viernes, 28 de febrero de 2014

Frustraciones...

Estaba en la esquina parada, esperando el colectivo en esa gran avenida, en una mano llevaba los documentos de su despido, después de quince años de trabajar en la misma empresa le toco recorte de personal, era madre soltera, con el pago pendiente de su renta, de la escuela, con su madre enferma de cáncer esperándola a ella...
 
En la otra mano traía a su hijo de seis años quien sostenía su pelota favorita, inquieto como lo dicta su edad, brincando, cantando, jaloneando a su madre, haciendo de todo para llamar la atención.
 
¡Ya estate quieto! le grita a su vástago desquitando esa frustración que la está carcomiendo.
 
¡Mami, quiero ir al baño! ¿Falta mucho?...
 
¡Deja de estar fastidiando! Le grita jalándolo violentamente, sin meditarlo, sin pensarlo, reaccionando como todos los de esta especie que se desquitan con quien menos la culpa tiene, con los más indefensos, con quien todo le perdona…
 
El niño espantado se le queda viendo, asustado por el grito, lastimado en su pequeño hombro, su boquita empezó a temblar y con un gran sentimiento empezó a llorar.
 
La madre lo volteo a ver para solo gritarle de nuevo... ¡Deja de llorar! que te voy a dar una buena para que tengas en verdad por qué llorar…
 
El niño al ver su determinación callo, pero sus lágrimas no dejaron de caer.
 
Ella se concentró de nuevo en los papeles de despido que traía, por quince años de entrega total le daban el mínimo de indemnización, ¿Ahora qué voy a hacer? Sentía que su mundo se le estaba cayendo en pedazos, que su vida perdía sentido.
 
El niño de nuevo empezó a estar inquieto, brincaba en el mismo lugar, giraba en de un lado a otro, se paraba, se agachaba, la mama cansada de los tirones lo soltó.
 
Ahora sosteniendo con ambas manos el legajo de hojas que le habían entregado leyó una vez más lo mil veces ya leído, la carta del Director General agradeciéndole su fidelidad, la del Jefe de Personal agradeciéndole su empeño, la de la Auxiliar de Recursos Humanos informándole lo que le tocaba, la relación de pagos que le correspondía, sentía como una gran amargura se apoderaba de su cuerpo, sentía como se le acaba el mundo, sentía que su vida ya no tenía sentido...
 
Por encima de las hojas alcanzo a ver como una pelota rebotaba hacia la mitad de la avenida, una pelota igual a la que traía su hijo, absorta estaba en sus lamentaciones que no reacciono a tiempo, seguía sosteniendo los papeles con ambas manos viendo por encima de ellos, vio aparecer tras la  pelota a una cabellera pelirroja, toda alborotada, igual que la del niño que tenía a su lado, vio como riendo la alcanzaba, vio como con un rechinido de llantas un pesado camión lo arrollaba...
 
Todo pasó en milésimas de segundo, sus manos soltaron los papeles, sus piernas perdieron su fuerza, su grito desgarro la calle, su vida... Ahora en realidad había perdido sentido.
 
 



jueves, 27 de febrero de 2014

Instintos...

El sol va saliendo, extendiendo su claridad por toda la ciudad, rayos de luz que van borrando las sombras de la noche, rayos de luz que evidencian los abusos de la noche...

En una esquina se empieza a vislumbrar a una mujer sentada, mal vestida, con rastros en todo su cuerpo del mendigar por las calles, con su cabeza en la pared recargada, profundamente dormida con un bebe en su regazo, despierto, jugando con una cobija con la que estaba medio tapado.
 
Ella tiene en los brazos cicatrices causadas por múltiples heridas provocadas por las jeringas que le dan sus fugas constantes de este mundo, drogadicta desde los trece años cuando fue violada por su padrastro, cuando fue lanzada a la calle, cuando fue olvidada hasta por su propia madre.
 
Su vida ha sido una constante vagancia, prostituyéndose cuando la necesidad se lo exigía, drogándose para que su vida tuviera sentido, por sus pies pasaron muchas calles, por sus piernas muchos hombres, por sus manos diversas drogas, por su mente... Solo vagos recuerdos.
 
Tiene la mirada vidriosa, con sus ojos a medio cerrar, le faltan dientes causados por la falta de higiene, su cara llena de cicatrices de viejas heridas por disputas de esquinas, por transacciones mal acordadas, por malas negociaciones con sus clientes ocasionales.
 
Costras de mugre llenan su cuerpo, olores pestilentes marcando un rastro que nadie sigue, por lo menos de nadie que la estime...
 
Ella no recuerda ni su propio nombre, su cama es la primera banca que se encuentre al morir el día, no es propietaria ni de unos cartones que la cubran por las noches...
 
Poco a poco empieza a despertar, forzada por la luz del sol que le da de lleno, abre los ojos ve la criatura, un fuerte olor le indica que tiene que cambiarla...
 
Esta huyendo con ese pago que fue dado por una adicta a su proveedor, el niño era el pago de una transacción, ella se dio cuenta, era con su mismo vendedor, estaba por inyectarse cuando un suspiro de coherencia le llego a la cabeza, estaba ya muy dañada de tantos excesos con sustancias tan variadas, de todo había probado, a todo le metía, pero en algún lado aún quedaba algo de esa niña que fue tan lastimada, le llegaron los amargos recuerdos, de todo lo que había pasado, se vio las manos, vio la jeringa ya lista, vio al niño limpio e inocente y en ese momento supo que algo tenía que hacer...
 
Quien llevaba al niño estaba muy ocupada negociando la cantidad de heroína que iba a recibir, estaba encerrada con el proveedor en una recamara, pagando con su cuerpo el favor que le estaban haciendo al recibir como pago algo diferente a dinero.
 
Ella tomo al niño, tomo la maleta con pañales que llevaba y sin pensarlo dos veces corrió a la calle, iba temblando, por la adrenalina, por la falta de su dosis, por el llanto que desde lo más profundo de su alma le salía, abrazaba a ese niño como si fuera su hijo, era de nuevo esa niña de trece años abrazando a su muñeca más querida, era de nuevo un alma sin malicia que solo buscaba proteger a quien estaba más indefenso que ella, siempre todos la pisotearon, ahora ella sentía ese poder de defender a alguien, un instinto que nunca había sentido, un instinto aún más fuerte que su propia adicción, dejo la dosis que tenía preparada tirada, cuando unas horas antes mataba por conservar algo así...
 
Dejo de correr cuando sus piernas no dieron más, los años de pésima alimentación no reconocían la buena intención, no tenía energías con que sostener esa fuga desesperada, bajo su ritmo, siguió caminando hasta caer agotada, hasta que el cansancio domino su mente...
 
Ahora estaba despierta, iluminada por ese nuevo día, con un niño en brazos que necesitaba urgente ser cambiado, nunca en su vida lo había hecho, nunca se había hecho cargo de nadie, nunca había tenido a un bebe en brazos antes...
 
Pero al igual que los animales que nunca fueron instruidos para ser padres tuvo un instinto que la fue dirigiendo, se fijó como estaba armado el pañal que tenía y siguiendo esto puso el nuevo, limpio el excremento con unas toallas húmedas que encontró en el interior de la mochila y le dio de comer con una mamila que ya estaba preparada.
 
Sentada en la calle estaba, dándole de comer, balanceándose mientras lo hacía, susurrándole una tonada que no se explicaba de donde la sabía...
 
Termino de darle de comer y se preparó para seguir su camino, sabía que la estaban buscando, no podía ir a ningún lugar de los que acostumbraba frecuentar, estaba perdida en una ciudad donde había vivido toda su vida...
 
Paso frente a una aparador, vio lo que su cruel reflejo le reclamo, veía a una persona con el pelo revuelto, pegado en una masa por la suciedad de meses sin bañar, vio una cara sucia, manchada, demacrada sobre un suéter roto en el área de los codos, despintado y manchado por las huellas de la calle, una falda rota y sin un color definido, unos tenis igual de desgastados, uno diferente al otro...
 
Vio como esa figura sostenía a un niño con un rostro inocente que plácidamente dormía ahora cobijado con una manta limpia, manta que resaltaba en unas manos sucias con las uñas negras, largas, manchadas,...
 
No sabía que podía hacer, ni imaginarse en acudir a la policía, había sido tantas veces levantada por drogarse en las calles que tenía pavor de pensar en tan solo acercarse, pasaba frente a una iglesia pero tampoco era una opción, cuando de niña vagaba por las calles conoció a varios niños que eran solicitados por los sacerdotes que estaban al frente de esas iglesias, solicitados para darle rienda suelta a sus más bajas pasiones, después simplemente eran regresados a las calles, muchas veces sin pagarles lo que les había prometido...
 
Paso frente a una escuela, la misma a la que anteriormente había ido por que le daban de comer las sobras que quedaban del comedor, llego por la puerta de la bodega, busco a su amiga, la misma que siempre le había tendido una mano, la misma que tantas veces intento llevarla a rehabilitación, la misma que nunca la dejo de ver como otra persona más...
 
Ella era una ex religiosa que decepcionada de su propia iglesia había renunciado a ella, ahora ella por su parte daba lo que pensaba que Dios esperaba de cada uno de sus hijos, el hacer el bien sin mirar a quien, todo el mundo la conocía como la Hermana María.
 
La encontró como siempre, dándole de comer a los que no tenían con que pagar sus alimentos, temerosa confirmo que no hubiera nadie que la conociera, nadie que pudiera delatar en donde se encontraba, sabía que ahora su vida nada valía...
 
Espero a que estuviera sola escondida en unos botes de basura, cuando vio la oportunidad se acercó... ¡Hermana María!, la religiosa volteo y su cara palideció cuando la vio cargando esa criatura.
 
¿Pero qué has hecho? ¿De dónde has sacado ese niño? qué barbaridad has hecho...
 
Ella le conto lo que había sucedido, como había escuchado la transacción que se hacía y como había decidido huir con el niño, la Hermana María la escucho asombrada, nadie como ella sabía de cómo todos la daban como un ser perdido, sin futuro, sin esperanza alguna de rehabilitarse y ahí estaba, dándole el mejor ejemplo de como la bondad de las personas está más allá de la forma de comportarse, de cómo vives, de cómo sufres, con una mano tapándose la boca la escuchaba sintiendo como un nudo en la garganta se le formaba...
 
Tomo al bebe, confirmó que estaba bien, estaba despertando reclamando de nuevo alimento, la Hermana María preparo un nuevo biberón con las cosas que venían en la maleta, explicándole detalladamente como se hacía, le paso al bebe para permitirle darle de comer, fue a cerrar el comedor y juntos partieron a la casa de la ex religiosa.
 
Ahí la baño, prácticamente la rapo, no había mucho cabello que rescatar, le corto las uñas, le dio ropa limpia, se asombró de cómo un poco de cuidado y atención puede hacer tanto por una persona que ha sido completamente abandonada, los acomodo en una recamara y les dejo dormir...
 
La Hermana María no supo de inmediato que hacer, sabía que tenía que dar parte a la policía, pero también sabía que ese niño era la única esperanza para rescatar a esa mujer tan maltratada por la vida, decidió darle una oportunidad a quien le dio esa oportunidad a una vida que apenas comenzaba, no iba a dar parte hasta que ese niño le diera la fuerza para poder rehabilitarse, hasta que esa criatura diera el nuevo renacer a quien para muchos era una muerta en vida.
 
La fuerza de voluntad padece ante el terror de la abstinencia, los temblores atacaron a ese cuerpo que reclamaba las drogas que por tantos años formaron parte de su ser, temblores incontrolables con temperaturas que mantenían empapada de sudor a esa mujer, que por primera vez veía al mundo sin tener nublada su mente, dándose fuerzas con ese niño en sus brazos, dándose valor con ese nuevo instinto maternal que la hizo levantar, reaccionar, por primera vez buscar por la vida caminar...
 
Paso una semana que fue la peor que recordara, la Hermana María nunca se separó de su lado, con tratamientos, cuidados y paciencia poco a poco se fue descontaminando ese cuerpo, el nuevo cabello ya empezaba a crecer, el cuidado y alimento le hizo ganar peso, el brillo regreso a sus ojos, la conciencia del tipo de vida que llevaba le daba más fuerzas para continuar con la abstinencia...
 
El tiempo pasaba, la Hermana María sabía que tenía que dar parte a la policía, reportar a ese niño rescatado de ese trágico destino, tenía que hacerlo, podría meterse en problemas por no reportarlo a tiempo, pero era tan milagrosa la recuperación de esa madre sustituta que tenía sentimientos encontrados, era cierto que se estaba recuperando de la adicción tan tremenda que tenía, pero también era cierto que no contaba con nada para poder hacerse responsable de ese crio...
 
Llevaba ya un mes con este conflicto, ya la buena alimentación, el dormir a sus horas, el no tocar las drogas habían dado un sentido positivo a esa mujer, las huellas imborrables de su pasado seguían en sus brazos, pero una sonrisa siempre presente opacaban esas huellas presentes.
 
La criatura también iba ganando peso, ya reconocía a esas dos madres sustitutas, no hay nada que mueva más el alma que la sonrisa un bebe cuando reconoce a alguien, no hay nada que se compare, menos para quien nunca había recibido una muestra de cariño, menos para alguien que había decidido dar su vida a Dios renunciando a ser madre, fue un sentimiento que nació en esas dos, a un mismo nivel, haciendo una complicidad que las unió aún más, una lazo que ya era imposible de romper.
 
Para la Hermana María ya se trataba de una hija que acababa de rescatar y de un nieto que acaba de conocer, instintos naturales que nacen del amor incondicional de una madre, de esas madres que no necesitan parir a los hijos para darles todo, para entregarles todo, para amarlos por sobre todo...
 
Cuando menos se dieron cuenta pasaron seis meses, la recuperación era ya casi total en ella, ya no sentía la menor necesidad de drogarse otra vez, ahora acompañaba a la Hermana María en sus labores caritativas, ayudaba en el comedor, repartían alimentos, recogían donativos, siempre con él bebe con ellas, siempre los tres como una compacta familia, ya todos estaban acostumbrados a verlos juntos, todos suponían que era su hija con su nieto, nadie hacia preguntas, no había por qué hacerlas.
 
De los recuerdos pasados poco era lo que podía rescatar, siempre vivió sumida en neblinas que opacaban su mente, siempre dopada, de las gentes que trataba recordaba muy poco, si las veía de nuevo seguro que a nadie reconocía... Por lo menos ella no.
 
Empezaron a visitar todos los refugios de drogadictos, de gente que vivía en las calles, les llevaban ropa, comida, ahora formaban parte de una fundación que dirigía la Hermana María, contaban con su propio centro de rehabilitación, buscaban sacar de las calles a quienes se dejaran rescatar, andaban por toda la ciudad.
 
Ella estaba muy cambiada, había subido de peso, andaba bien vestida, por lo menos con ropa limpia, adecuadamente peinada, con un brillo en la mirada, era muy difícil que alguien la reconociera... Pero no para quien había puesto precio a su cabeza.
 
El traficante nunca había olvidado la ofensa, sabía que no había salido de la ciudad, no tenía a donde ir, por lo que solo se armó de paciencia y espero el momento en que de nuevo apareciera, no faltó quien reconociera los tatuajes que ella tenía en los brazos y en el cuello, esos tatuajes que le hicieron cuando estuvo presa, tatuajes que nunca cambian... Aunque se esté bien alimentado.
 
La ubicaron, la siguieron, estuvieron por una semana cazándola, midiendo sus movimientos, ya ellas dos andaban sin el niño que se quedaba en una guardería esperando por su madre y abuela sustitutas, quienes la cazaban no sabían que aun tenia al niño.
 
Ella tenía mucho tiempo que se sentía mal, un día lunes muy temprano se sintió peor por lo que acudió al doctor en el servicio comunitario del hospital local, la reviso, le hizo hacerse unos análisis, le decía al médico que solo era anemia, que por tanto trabajar se olvidaba de comer, que solo dormía algunas horas, una enfermera le tomo varias muestras y se fue a su casa...
 
Nunca se imaginó que ese día la estaban esperando, los lunes era cuando acudía a entregar la comida en uno de los albergues, lo hacía sola, manejando una desvalijada camioneta que les habían prestado, no tenía licencia por lo que siempre andaba con mucho cuidado, muy despacio, acudía muy temprano, cuando no había tráfico, cuando las calles estaban solas, ese día por ir al hospital por primera vez en meses había faltado a su rutina, ese día sin saberlo había burlado al destino.
 
Paso una semana más, trabajando como siempre, la nueva familia hacia planes, la Hermana María tenía que arreglar la situación del niño, ahora la ligaba algo más que una actitud caritativa, ahora era un lazo familiar que quería formalizar, hizo llamadas, consulto funcionarios, cobro favores, chantajeo a políticos ambiciosos que buscaban mejorar su imagen, utilizo el gran poder que le dieron tantos años de ayudar desinteresadamente, de pensar siempre en el prójimo, de renunciar a una vida por buscar la mejoría de los demás, ahora era el momento de pensar en ella por primera vez, de aprovechar esa única oportunidad de tener a una familia propia, ahora que sentía lo que por decisión propia había renunciado muchos años atrás, la bendición de ser madre.
 
Los favores pendientes fueron cobrados, las presiones a los funcionarios tuvieron respuesta, el chantaje a los que traficaban por su imagen tuvo resultados, les dieron una cita para presentar su caso, un Abogado de lo familiar les dio mucha esperanza, no había denuncia por robo o extravío del niño por lo que se les facilitaban las cosas.
 
Llego otro lunes, día de entregar la comida, subió las cosas a la camioneta y partió al albergue, temprano como siempre, pero esta vez no iba sola, la Hermana María la estaba acompañando, era el día en que le daban los resultados en el hospital por lo que de ahí pensaban ir con el médico. Llegaron al albergue, como la Hermana María era quien manejaba llegaron un poco más tarde de lo normal, cuando ya había gente en las calles, cuando ya había tráfico en la ciudad, tuvieron que dar dos vueltas para poderse estacionar, ese día paso normal, una entrega más, dejaron la comida y partieron al hospital...
 
El doctor estaba ocupado por lo que no las pudo atender, solo les dejo recado que regresaran más tarde para explicarles del resultado de los análisis, ella decidió esperar, ya no tenía más entregas que realizar, la Hermana María ahí la dejo y salió para ver más pendientes.
 
El medico regreso y con ella hablo, estuvieron una hora hablando del resultado de los análisis, le entrego una receta con unas indicaciones y salió, antes hizo una llamada a la Hermana María avisándole que a la casa iba, ya en la calle avanzo una cuadra cuando sintió un golpe seco, todo se oscureció, nada supo hasta despertar por un baño de agua fría amarrada a una silla, en un cuarto con las ventanas tapiadas, con un tipo mal encarado viéndola de frente franqueada por otros dos, todos viéndola fijamente...
 
¡Que milagro princesa!, hace mucho que no te veo, justo desde que te desapareciste con algo que me pertenece… Y sin decir nada más en la cara la golpeo, tenía un guante puesto con un armazón que cubría los dedos, de fierro, cada golpe que le daba desfiguraba su cara, ella solo escupía sangre con pedazos de dientes, la nariz era ya una masa deforme de carne, la boca desecha, abierta...
 
¿En dónde está el niño? le preguntaban con cada golpe que le daban... No sé, lo deje cuando esa noche corría, me dio mucho miedo y lo deje en la puerta de una iglesia.
 
De nuevo un golpe, más sangre, su ojo derecho completamente cerrado por recibir tantos, de nuevo la pregunta, de nuevo le pegaron, ya tenía la cabeza colgando, navegando en la inconciencia, la despertaban con agua helada solo para desmayarla de nuevo, la misma macabra cadencia por horas recibida, la Hermana María ya la buscaba por toda la ciudad, preguntando en todos lados, angustiada por no saber en dónde estaba.
 
Cuando ya no despertó con los baños de agua fría la desamarraron y la dejaron tirada en una esquina, iban a esperar unas horas para que se recuperara para seguir con el interrogatorio, tenían que estar seguros de que en verdad ya no lo tenía, así les tomara el tiempo que les tomara, aun si fuera necesario el arrancarle toda la cara en pedazos, eran la consigna que ahora tenían.
 
Pasaron un par de horas y regresaron, ella seguía tirada, vestía una playera que ahora estaba manchada de sangre, su falda levantada dejaba ver sus piernas, ahora ya repuestas, torneadas por la buena alimentación, por caminar todos los días, esto lo notaron y de su falda la despojaron, le quitaron la ropa interior y entre los tres la empezaron a violar, primero el jefe, después los otros dos, se tomaron su tiempo, no tenían prisa, ella estaba desmayada por lo que su flácido cuerpo a sus bajas acciones cedía, la movían de lugar, la ponían en diferentes posiciones, se convirtió en un perverso juguete para esos tres enfermos de la mente, cuando termino el tercero de nuevo el jefe volvió a empezar...
 
Mientras la violaban se empezaron a drogar, turnándose cada vez, la movían de lugar como si solo fuera un mueble más, la imprudencia por verla desmayada y estar drogados tuvo su consecuencia, habían dejado una pistola junto a sus pantalones tirados, en su juego de estarla moviendo por toda la habitación nunca se dieron cuenta de que la pistola quedo bajo su cadera, cuando termino el que estaba en turno fue a la mesas donde estaban los otros dos, para seguir drogándose, para tomar las cervezas que habían llevado hasta ese lugar.
 
Cuando los tres estaban de espaldas, ella abrió su único ojo medio sano, tomo la pistola que sintió debajo de ella y disparo sin darle a nadie, todos se agacharon cuando oyeron el disparo, corrieron mientras ella disparaba de nuevo, ahora sentada, tomando la pistola con las dos manos, sin dejar de disparar hasta que a uno de ellos acertó, fue al jefe, al traficante que le dio de lleno en la cabeza, los otros dos cuando lo vieron caer salieron corriendo de la habitación, ella llorando dejo caer la mano con la pistola a un lado, lloraba por lo que le habían hecho, por como la habían violado, por como la habían golpeado, por la noticia que el médico le había dado...
 
Y sin pensarlo de nuevo levanto la pistola poniéndosela en la sien, con esa misma determinación y sin pensarlo más acciono el gatillo, un certero balazo entro por un lado de su cabeza saliendo por el otro, se fue de este mundo sin decir nada, sabía que mientras ella viviera nunca la iban a dejar en paz hasta saber que había pasado con el niño. Ella nunca les dijo que aún lo tenía, nunca les dio su actual dirección, nunca le pudieron sacar nada, se fue sin decir una palabra, ni a sus captores ni a la Hermana María, que no le pudo decir lo que le dijo el doctor cuando fue al Hospital... Que tenía cáncer en su fase terminal.
 



miércoles, 26 de febrero de 2014

Una mujer desesperada...

 
Manos nerviosas arreglando una cabellera que por naturaleza resuelta está a seguir desordenada.
 
Vestida elegante, preparada para esa ocasión especial que no llegara, por lo menos hoy, se alisa el vestido, se pinta, corrige mil veces lo ya corregido, el atuendo perfecto, el porte de Reyna.
 
Ve la hora una y otra vez, esperando la llamada que no llegara, busca mensajes que no encontrara, textos que no fueron escritos, ideas… Que solo la hacen vacilar.
 
El otoño ha llegado a su vida, acentuando una belleza que solo se da en la mujer madura, plena, completa.
 
De nuevo al teléfono, de nuevo a los textos, ¿Que pasa, que no me llama?....
 
Vuelve al espejo que cansado de tanto verla ya refleja marcas de tedio en ese rostro tan bello.
 
¿Que habrá pasado que de mí se ha olvidado? ¿Que dije, que mal mensaje le he enviado?
 
Brincan los minutos, escucha el tic-tac de las segundos de un reloj digital, nada tiene sentido, todo es irreal.
 
De nuevo al teléfono, de nuevo al espejo. Una danza cuyo compas lo marca el tamborileo de sus dedos, recorre de nuevo su casa, el eco de sus pasos aún se escuchan cuando pasa de nuevo... ¡Que desesperación, que mortificación! ¿Acaso fui yo o no fui yo para él?
 
¿Qué es, que sucedió, que paso? ¡Porque la vida se tiene que desquitar conmigo, porque mi vida no es como la quiero yo! Si, fue una sola cita, pero con magia, dedos electrizantes de solo tocarse, pláticas en silencio solo con la mirada, nos dijimos tanto y hablamos tan poco...
 
Se da por vencida, abatida de nuevo. La vida cruel se lo hizo de nuevo. Cuando ya lo tenía todo lo pierde de nuevo. Solo fueron unas horas que marcaron una vida, avienta el teléfono, grita en silencio, llora su desconsuelo, amargo, desenfrenado, implacable, como solo el amor lo hace...
 
Sollozos que se comparten, a la distancia, en un mismo tono, con el mismo desconsuelo un hombre llora, estrujando una servilleta donde solo se aprecian unos números incompletos que no se entienden, imposible realizar la tan esperada llamada... Él se lamenta, ¡Que desconsuelo! ¿Porque el destino me lo hace de nuevo?...
 
Pero que es el destino si no solo caprichos que el tiempo presenta. Dos seres distintos unidos, conectados, tan separados. La rutina, la más antigua medicina, cura almas, o por lo menos las tranquiliza. Ella en su trabajo viviendo los rezagos de un sueño, resignada, conformada. El buscando obligar al tiempo a que coincidan de nuevo sus caminos...
 
Acuden al mismo lugar, buscan coincidir pero los caminos en el tiempo no se cruzan, viven como todos vidas paralelas en donde nunca se encuentran, ven sin observar, oyen sin escuchar. El tiempo, solo el tiempo es el que pone las cosas en su lugar.
 
Cuando el sueño pasó a ser un recuerdo, cuando el recuerdo pasó a ser una anécdota, cuando la anécdota pasó al olvido sucede de nuevo... Caminos encontrados, la magia ocupa su lugar, el tiempo se detuvo, se regresó, nunca se movió, el instante instantáneo fue una mirada, solo una mirada y todo despareció a sus lados.
 
Formas nebulosas, solo ellos existen, una mirada, una sonrisa y una lagrima, no necesitaron más. El abrazo los funde en un solo ser, el ser se convierte en lo único, lo único es lo que solo les importa a ellos.
 
Explicaciones muchas, necesarias ninguna. Están juntos de nuevo, el nuevo principio que el caprichoso tiempo les ha devuelto. Finales felices que no existen… Porque esto apenas comienza.
 
 
 
 
 
 
relato, #QueLeer

jueves, 20 de febrero de 2014

Puedo soportar...

El saber que a mi lado ya no estas, el tener que guardar la comida que por costumbre cocino de más. El seguir dejando sin usar el lado de la cama en el que ya no estas, el esperar el final de las novelas que te gustaban más. El continuar regando unas plantas, platicándoles en voz baja, como siempre lo hacías, cuando me decías, que así era la forma como en realidad crecían. 
 
Puedo soportar, el encontrarme con antiguos amigos de los que el destino aparto nuestros caminos; el tener que saludarles, en lo posible esquivarles, para no darles el tiempo de preguntarme como esta mi mujer... 
 
Puedo soportar, el tener que tomar la difícil decisión de buscar combinar los pantalones con las camisas, los tenis o zapatos, sombrero o peinado; que complicado resulta cuando no tienes quien te los elija, con tan solo una sonrisa... 
 
Puedo soportar, el tener que escuchar tu voz, en los mensajes que dejabas en mi buzón; imposibles de borrar, imposible dejarlos de escuchar. 
 
Puedo soportar, la vista fija de cientos de muñecos acomodados en toda la casa, preguntándome eternamente en donde estas; cada uno representando un momento especial, una fecha que recordar, un aniversario que celebrar o solo el placer de a tu lado estar. 
 
Lo que no puedo soportar, es el ver al perro echado a mi lado, por las tardes, siempre a la misma hora, siempre atento a la puerta, esperando a que regreses, moviendo la cola con cada ruido que de la calle le llegue. ¿Cómo le puedo explicar que partiste, cuando nos amábamos mas, a este fiel animal?, Como decirle que un trágico accidente termino... Con este amor ejemplar.
 
 
 
 
 




martes, 18 de febrero de 2014

Perfecto seria...

Que se pudiera regresar el tiempo al momento en que nunca la sacamos a bailar, a cuando debimos callar, a cuando debimos hablar, al momento de que aun conscientes de todo lo que estábamos perdiendo... Le dejamos marchar.




pensamiento del tiempo

viernes, 14 de febrero de 2014

En un día del Amor y la Amistad…

Hoy es un día especial, un día que quiero  darte las gracias, por permitirme estar, por compartirme tu bello, pleno, tan completo ser...
 
Gracias por permitirme flotar a tu lado, por dejarme estar cautivo en la gravedad que generas, por tu aura que enamora, por tu sonrisa que provoca.
 
Gracias por permitirme ser una parte más en tu cielo lleno de estrellas, girando alrededor de ti, buscando estar ahí hasta que mi luz deje de brillar, hasta que solo el tiempo diga cuando se tenga que acabar…
 
Gracias por ser mi compañera, mi socia, mi cómplice, mi amiga, por dejarme compartirte hasta lo que nunca te pude decir, por todo lo que me provocaste, por todo eso que jamás te enteraste.
 
Gracias por todo el tiempo que me has dedicado, que es lo más valioso que jamás nadie me ha dado, porque es algo que nunca vuelve, porque solo lo compartes con quien más quieres...
 
Gracias de nuevo por permitirme reflejarme en tu sonrisa, por aprender a llorar por tus ojos, por saber escuchar con tus oídos, por el sentir con tus manos, por verme en tu mirada, por sentirme parte de tu alma.
 
Hoy pensé en darte un regalo, ¿pero qué podía darte que fuera permanente, que tuvieras presente? no se me ocurría nada, solo el darte esta parte de mi alma en unas letras que crecieran cada vez que las leyeras, que siempre que las vieras tomaran vida como lo hago yo cuando veo tu sonrisa, que fueran un legado del ser que tanto te ha amado.
 
Hoy es un día especial por tener una excusa más de poder expresar lo que tú significas en mí, no porque necesite de un solo día para celebrarlo, es porque cada día busco una nueva excusa… Para demostrarlo.
 
 
 
 

dia del amor y la amistad

miércoles, 12 de febrero de 2014

La Recepcionista...

Es la primera sonrisa que recibe a todos los que llegan a esa gran oficina, es la recepcionista, una persona de trato muy amable, siempre sonriente, es muy grato escucharla cuando por teléfono te atiende...
 
Nunca ha sobresalido por su inteligencia, es una de esas personas que no necesitan ser tan inteligentes para poder ganarse a la gente, cada rincón de esta vida tiene diversas aristas, todas distintas, todas variadas, como un enorme rompecabezas donde cada pieza es diferente para poder acoplarse todas plenamente, diferencias que no hacen más o menos importantes a los seres, solo los hacen diferentes...
 
Eternamente sonriente, para algunos la sonrisa es la mejor careta, el modo más sabio para ocultar las tristezas...
 
Tiene ya diez años trabajando para esa empresa, ya está llegando a los cuarenta, una ancianidad en el mundo empresarial, ha sentido mucha presión, más de una quiere su lugar empezando por su jefe que la quiere reemplazar, por su antigüedad no la pueden despedir, el costo de un despido para la empresa seria elevado, la táctica que su jefe aplica es el presionarla para obligarla a renunciar.
 
Su superior es un tipo hosco, presuntuoso, siempre anda enamorando a todas las asistentes, es conocido por sus innumerables aventuras, por su falta de ética, por tomar decisiones sin pensar con la cabeza, por dejarse llevar pensando con la bragueta. La presión que tiene sobre ella es mucha, se ha quedado sin uñas por mordérselas por ansiedad, sus compañeras la ha escuchado llorar encerrada en el baño, la depresión con su belleza está acabando.
 
La necesidad le obliga a seguir aguantando, ella no le tiene miedo al hambre, si estuviera sola nada de eso aguantaría pero tiene una hija que vale mucho más, que dejarse vencer por los caprichos del enfermo ser…
 
Ahora le han cargado más el trabajo, le han dado responsabilidades de otro departamento, movimientos contables de los que no tiene conocimiento, sencillos para quienes tengan principios  de contabilidad, completamente extraños para quien no acabo la escuela elemental.
 
Le entregan papeles y más papeles, con un limitado tiempo de respuesta, siente como la impotencia de su cuerpo se apodera, aquellas simples hojas le pesan más que si fueran de metal, encrucijadas que carcomen su capacidad mental...
 
Termino todo lo que le asignaron, le llevo una semana hacerlo, tomo todos los documentos ordenados en carpetas y partió al privado de su jefe, toco la puerta, después de un buen rato esperar le permitieron entrar, paso, cerró la puerta, dejo todo en el escritorio quedándose parada sin decir palabra, viendo como empezaban a revisar todos los reportes, sin verla, sin invitarla a sentarse, sin saludarle...
 
Según avanzaba la revisión vio como el rostro del juez escudriñador empezó a cambiar, se veía como se enrojecía su calva incipiente, un par de hojas más y un manotazo en el escritorio dio, como un martillo en un tribunal, como dictando una sentencia de muerte al acusado grito… ¡Esta todo mal! ¡Se te dijo mil veces cual era el criterio que tenías que manejar, cuáles eran los montos de referencia, los índices que tenías que respetar y nada de esto esta correcto!
 
Ella con un nudo en la garganta aclaro... Pero si todo lo hice de acuerdo al parámetro de precios que me dieron, use el que me diste, el mismo que use todo el mes pasado...
 
¡Pero que torpe eres! ¡Tienes diez años trabajando en este departamento, sabes perfectamente que cada mes hay un ajuste de estándares, cada mes se entrega los nuevos parámetros, no puedes usar el mismo del mes pasado! ¡¿Cuál es el problema contigo que no entiendes cosas tan básicas como esto?! ¡Razona más un maldito animal!...
 
Eso basto para acabarla de derrumbar, llevándose una mano a la boca, con palabras temblorosas le contesto... Sabes perfectamente que siempre he estado en recepción, todos estos años solo atendí  gente, nunca tuve manejo de expedientes, no tengo experiencia con inventarios, ¿porque me haces esto? tengo casi diez años trabajando para ti, nunca te he pedido nada, nunca te he reclamado nada, todo lo he aceptado, a nada me he negado, ¿porque me tratas como un mueble más que intentas cambiar ahora que pretendes toda tu oficina remodelar? ¡Que es lo que por tus venas corre que no tienes el menor sentimiento, acabas con las personas sin tener remordimiento!...
 
Soltando todo lo que tenía clavado en lo más hondo de su alma saco con esas palabras la poca fuerza que le quedaba, se derrumbó llorando sobre una silla, con su cara perdida entre sus manos, encorvada, vencida.
 
Él se le quedo mirando y sin el menor gesto de arrepentimiento le dijo en tono despectivo... ¡Si no puedes cumplir en tu empleo dale la oportunidad a quien si pueda hacerlo, llévate todo esto y empieza de nuevo!
 
Y sin decir nada más salió de la oficina, ella no podía creer lo que había escuchado, no quería creerlo, le era imposible, así se quedó, llorando desconsolada, le tomo veinte minutos dejar de hacerlo, se levantó, sus ropas arreglo, tomo los documentos, se limpió como pudo el maquillaje y salió de ahí para pasar al baño, fue a arreglarse, viéndose al espejo mientras corregía el rímel, se maquillaba de nuevo, analizando al reflejo que fijamente la veía, las arrugas que le confirmaban que no era más una niña, las canas que se asomaban bajo la capa de tinte, las arrugas que se formaban en su hermoso cuello, los ojos rojos por el llanto tenían ahora una mirada decidida, se daba cuenta que en esa empresa con lágrimas nada arreglaría...
 
Salió del baño, fue a su lugar, acomodo los papeles y sin decir más de nuevo todo el trabajo lo volvió a empezar...
 
Termino la jornada, preparo sus cosas y a su casa partió, no había nada que la consolara más que ver la sonrisa de su hija, paso por ella con una vecina que todas las tardes se la cuidaba, llegaron a su casa, repasaron la tarea, preparo la cena, las penas por un momento fueron olvidadas, superadas por mucho por esa sonrisa traviesa, no había nada que se comparara en este mundo al placer de ver a su hija contenta...
 
Terminaron de cenar, recogieron los platos, limpiaron la mesa, pasaron al living a ver un rato la novela, para las nueve en punto ya estaba su hija acostada, le dio la bendición, rezaron un poco, espero hasta que quedara dormida, salió de su cuarto cerrando despacio la puerta...
 
Se metió a bañar, se puso una ligera bata, tomo el teléfono e hizo una llamada... Ya puedes subir, ya está dormida.
 
Hablaba con el padre de su hija, él no tenía contacto con la niña, no le interesaba tenerlo, solo quería tener a su disposición a la Madre, cada que quisiera, cada vez que se le antojara, cuando de sus otros juguetes se aburría... A cambio le daba mes a mes para los gastos de la escuela, para el departamento que habitaban, para todos esos gustos que a su hija le encantaban.
 
Tocaron la puerta, ella abrió… ¿Por qué tardaste tanto? ¿También para acostar una niña se te complican las cosas? Le grito esa voz que por diez años siempre la humillo y haciéndola a un lado con la mano a la recamara de ella se dirigió…
 
Ella como siempre sin decir lo dejo pasar, pero ya no con la misma mirada, mientras caminaba tras el recordaba cuando era la nueva empleada, como para su jefe se convirtió en un trofeo más para colgar en la pared de su orgullo personal, ella lo acepto porque cuando se lo proponía era realmente encantador, nunca esperaron que de inmediato se fuera a embarazar…
 
Nadie sabía que tenían una relación, ella a todos sus conocidos les comento que el padre de su hija era un ex novio que a la guerra partió, que nunca regreso. Esas visitas solo eran conocidas por ellos dos.
 
Entraron al cuarto, él se desnudó, sin verla, sin decirle nada, para el ella solo era su ramera, una prostituta que no valía la pena ni el sacar su billetera, se acostó en la cama, cerrando los ojos, esperando sentir su boca dándole el servicio, tal como previamente se lo había instruido.
 
Sintió como ella se subía a la cama, como se sentaba en sus piernas, como siempre lo hacía, preparándose para hacer lo único para lo que realmente servía…
 
 Él estaba listo para sentir su boca haciendo su impecable trabajo cuando sintió algo que no eran sus labios, abrió los ojos justo cuando vio su virilidad perder de tajo, vio como nunca espantado que en una mano ella tenía su miembro y en la otra un cuchillo afilado, el pavor se apodero de su cuerpo, de su cabeza, de su lengua, cuando el shock le permitió gritar ya era demasiado tarde, un segundo ataque ya estaba en su cuerpo plantado, como un pequeño brazo el mango del cuchillo de su pecho salía, mientras la sangre del corazón trozado brotaba imparable, así murió, viendo el techo, con una mano en un vano intento de zafarse del instrumento que cumplió la sentencia que esa tarde le habían dictado…
 
Ella vio su obra terminada, después, con toda calma, saco las bolsas de plástico que tenía debajo de la cama, jalo el cadáver al baño, con todo y sabanas, lo puso en la bañera, trajo una sierra y con meticulosa paciencia ese cuerpo empezó a desmembrar, no tenía prisa, tenía toda la noche para hacerlo, para poner cada parte en bolsas aparte, a las manos le corto las huellas dactilares, a la cara le desprendió la piel, le quito los trabajos dentales, una parte iba al rio, otra a tiraderos, algunos más al bosque, otros al triturador de la cocina…
 
Esta tarde había aprendido que si te lo propones puedes hacer cualquier cosa, aunque no hayas estudiado contabilidad anteriormente, aunque nunca hayas matado a nadie… Previamente.
Que leer, recomendable, lectura

sábado, 8 de febrero de 2014

Fijaciones...

Es una mujer muy guapa, con el síndrome de las solteras que pasan de los treinta sintiéndose quedada, todas sus amigas ya están casadas, juntadas o divorciadas, la mayoría con hijos, por sus padres, amigas, colegas, vecinos se siente presionada, todos tienen la manía de preguntarle cuando se casa...
 
Vive en una ciudad en donde vivir por siempre soltera no es una opción certera, ha buscado intensamente el tener una pareja permanente, cuando conoce a alguien se entrega plenamente, ciegamente, apasionadamente... Equivocadamente.
 
Sus frágiles y fugases amoríos duran tan poco que nunca conoce realmente a sus parejas, pero duran lo suficiente para llenarla de pena,  siempre tropezando con la misma piedra, siempre cometiendo los mismos errores, sus nuevos inicios invariablemente son los mismos principios...
 
Desesperada busca tener una pareja, comprometerse y casarse, ha intentado conseguirlo muchas veces, últimamente se ha dado cuenta que le llegan muchas oportunidades, con todos lo intenta, no quiere dejar pasar ninguna oportunidad, segura esta de que así lo conseguirá.
 
Esta tan encerrada en su propio ideal que no se ha dado cuenta del prejuicio de los demás, ya todos los solteros conocen su fijación, saben que con solo con llegar con una flor dándole una vana esperanza, pueden tranquilamente... Llevársela a la cama.
 
 
 





martes, 4 de febrero de 2014

De safari...

Esta amaneciendo, se preparan para la cacería, cazadores de fotografías que parten en un safari, dispuestos a conocer un nuevo tipo de aventura...
 
Salen desde el campamento base, está cerca del aeropuerto, parten por una desértica llanura, poco a poco se van internando en la selva, vislumbran nativos que apurados avanzan en desordenadas manadas, no hay lideres identificados, son solo grupos de solitarios que andan en compañía, son las ocho de la mañana, son solo seres solitarios que se trasladan en desbandada.
 
Impresionantes riscos grises se ven por donde quiera, no se aprecia a nadie escalando pero se vislumbran las colonias que en ellos habitan, animales de diferentes especies que han creado colonias como de enormes termitas, verticales, gigantescas, por dentro llenas de vidas.
 
Los paseantes se internan, andando entre riscos, navegando por grisáceos ríos, circulando entre barcazas, lanchas, botes, guiados en corrientes despiadadas, el lanchero con una gran habilidad va sorteando los embates que sacuden el medio en el que se mueven, los cazadores fotográficos están asombrados de la capacidad de pasar por canales tan estrechos que aparenta el quedar atrapados en cualquier momento...
 
Arriban a su destino en esa selva grisácea, desembarcan, es hora de iniciar con esa aventura a pie, los nervios les provocan una extraña sensación, nunca se sabe con qué especie salvaje se pueden encontrar.
 
Siguen caminando, capturando imágenes del entorno que varía en intervalos variados, es una fauna muy variada, toda sin vida, son fragmentos que la historia ha dejado como evidencia de todos los que por ahí han pasado.
 
Llegan a unas ruinas perfectamente mantenidas en su estado físico pero completamente desechas en el motivo por el cual fueron hechas, algunos centros de meditación que ahora solo sirven como excusas para vender recuerdos, centros culturales que veneran todo lo que sea dinero, iglesias colosales que han perdido de su religión el respeto, museos que guardan cadáveres de civilizaciones que por algo murieron, Palacios de Justicia que son nidos de las peores injusticias, nativos en sus vestimentas ceremoniales perfectamente adornadas dan la bienvenida a todos los excursionistas, ávidos de exprimir los variados frutos que caen en sus huertos, tan variados como el color de sus manos, el valor de sus jugos definen a los que deben ser mejor atendidos, los que deben ser completamente exprimidos, los frutos locales no sirven ni de aperitivos...
 
Los reúnen de nuevo, ahora parten a otra planicie, los grises peñascos presentes en todo momento, tono enmarcados en los mismos colores, tonos grises abarcan todo el paisaje.
 
Se notan algunas palomas que beben en oasis formados en medio de la explanada, algunas son alimentadas por aborígenes engarrotados por el paso de los años, se le ven sentados por todas partes, con miradas perdidas que viajan por el tiempo, recordando antiguas victorias en sus tristes presentes.
 
Los cazadores no pierden la oportunidad y no dejan de tomar imágenes que nunca van a ser impresas, destinadas a por siempre quedarse guardadas en baúles que no miden más de un par de centímetros, pequeños ataúdes de cientos de recuerdos...
 
El día avanza en esa selva de concreto, el sol inicia su huida y es la hora de partir, es el momento, con la caída del sol salen nuevas fieras buscando a su presa, animales que aun satisfechos buscan atacar de nuevo.
 
Los suben a la barcaza, a navegar de nuevo, ahora la corriente está muy agitada, ven a las mismas manadas pero ahora caminando en sentido contrario, con su orden desordenado, regresando con miradas frías, sin vida, caminando completamente independientes en esas masas de seres, no se comunican entre ellos, solo emiten gruñidos para decirse quítense de mi camino....
 
Llegan al campamento base, los guías los despiden amables, varias veces lo hacen, las veces necesarias para darles el tiempo de que los expedicionarios busquen algo que darles, siempre con una sonrisa en sus labios, la misma cansada y practicada sonrisa que busca contagiar una alegría que no sienten...
 
Ha terminado ese día para esos Cazadores de Fotografías, algunos llegaron con sus carteras completamente vacías, otros con los bolsos atracados, los hay con recuerdos comprados que ya se están deshaciendo, los enfermos por el agua que bebieron, los que sus relojes perdieron, todos están muy cansados por todo lo que caminaron, enojados varios por lo que perdieron, pero la mayoría dispuestos a dejarse engullir de nuevo... Por esa despiadada selva de concreto.
 
 
 
relato


lunes, 3 de febrero de 2014

La meta

Corriendo, con su cronógrafo contando, diez kilómetros por vencer en ese nuevo maratón que ha empezado a correr...
 
Con su outfit bien coordinado y el número que la identifica, es una mujer de más de cuarenta años, madre de tres hijos que ya van corriendo por la vida de forma independiente.
 
Ya va llegando al primer kilómetro, va a un buen paso, con buen ritmo, apenas está entrando en calor, el sol está pegando de lleno, lleva unos lentes que del sol la protegen, es apenas el primer kilómetro, nueve le quedan por delante, van corriendo en grupos, grupos que se van alargando, los lugares ya se van ganando, ya se empieza a notar los que en mejor condición están, sigue su paso, el mismo con el que inicio, un mismo ritmo, el sudor ya presente, un paso tras otro, va pasando a un lado de mucha gente, es un evento que atrae a muchos curiosos, amigos, sus hijos que la apoyan siempre, aún recuerda como si fuera ayer el nacimiento de los tres, de ese inicio de su maratón personal...
 
Va llegando a los dos kilómetros, va pasando a los que se van quedando, los que bajan el ritmo cuidando energías, ella tranquila los va pasando, lleva empapada la playera, con una banda en la frente que evita que a sus ojos el sudor llegue, sigue su ritmo, decidida, como cuando el padre de sus hijos los dejo, como cuando ella decidió que sus hijos no iban a tener mejor padre que esa madre que los pario...
 
El tercer kilómetro, el sol ahora más despiadado con esos maratonistas que no se dejan vencer, ella mantiene su ritmo, sigue pasando a los que no aguantan su paso, hombres, mujeres, hasta niños participan, el público le aplaude cuando pasa a su lado, de inmediato se percibe la determinación que tiene, la misma que la levanto cuando su trabajo perdió, cuando en la calle quedo, cuando tuvo que regresarse con sus tres hijos a la casa de sus padres, cuando cayó dormida llorando de impotencia, la determinación que uso para levantarse al siguiente día y salir a la calle, con la primera luz, jurándose que no regresaría hasta encontrar un empleo, tenía tanta seguridad en su mirada que en una gran empresa fue contratada, el puesto no era muy bueno, pero daba para comprar alimento...
 
Ya está llegando al cuarto kilómetro, ya siente como la sangre tiene hinchados los músculos de sus piernas, siente ese vigor que nace con la satisfacción de estar cumpliendo sus metas, el orgullo de hacer de los triunfos algo suyo, el mismo que sintió cuando pudo comprarle a sus hijos su casa, cuando le dieron las llaves, cuando sus hijos por toda la casa corrían, escogiendo su cuarto, viendo el patio, con ellos no paraba de reír, eran cuatro los niños que toda esa casa recorrían...
 
Es el quinto kilómetro, ya está a la mitad del camino, toma de las bebidas energizantes que les van ofreciendo, sigue su paso, un paso a la vez. Recuerda ese lema de cuando acompaño a su hermano en su rehabilitación, era un ser perdido que nadie apostaba nada por él, abandonado por su esposa e hijos se perdió en la bebida, sin empleo y por las calles deambulando lo encontró, lo baño, en su casa lo alojo y de la mano con el caminó en su rehabilitación, un paso a la vez, tuvo muchas recaídas, las mismas que a ella la hacían más fuerte, fuerza que se alimentaba de la debilidad de su hermano, fuerza de la que era inevitable que se contagiara su hermano, el ya no tenía forma de caer de nuevo, él ya estaba anclado en una persona que era más fuerte que sus propias adicciones... Ya pasaron los años, ahora tiene una nueva familia, un buen empleo y jamás volvió a tocar la bebida.
 
Ya el sexto kilometro está pasando, se ha mantenido en su ritmo, el sudor mezclado con el sol han bronceado su piel, ya la carrera es una larga fila, ya todos los corredores van administrando sus fuerzas, hidratándose continuamente, ya solo le faltan cuatro kilómetros, no es el momento de desfallecer como no lo fue cuando su padre falleció, cuando por primera vez sola se sintió, él era su ídolo, su gran amor, quien a pelear le enseño, siempre cobijada en su consejo, el mismo a quien le rompió el corazón cuando con su novio se fugó, quien abriéndole los brazos la perdono cuando a su casa regreso acompañada de sus tres hijos, cuando de nuevo la regaño por que las lágrimas no daban de comer, quien la hizo entender que ahora tenía tres motivos para nunca dejarse por nada ni nadie vencer. Cuando estaban enterrando a su padre se abrazó de sus hijos, con ellos lloro hasta que su alma un poco de paz sintió, no podía dejarse caer por eso, ¡no podía permitirse que su padre viera eso! comprendió que la muerte de su padre era solo una forma de descansar para él y que realmente para ella nunca murió, porque en cada nuevo paso que daba estaba segura que a su lado estaba...
 
Ahora está pasando el séptimo kilómetro, ya corre con la boca abierta, ya siente cada vez sus piernas más pesadas, pero no baja el ritmo, se mantiene en lo posible con el mismo paso, va revisando su tiempo, sonriendo por que va de acuerdo a lo planeado, como cuando su hijo le entrego su Título de Ingeniero, tantas horas de desvelo, horas extras para pagar la escuela, segura estaba de que su hijo iba a lograrlo, nunca dudo, estaba feliz en la ceremonia de graduación, ver al gallardo ingeniero portando su Título, una gran emoción que mantuvo su boca cerrada, no quería decir nada, segura estaba que con la primera palabra se escurrirían las lágrimas, no quería que su hijo la viera llorar de emoción porque estaba segura que todos llorando terminarían...
 
Sigue corriendo, es el octavo kilómetro, ahora ya ha bajado su ritmo, ya siente un pequeño dolor en una de sus piernas, la fatiga ya está presentando su factura pero no cede, no puede perder la serenidad, no debe desesperar, es solo cambiar la estrategia, adaptarse, como lo hizo cuando su hijo se fue a vivir con quien ella pensaba que era solo su mejor amigo, ahora ellos dos vivían como pareja, ella al principio no supo cómo reaccionar, no sabía que pensar, hasta que se dio cuenta de que no había nada que razonar, el seguía siendo su hijo, eso era algo que nuca iba a cambiar, lo quería igual y se dio cuenta que ahora más, porque se aceptaba como era, reconociendo el amor de acuerdo a sus sentimientos, viviendo para él, no viviendo para los demás, era feliz y lo único que una madre quiere para sus hijos es verlos felices, comprendió que solo tenía que darse la oportunidad de conocer al ser que su hijo decidió amar, el proceso de conocer iba a ser igual sin importar al final si fuera hombre o mujer, tenía que aceptar lo que su hijo aceptado tenía ya...
 
El sol ya en la cúspide esta, va por el noveno kilómetro, ya es el esfuerzo final, ya solo queda uno para terminar con ese reto que se había propuesto, siente las piernas más pesadas, el dolor en el muslo ahora es más intenso, ahora corre con jadeos, pero sigue, solo es cosa de redoblar esfuerzos, como cuando quedo en su empresa la vacante de una Gerencia, era indispensable estar titulado para poder ocupar ese lugar, ella nunca termino la universidad, el primer embarazo la dejo sin esa posibilidad, ahora tenía esa gran oportunidad, era el momento de ponerse a estudiar. Sus hijos ya estaban grandes, formados, independientes, fueron los primeros que la convencieron, solicito el puesto y en la empresa por su perfecto desempeño le dieron el puesto, pero estaba condicionada a que presentara el Titulo de la universidad, clases nocturnas, clases en fines de semana, ya no había días de descanso, acostumbrándose a generar de nuevo la sed de aprender, noches con solo un par de horas para dormir, esfuerzos que valieron la pena, cuando fue ella la que desfilo con los graduados, cuando fueron sus hijos quienes le daban el aplauso, cuando fue a ellos a quienes les entrego el Titulo y ellos orgullosos no dejaban de abrazarla...
 
Seguía corriendo, el dolor es ahora cada vez más fuerte, siente como leves calambres recorren su pie, un dolor recorre la pierna y entonces... Llego la tragedia.
 
Sintió como un fuerte calambre retorcía su pierna, la fuerzas simplemente desaparecieron y cayó al piso, no podía ser posible, estaba a metros para finalizar, ya podía ver la meta, intento pararse y de nuevo al suelo, tres veces más lo intento, las mismas que al suelo fue a dar, entonces hizo lo que no se había permitido en años hacer, llorar de desconsuelo, llorar de desesperanza, llorar de desesperación, llorar de frustración...
 
De que había servido tanta preparación, tanta concentración, tanto empeño, tanto esfuerzo que a su cuerpo los años no se lo permitieron, tirada estaba mientras otros corredores pasaban a su lado, desconsolaba lloraba cuando sintió que la ponían de pie, volteo y era su hermano quien la estaba sosteniendo, sin decir nada paso su brazo por sus hombros y con ella empezó a caminar hacia la meta, cojeando iba, sosteniéndose con su única pierna buena, dio unos pasos cuando sintió que del otro lado también la sostenía, era su hijo el mayor quien junto con su pareja desde la meta vio cómo su madre caía, ayudando a su tío entre ambos la sostenían, sus otros dos hijos se sumaron y los cinco como si fueran uno hacia la meta se encaminaron, ella sonreía, orgullosa de quienes la sostenían, con pequeños pasos se acercaba, con una lagrima de profunda emoción entre los aplausos de los que estaba presentes la línea de meta cruzo, feliz a sus hijos y a su hermano abrazo, feliz de cruzar la línea final, los diez kilómetros fueron alcanzados. Los esfuerzos por las metas logradas en su vida... En esa carrera fueron totalmente recompensados.
 
 
 









sábado, 1 de febrero de 2014

La empleada del mes...

Es la empleada del mes, la trabajadora más eficiente de ese enorme  almacén, orgullosa ve su fotografía montada en la pared, tiene el record de llevar más tiempo con esta distinción, es la envidia de sus compañeros, el bono mensual que recibe por ganarse ese lugar es un premio adicional, lo importante es distinguirse y estar por encima de los demás.
 
Es madre soltera, tiene tres hijos que mantener, ella sola ha sido padre y madre, sus hijos no necesitan nada más, tienen todo lo que esa determinada madre les puede dar...
 
Tiene poco más de ocho años de prestar sus servicios en ese lugar, empezó como afanadora pero a los pocos meses ya había recibido la oportunidad de progresar, continuamente la ponían como ejemplo de su tenacidad por buscar el prosperar, sus compañeros no la querían, no entendían su forma tan rápida de crecer, varios de ellos con muchos años sin recibir ni una oportunidad, eso era algo que la tenía sin cuidado, estaba muy ocupada y enfocada en la meta que se propuso cuando empezó a trabajar...
 
Desde que llego a la empresa se hizo notar por su gran ambición, siempre se quedaba después de cerrar, ayudando a sus superiores en lo que se pudiera ayudar, siempre muy atenta a las instrucciones del Jefe en turno, siempre atenta al jefe en turno, no había nadie más determinada a crecer, nadie más decidido que esa mujer...
 
El negocio es un gran almacén de un corporativo internacional, los jefes de Área son de gran variedad por lo diferente de su nacionalidad...
 
El jefe de Personal es un hombre de color,  estadounidense, un Afroamericano acostumbrado al trabajo, con un color muy oscuro en su piel, con un pelo grifo perfectamente recortado, él fue el primero que le dio una oportunidad cuando le permitió el entrar a trabajar.
 
El jefe del Área de Mantenimiento era un alemán, de trato muy formal, recto y correcto en su forma de laborar, rubio, de ojos azules, él fue su primer Jefe y el que la impulso para que subiera de puesto...
 
El Jefe actual era un Ingeniero Japonés, un ser muy inteligente, capaz de llevar el control de los inventarios de las  diferentes mercancías solo en la mente, blanco de tez, con un cabello lacio y muy negro como el color de sus ojos, él fue el que le dio la oportunidad de crecer en el área de Almacén.
 
Las oportunidades que se le presentaron las fue aprovechando, subiendo de puesto, mejorando en salario, todos los jefes estaban contentos con ella, sus compañeros no dejaban de verla con celos, con envidia, siempre creándole rumores, esparciendo chismes que nunca tuvieron eco con sus superiores, intentos vanos de desprestigiarla, ya era para todos sus superiores algo más que otra simple empleada.
 
Ahora desde hace tiempo convertida en la Empleada del Mes, con ese bono adicional que le permiten lujos que no son de primera necesidad, nadie la ha podido desbancar, nadie hace lo que ella por conservar ese lugar...
 
Después de un día como tantos, contenta y orgullosa llega a su hogar, que de nuevo la van a promover le acaban de informar, ahora ya a un puesto de supervisión, sonríe de saber que su tenacidad y entrega ya tienen su recompensa, bien ha valido la pena todo el esfuerzo que ha realizado, todo lo que se ha jugado, todo lo que por subir de puesto ha entregado...
 
Sonriente y triunfadora les prepara la comida a sus hijos, son pequeños, cada uno se lleva entre ellos un promedio de dos años, el más grande de siete años, el que sigue de cinco y el más chico por cumplir los tres años...
 
Contenta con ellos bromea, su mesa aparenta de las Naciones Unidas una mini asamblea, el primogénito tiene un tono de piel oscuro con el pelo muy grifo, el de en medio es rubio, con unos grandes y expresivos ojos azules, el menor que es él bebe de la familia es blanco con el cabello muy negro, con unos ojos oblicuos que reflejan una gran inteligencia... Un niño que a su corta edad tiene todos sus juguetes ordenados por color, tipo y consistencia.



cuento empleada del mes