar todos los reportes, sin verla, sin invitarla a sentarse, sin saludarle...
 
Según avanzaba la revisión vio como el rostro del juez escudriñador empezó a cambiar, se veía como se enrojecía su calva incipiente, un par de hojas más y un manotazo en el escritorio dio, como un martillo en un tribunal, como dictando una sentencia de muerte al acusado grito… ¡Esta todo mal! ¡Se te dijo mil veces cual era el criterio que tenías que manejar, cuáles eran los montos de referencia, los índices que tenías que respetar y nada de esto esta correcto!
 
Ella con un nudo en la garganta aclaro... Pero si todo lo hice de acuerdo al parámetro de precios que me dieron, use el que me diste, el mismo que use todo el mes pasado...
 
¡Pero que torpe eres! ¡Tienes diez años trabajando en este departamento, sabes perfectamente que cada mes hay un ajuste de estándares, cada mes se entrega los nuevos parámetros, no puedes usar el mismo del mes pasado! ¡¿Cuál es el problema contigo que no entiendes cosas tan básicas como esto?! ¡Razona más un maldito animal!...
 
Eso basto para acabarla de derrumbar, llevándose una mano a la boca, con palabras temblorosas le contesto... Sabes perfectamente que siempre he estado en recepción, todos estos años solo atendí  gente, nunca tuve manejo de expedientes, no tengo experiencia con inventarios, ¿porque me haces esto? tengo casi diez años trabajando para ti, nunca te he pedido nada, nunca te he reclamado nada, todo lo he aceptado, a nada me he negado, ¿porque me tratas como un mueble más que intentas cambiar ahora que pretendes toda tu oficina remodelar? ¡Que es lo que por tus venas corre que no tienes el menor sentimiento, acabas con las personas sin tener remordimiento!...
 
Soltando todo lo que tenía clavado en lo más hondo de su alma saco con esas palabras la poca fuerza que le quedaba, se derrumbó llorando sobre una silla, con su cara perdida entre sus manos, encorvada, vencida.
 
Él se le quedo mirando y sin el menor gesto de arrepentimiento le dijo en tono despectivo... ¡Si no puedes cumplir en tu empleo dale la oportunidad a quien si pueda hacerlo, llévate todo esto y empieza de nuevo!
 
Y sin decir nada más salió de la oficina, ella no podía creer lo que había escuchado, no quería creerlo, le era imposible, así se quedó, llorando desconsolada, le tomo veinte minutos dejar de hacerlo, se levantó, sus ropas arreglo, tomo los documentos, se limpió como pudo el maquillaje y salió de ahí para pasar al baño, fue a arreglarse, viéndose al espejo mientras corregía el rímel, se maquillaba de nuevo, analizando al reflejo que fijamente la veía, las arrugas que le confirmaban que no era más una niña, las canas que se asomaban bajo la capa de tinte, las arrugas que se formaban en su hermoso cuello, los ojos rojos por el llanto tenían ahora una mirada decidida, se daba cuenta que en esa empresa con lágrimas nada arreglaría...
 
Salió del baño, fue a su lugar, acomodo los papeles y sin decir más de nuevo todo el trabajo lo volvió a empezar...
 
Termino la jornada, preparo sus cosas y a su casa partió, no había nada que la consolara más que ver la sonrisa de su hija, paso por ella con una vecina que todas las tardes se la cuidaba, llegaron a su casa, repasaron la tarea, preparo la cena, las penas por un momento fueron olvidadas, superadas por mucho por esa sonrisa traviesa, no había nada que se comparara en este mundo al placer de ver a su hija contenta...
 
Terminaron de cenar, recogieron los platos, limpiaron la mesa, pasaron al living a ver un rato la novela, para las nueve en punto ya estaba su hija acostada, le dio la bendición, rezaron un poco, espero hasta que quedara dormida, salió de su cuarto cerrando despacio la puerta...
 
Se metió a bañar, se puso una ligera bata, tomo el teléfono e hizo una llamada... Ya puedes subir, ya está dormida.
 
Hablaba con el padre de su hija, él no tenía contacto con la niña, no le interesaba tenerlo, solo quería tener a su disposición a la Madre, cada que quisiera, cada vez que se le antojara, cuando de sus otros juguetes se aburría... A cambio le daba mes a mes para los gastos de la escuela, para el departamento que habitaban, para todos esos gustos que a su hija le encantaban.
 
Tocaron la puerta, ella abrió… ¿Por qué tardaste tanto? ¿También para acostar una niña se te complican las cosas? Le grito esa voz que por diez años siempre la humillo y haciéndola a un lado con la mano a la recamara de ella se dirigió…
 
Ella como siempre sin decir lo dejo pasar, pero ya no con la misma mirada, mientras caminaba tras el recordaba cuando era la nueva empleada, como para su jefe se convirtió en un trofeo más para colgar en la pared de su orgullo personal, ella lo acepto porque cuando se lo proponía era realmente encantador, nunca esperaron que de inmediato se fuera a embarazar…
 
Nadie sabía que tenían una relación, ella a todos sus conocidos les comento que el padre de su hija era un ex novio que a la guerra partió, que nunca regreso. Esas visitas solo eran conocidas por ellos dos.
 
Entraron al cuarto, él se desnudó, sin verla, sin decirle nada, para el ella solo era su ramera, una prostituta que no valía la pena ni el sacar su billetera, se acostó en la cama, cerrando los ojos, esperando sentir su boca dándole el servicio, tal como previamente se lo había instruido.
 
Sintió como ella se subía a la cama, como se sentaba en sus piernas, como siempre lo hacía, preparándose para hacer lo único para lo que realmente servía…
 
 Él estaba listo para sentir su boca haciendo su impecable trabajo cuando sintió algo que no eran sus labios, abrió los ojos justo cuando vio su virilidad perder de tajo, vio como nunca espantado que en una mano ella tenía su miembro y en la otra un cuchillo afilado, el pavor se apodero de su cuerpo, de su cabeza, de su lengua, cuando el shock le permitió gritar ya era demasiado tarde, un segundo ataque ya estaba en su cuerpo plantado, como un pequeño brazo el mango del cuchillo de su pecho salía, mientras la sangre del corazón trozado brotaba imparable, así murió, viendo el techo, con una mano en un vano intento de zafarse del instrumento que cumplió la sentencia que esa tarde le habían dictado…
 
Ella vio su obra terminada, después, con toda calma, saco las bolsas de plástico que tenía debajo de la cama, jalo el cadáver al baño, con todo y sabanas, lo puso en la bañera, trajo una sierra y con meticulosa paciencia ese cuerpo empezó a desmembrar, no tenía prisa, tenía toda la noche para hacerlo, para poner cada parte en bolsas aparte, a las manos le corto las huellas dactilares, a la cara le desprendió la piel, le quito los trabajos dentales, una parte iba al rio, otra a tiraderos, algunos más al bosque, otros al triturador de la cocina…
 
Esta tarde había aprendido que si te lo propones puedes hacer cualquier cosa, aunque no hayas estudiado contabilidad anteriormente, aunque nunca hayas matado a nadie… Previamente.
Que leer, recomendable, lectura

sábado, 8 de febrero de 2014

Fijaciones...

Es una mujer muy guapa, con el síndrome de las solteras que pasan de los treinta sintiéndose quedada, todas sus amigas ya están casadas, juntadas o divorciadas, la mayoría con hijos, por sus padres, amigas, colegas, vecinos se siente presionada, todos tienen la manía de preguntarle cuando se casa...
 
Vive en una ciudad en donde vivir por siempre soltera no es una opción certera, ha buscado intensamente el tener una pareja permanente, cuando conoce a alguien se entrega plenamente, ciegamente, apasionadamente... Equivocadamente.
 
Sus frágiles y fugases amoríos duran tan poco que nunca conoce realmente a sus parejas, pero duran lo suficiente para llenarla de pena,  siempre tropezando con la misma piedra, siempre cometiendo los mismos errores, sus nuevos inicios invariablemente son los mismos principios...
 
Desesperada busca tener una pareja, comprometerse y casarse, ha intentado conseguirlo muchas veces, últimamente se ha dado cuenta que le llegan muchas oportunidades, con todos lo intenta, no quiere dejar pasar ninguna oportunidad, segura esta de que así lo conseguirá.
 
Esta tan encerrada en su propio ideal que no se ha dado cuenta del prejuicio de los demás, ya todos los solteros conocen su fijación, saben que con solo con llegar con una flor dándole una vana esperanza, pueden tranquilamente... Llevársela a la cama.
 
 
 





jueves, 30 de enero de 2014

Un dia diferente a los demas.


Hoy ha decidido hacer de ese nuevo día algo diferente a lo de siempre, ya aparece el alba, ¡A despejarse, a levantarse! Que hoy es un día de cambios, ¡Hoy va a ser un día diferente a los demás!...
 
Con esa consigna se levanta, puntual e infaltable la ida al baño, el vistazo al espejo, para ver qué tan viejos hoy estamos.
 
De vuelta a la cama, los cinco minutos obligados para meditar el vestuario, levantarse de nuevo, de nuevo al baño.
 
Bajo regaderas, con su respectivo canto, es un nuevo día, hoy todo va a ser diferente...
 
La acicalada mañanera con sus minutos respectivos, para el hombre sobrados, para la mujer siempre limitados, el desayuno rápido... Y al trabajo.
 
¡Hoy es un día diferente, hoy todo va a ser diferente, hoy va a ser un día diferente a los demás! Con esta consigna como insignia en todo el camino, saludando a toda la gente, con una contagiosa determinación, brillando, sonriente, seguro.
 
Llega al trabajo, saludando colegas, toma su puesto, empieza pendientes...
 
¡Hoy es el día, hoy va a ser un día diferente a los demás! se dice animoso, termina pendientes, actualiza el trabajo, sigue adelante, atiende clientes.
 
Llega la hora de la comida, sigue brillando, con compañeros a la cafetería de la esquina, piden el menú ejecutivo, el que te dan de todo, el mismo de siempre...
 
Comen de prisa, el tiempo medido, regresan a la oficina, sigue sonriente.
 
¡Hoy va a ser un día diferente, hoy aún puede ser ese día diferente a los demás!.
 
Las horas pasan, ya es media tarde, cerró nuevas operaciones, felicitaciones del jefe, felices clientes, igual que siempre...
 
Se acerca la hora de la salida, se prepara para salir, aun el día no ha terminado, ¡Aún puede ser un día diferente a los demás!.
 
Llega la hora de la partida, la despedida de los colegas, pasa por la novia, la acompaña a su casa, ven la tele, algunos abrazos, sin mucha pasión, después del trabajo ambos cansados de tanta tensión...
 
Se despide con un beso, ve el reloj, llega a su casa, fue un día agotador, ve de nuevo la hora, el día termino.
 
Pero no importa, mañana será, está seguro que mañana si será ese día mejor, ese día diferente a lo de siempre, distinto. Duerme seguro que mañana si será… ¡Ese día diferente a los demás!.
 
 
 
 
 
 


martes, 19 de noviembre de 2013

Un dia diferente a los demas...

Hoy ha decidido hacer de ese nuevo día algo diferente a lo de siempre, ya aparece el alba, ¡A despejarse, a levantarse! Que hoy es un día de cambios, ¡Hoy va a ser un día diferente a los demás!...
 
Con esa consigna se levanta, puntual e infaltable la ida al baño, el vistazo al espejo, para ver qué tan viejos hoy estamos...
 
De vuelta a la cama, los cinco minutos obligados para meditar el vestuario, levantarse de nuevo, de nuevo al baño...
 
Bajo regaderas, con su respectivo canto, es un nuevo día, hoy todo va a ser diferente...
 
La acicalada mañanera con sus minutos respectivos, para el hombre sobrados, para la mujer siempre limitados, el desayuno rápido... Y al trabajo.
 
¡Hoy es un día diferente, hoy todo va a ser diferente! Con esta consigna como insignia en todo el camino, saludando a toda la gente, con una contagiosa determinación, brillando, sonriente, seguro.
 
Llega al trabajo, saludando colegas, toma su puesto, empieza pendientes...
 
¡Hoy es el día, hoy todo va a ser diferente! Se dice animoso, termina pendientes, actualiza el trabajo, sigue adelante, atiende clientes...
 
Llega la hora de la comida, sigue brillando, con compañeros a la cafetería de la esquina, piden el menú ejecutivo, el que te dan de todo, el mismo de siempre...
 
Comen de prisa, el tiempo medido, regresan a la oficina, sigue sonriente.
 
¡Hoy va a ser un día diferente, hoy aún puede ser ese día diferente a los demás!...
 
Las horas pasan, ya es media tarde, cerró nuevas operaciones, felicitaciones del jefe, felices clientes, igual que siempre...
 
Se acerca la hora de la salida, se prepara para salir, aun el día no ha terminado, ¡aún puede ser un día diferente a los demás!.
 
Llega la hora de la partida, la despedida de los colegas, pasa por la novia, la acompaña a su casa, ven la tele, algunos abrazos, sin mucha pasión, después del trabajo ambos cansados de tanta tensión...
 
Se despide con un beso, ve el reloj, llega a su casa, fue un día agotador, ve de nuevo la hora, el día termino...
 
Pero no importa, mañana será, está seguro que mañana si será ese día mejor, ese día diferente a lo de siempre, distinto. Duerme seguro que mañana si será… ¡Ese día diferente a los demás!.